Harry Edward Styles Cox.

martes, 27 de agosto de 2013

~Capítulo 45

* Narra Gemma *

"¿Crees que va a venir?", Le pregunté con ansiedad a mi madre.

"Claro que lo hará." Mi madre sonrió tranquila, pero me di cuenta de que estaba tan nerviosa como yo. "Puede que se atrase, sin embargo."

Nos reímos, Harry nunca había sido realmente puntual. Yo jugueteaba con mi pajilla, mirando las burbujas ascender a la parte superior mientras conversábamos. Mi madre y yo habíamos nos habíamos unido más después de la partida devastadora de mi hermano pequeño. La idea de perder a otro miembro de la familia era totalmente indescriptible. De estar solo por tu cuenta ... mí hermano pequeño solo por su cuenta.

"¿Crees que lo vamos a reconocer?", Le pregunté.

Yo esperaba que su cabello no haya cambiado, sus rizos y hoyuelos eran como su marca personal, junto con su sonrisa pícara. Cuando mi madre no respondió Miré hacia ella. Pero su atención estaba centrada ahora en la puerta, con la boca ligeramente abierta antes de que ella la cubriera con su mano. Me volqué en el taburete para ver un alto muchacho, sus rizos oscuros dejándose caer sobre su frente antes de que él los empujara hacia atrás. Sus ojos verdes escaneando la zona, en su boca formándose una sonrisa pícara cuando nos vio. No me podía mover de mi posición y tampoco podía mi madre. Yo podría haberme caído al suelo si intentaba ponerme de pie.
Se dirigió a nosotros, con una camisa denim abotonada hasta arriba, Converse blancas. Nuestras cabezas inclinándose hacia arriba cuando llegó a estar delante de los taburetes en los que nos sentamos. Parecía mucho más mayor, más alto. Mis ojos absorbiendo su rostro. Su mandíbula era más definida, la piel suave mostrando un poco de barba. El cabello de Harry estaba más largo, todavía con rizos, pero no los rizos apretados que mostraba en sus años más jóvenes. Pero fueron sus ojos los que me llamaron la atención. Una sombra más profunda de verde... Más oscuros.

Mi madre se paró primero, envolviendo sus brazos alrededor de su cintura con fuerza, enterrando la cara en su costado. Él la abrazó estrechamente a su cuerpo. Harry sonrió, mirándome en cuanto él levantó su otro brazo, ofreciéndome un abrazo. Salté, rápidamente aceptando su oferta. Apoyé la cabeza en su pecho, las lágrimas rodando por mis mejillas.

"Harry". Exclamé en voz baja.

Mi madre seguía aferrada a él mientras yo me movía hacia atrás, mirándolo a la cara. Yo no podía creer que era realmente él. Después de todo este tiempo, nunca pensé que volvería a verlo.

"Eres tan alto." Comenté.

"Eso o vosotras dos se encogieron." Harry respondió alegremente.

"Tu voz está más profunda".

"Me dijiste eso en el teléfono." Él se echó a reír.

No pude evitar sonreír al escuchar su risa otra vez. Mi mirada pasando sobre él, mis manos estirándose hacia su brazo libre. Sentí que mi boca cayó ligeramente abierta en cuanto le apreté uno de sus bíceps.

"Mierda, tus músculos son enormes." Dije con incredulidad.

Todavía no podía dejar de pensar de él como un torpe adolescente de dieciséis años de edad. Su cuerpo había perdido toda la grasa de bebé que una vez había transportado. Sus músculos creciendo y definiéndose.

"Puede que ahora ya no logres hacerme una llave de lucha." Bromeó.

"No puedo creer que seas tú." Susurré.

Pero al pensar en el tiempo que habíamos pasado separados, no podía dejar los recuerdos horribles de oír a mi madre llorar hasta quedarse dormida durante noches enteras. Deseando que ella hubiera hecho algo para detener a Harry de irse. Ambas estábamos angustiadas por su desaparición. El dolor volviendo con toda su fuerza. Era casi como si hubiera muerto. Las sensaciones que tanto mi madre y yo habíamos sentido, eran idénticas a la experiencia de que un ser querido se quede sin vida.
Solté su brazo, la cara de Harry sosteniendo confusión. Mi puño lo golpeó duro en el pecho.

"Auch." Harry frotó sobre el lugar adolorido.

"Nos dejaste." Sollocé. "Cuando más te necesitábamos, nos dejaste".

La burla en sus ojos desapareció. Mi mamá alejándose de él, mientras ambas mirábamos hacia arriba al muchacho que se nos había acercado. Nos paramos más cerca, mis dedos suavemente agarrándole la mano. Mi madre había estado callada durante esta reunión. Era mucho por absorber para ella, especialmente porque ella no había tenido la oportunidad de hablar con él por teléfono.

"P-pensé que no me querían." Hablaba en voz baja. "No después de lo que pasó."

Las palabras de Harry quedándose en mi corazón. Parecía un niño perdido, su apariencia física más fuerte no pudiendo ocultar la vulnerabilidad evidente que aún sostenía.

"Eres un maldito idiota, Harry. Por supuesto que te queríamos. E-eres mi hermano, yo siempre te amaré. "

Se mordió el labio mientras su cabeza bajó. Rizos cayendo sobre su rostro cuando sostuvo ambas de nuestras manos, casi demasiado asustado para dejarnos ir.

"Lo siento.", Susurró.

Desesperadamente traté de contener las lágrimas. Yo sabía que Harry había arreglado este encuentro en un lugar público para tratar de evitar una escena.

"Oh, Dios". Murmuró mi madre.

Su mano libre agarró la parte posterior de su cuello, tirando de él hacia abajo. Su cabeza descansaba sobre su hombro mientras acariciaba sus rizos. Le oí sollozar a la ligera, su gran mano sosteniendo la mía con fuerza.

"Lo siento." Su voz se quebró mientras repetía las palabras.

"Está bien, bebé." Mi madre consolándolo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario