Lo siento por ilusionaros pero tenía que llamar vuestra antención, apuesto que con ese título va a ser la entrada más visitada, bueno, que el caso es que me voy de vacaciones y hasta el día 4 no podré subir ningún capítulo, si puedo luego subo otro porque mañana por la mañana me voy y no tengo tiempo. Son sólo 5 días, espero no perder lectores.
BESOS CON SABOR A HAROLD.
[Más quisiera yo esa cita.]
PONGO ESTE GIF PORQUE ADORO SU CARITA*-*
Es una novela y fan ficción del género romance traducida al español. La autora real es una americana llamada Hannah. Gracias por leer. @ElenaDreamOf1D_
Harry Edward Styles Cox.
viernes, 30 de agosto de 2013
~Capítulo 49
* Narra Bo *
Me moví para quitarme mi bolsón y tirarlo en el asiento trasero. La puerta del pasajero todavía sólo se podía abrir desde el exterior, así que trepé por la consola central hasta la puerta del conductor. Miré por el parabrisas para ver donde estaba Harry. Mis ojos se abrieron cuando al instante él miró hacia atrás. Su brazo se levantó mientras apretó el botón de bloqueo automático.
Tire del pomo, pero no cedió. Mi boca se abrió con incredulidad. Me había encerrado.
"¡Harry!" Le grité a través del cristal.
Pero él ignoró mi protesta, sin dejar de caminar hacia Dan, que parecía un poco desconcertado. Me vi obligada a sentarme y ver como Harry tenía su "pequeña charla". Estaba de espaldas a mí, lo que yo sabía que era un movimiento deliberado, de esa manera yo no sería capaz de ver su rostro.
Harry estaba exagerando. Dan había sido muy dulce hoy en el trabajo. Habíamos hablado entre atender a los clientes, algo que hacía con la mayoría de los empleados de la tienda. No era nada especial, sólo estábamos siendo amigables. Pero, por supuesto, Harry llevó las cosas fuera de proporción, y su lado protector que se cernía sobre mí una vez más.
Yo seguía sentada en el lado del conductor cuando Harry se acercó al coche. Apretó el botón de la llave, abrió la puerta. Tan pronto como se abrió me encontré fuera. Mi actitud era un poco hostil hacia él, negándome a mirarlo a sus ojos verdes mientras abría la puerta de atrás para recuperar mi bolso. ¿Cómo se atreve a encerrarme en su coche?. ¿Qué demonios estaba pensando?
"Bo. ¿Dónde narices vas? ", Preguntó Harry.
Traté de alejarme, pero mi muñeca se convirtió en prisionera de su mano grande. Él me tiró, apoyándome contra el lado de su coche. Mis dedos estaban todavía bien envueltos alrededor de la correa de mi bolso.
"Déjalo."
La voz de Harry era baja y yo sabía que él estaba tratando de mantener la calma. Al instante solté mi bolso, oyéndolo caer al suelo, con los ojos fijos únicamente en su rostro. Su cuerpo caliente se presionó al mío, impidiéndome escapar. Mi corazón latía rápidamente, la respiración saliendo en bocanadas cortas. Ambas de mis muñecas estaban puestas ahora contra el metal de su coche mientras me miraba. Sus ojos oscuros.
Miré nerviosamente hacia la derecha para ver a Dan que seguía ahí parado, sus ojos bien abiertos mientras observaba nuestra interacción. Me había acostumbrado a los gestos dominantes de Harry, pero sólo Dios sabe cómo otros retrataban su comportamiento posesivo. Rápidamente me volqué cuando escuché lo que casi sonó como un rugido de la parte posterior de la garganta de Harry. Su mandíbula estaba tensa, su agarre apretándose.
"Eres mía". Él confirmó profundamente.
Su rostro se relajó un poco, formándose una sonrisa en sus labios carnosos mientras miraba a Dan Su expresión era casi incitante antes de que su enfoque volviera de nuevo a mí. Me sorprendió cuando sus labios descendieron con fuerza a los míos. Su lengua caliente entrando en mi boca, explorando. Mis ojos estaban completamente cerrados mientras él continuó utilizando su fuerza, manteniéndome entre su cuerpo y el vehículo.
Creo que Harry era consciente de mi resistencia hacia sus avances contundentes, mi postura no tan dispuesta como él hubiera deseado. Fue entonces cuando se decidió a levantar a mis manos, las puntas de mis dedos rozando los rizos antes de que soltara su agarre. Mis dedos se enrollaron al instante en su pelo, tomando en puño los rizos suaves. Tiré de ellos con fuerza. Mi intención era que él reconociera mi objeción a su dominancia autoritaria, sabiendo muy bien que era para el beneficio de Dan, que supuse seguía mirando. Harry estaba reclamando su territorio sobre mí. Pero en vez de retroceder como yo esperaba que lo hiciera, el ronco gemido que emitió me tomó por sorpresa. Las vibraciones pasando por mi totalidad mientras él puso sus grandes manos debajo de mis muslos. Fue entonces cuando me acordé de que a Harry le gustaba cuando yo era dura con él, mis acciones totalmente contraproducentes. Mi cuerpo fue levantado, Harry obligándome a envolver mis piernas alrededor de su cintura.
Yo no podía dejar de jadear mientras sus labios carnosos colocaban besos a lo largo de mi mandíbula antes de succionar en el lugar justo detrás de mi oreja. Mis pequeños gritos de protesta transformándose en gemidos. Harry sabía exactamente lo que estaba haciendo.
"Dilo". Él exigió sin aliento.
Yo me quedé callada. Su sendero tortuoso continuando por mi cuello. Mis dedos aún apretando sus rizos, su cuerpo fuerte presionándome más hacia el lado del coche.
"Dilo". La voz un poco más dura de Harry contra mi piel.
Yo sabía que su nivel de molestia fue aumentando mientras sus labios se apretaron con fuerza a mi piel sensible. Mi boca se abrió en cuanto su intensidad aumentaba, las acciones de Harry implacables mientras él seguía severamente succionando. Sus dientes rozaron la piel enrojecida. Todo fue demasiado para mi mientras forzaba a salir las palabras que yo sabía que él estaba esperando oír.
"Yo-yo soy tuya ... Harry soy tuya." Mi voz susurró.
Al instante se desapegó antes de poner un delicado beso en mi cuello. Mis manos débilmente apretándose contra su pecho.
"Bájame".
Mis pies tocaron el piso segundos después, empujando mi pelo a un lado y mirando mi reflejo en una de las ventanas oscurecidas del vehículo. Harry me había marcado. Afirmó su poder sobre mí. Lo que me molestó más fue que el horrible chupetón estaba exactamente en la misma posición del que él me había dado cuando nos conocimos.
Rápidamente recogí mi bolso del suelo, ignorando las súplicas de Harry. Dan ya no estaba en la tienda, yo estaba agradecida por su ausencia. Mis pies me llevaron al otro lado de la pista, lejos de Harry.
"¡Bo!"
Me detuve, con lágrimas en mis ojos. Mis dedos rápidamente borrando la evidencia de mis emociones frenéticas.
"¿No vas a venir?"
Me tragué el nudo en la garganta, oyendo pasos acercarse detrás de mí. Mi labio inferior temblaba ligeramente mientras estaba de pie congelada al lugar, no muy segura de cómo manejar la situación. Mi mente todavía estaba tratando de procesar lo que Harry había hecho. Yo nunca había estado en esta posición antes.
"Te quiero ahí... por favor."
Mi corazón latía, la voz ronca de Harry más cerca de lo que esperaba. Salté cuando él agarró mi mano, caminando con cautela alrededor de mi cuerpo. Él la levantó, su boca presionando un beso ligero en la parte posterior. La misma boca que había abusado de mi piel unos minutos antes.
"¿Por qué hiciste eso?" Pregunté en voz baja.
Su agarre apretándose, obviamente refiriéndome a la pequeña escena que le había hecho a Dan Vi sus ojos dirigiendose a la dolorosa marca que había infligido a mi piel pálida.
"Él tiene que saberlo." Harry habló con frialdad. "No te puede tener... Nadie puede".
¿Por qué iba a pensar que yo permitiría que eso sucediera? Yo nunca había estado en una relación antes, pero yo no ignoraba el hecho de no ir correteando hacia otro muchacho mientras tenías un novio. ¿Y por qué diablos iba yo a querer hacer eso de todos modos? Tenía a Harry. Él era todo lo que quería.
"¿No confías en mí?"
Mi voz sosteniendo un poco más dolor de lo que había previsto que lo haga.
"Por supuesto que sí. Es en él y en todos los demás que en los que no confío. "
Mi boca comenzó a secarse mientras miraba a Harry. Sus rizos oscuros estaban revueltos en su cabeza debido a mis dedos tirando de ellos antes. Intentos sin éxito de obligarlo a soltar su agarre sobre mí. Sus ojos habían vuelto a un tono más brillante de verde, un marcado contraste con lo profundamente oscuros que eran un poco antes. Sus dedos aún entrelazados con los míos, apretando ligeramente, consciente de que estaba siendo cautelosa al tacto.
"Bo, igual vas a venir, ¿no?" Su voz un poco desesperado.
Miré a Harry, sus bonitos ojos llenos de preocupación. No importaba lo mucho que intentara desechar la idea, sabía que había ido poco a poco enamorando de él. El muchacho alto, de pelo rizado con una oscuridad impredecible. Seguramente no podría suceder tan rápido. Me encontraba a mí misma contando las horas antes de que llegara a verlo, esperando a que llame o me mande un texto durante el tiempo en que no estábamos juntos. Mi anhelo constante hacia él estaba empezando a asustarme. Y también lo era la profundidad con la que estaba dispuesto a protegerme.
Apoyé la frente en su pecho, mis brazos envolviéndose alrededor de su cintura. Mi cabeza ligeramente asintió antes de que él tomara mi barbilla, inclinándola. Su toque se retiró.
"¿Puedo darte un beso?" Harry dijo casi en un susurro.
Sus palabras hundiéndose en mi corazón. La mirada de miedo esparciéndose en su rostro, alarmado de que había ido demasiado lejos esta vez. Pero no pensaba negárselo. Todo lo que quería era que Harry me abrace, que me asegure que todo iba a estar bien, olvidarme de la maldita pelea. La idea me hizo estremecer.
"Sí." suspiré.
Apenas registré el roce de sus labios carnosos con los míos, el gesto íntimo tan delicado y suave. ¿Cómo podía ser tan abrumadoramente posesivo un minuto y el completamente romántico el siguiente? Mis ojos permanecieron cerrados mientras nuestras narices se rozaron. Nuestros labios rozando continuamente mientras compartíamos el aliento cálido del otro. Los fuertes brazos de Harry envueltos en mi cintura, sosteniéndome cerca en el abrazo.
Un beso pequeño se dejó en la esquina de mi boca antes de que sus labios cuidadosamente bajaran por mi cuello. Me tensé cuando la cabeza de Harry empujó suavemente la mía a un lado, aumentando su acceso. Su toque calmante sobre el chupetón que él había creado fervientemente. Pero nuestro abrazo no duró mucho más, Harry alejándose. La ausencia de su calor hizo que un escalofrío recorriera mi cuerpo tembloroso.
"Bo".
Su mano se extendió para que yo la tome. El simple gesto que parecía poseer mucho más significado. Mis ojos viajaron desde su rostro ansioso hasta la extremidad extendida. Me recordó la noche en que me había rescatado. Yo había puesto toda mi confianza en él. Vi a Harry tragar el miedo, el temor de mí no queriéndolo, al igual que él pensaba que su familia no lo había querido.
Tomé su mano, una pequeña sonrisa difundiéndose en su rostro. Pero a medida que me guió hacia su coche pronto me di cuenta de lo que se llevaría a cabo en cuestión de horas. El evento al que había estado temiendo. La pelea.
Me moví para quitarme mi bolsón y tirarlo en el asiento trasero. La puerta del pasajero todavía sólo se podía abrir desde el exterior, así que trepé por la consola central hasta la puerta del conductor. Miré por el parabrisas para ver donde estaba Harry. Mis ojos se abrieron cuando al instante él miró hacia atrás. Su brazo se levantó mientras apretó el botón de bloqueo automático.
Tire del pomo, pero no cedió. Mi boca se abrió con incredulidad. Me había encerrado.
"¡Harry!" Le grité a través del cristal.
Pero él ignoró mi protesta, sin dejar de caminar hacia Dan, que parecía un poco desconcertado. Me vi obligada a sentarme y ver como Harry tenía su "pequeña charla". Estaba de espaldas a mí, lo que yo sabía que era un movimiento deliberado, de esa manera yo no sería capaz de ver su rostro.
Harry estaba exagerando. Dan había sido muy dulce hoy en el trabajo. Habíamos hablado entre atender a los clientes, algo que hacía con la mayoría de los empleados de la tienda. No era nada especial, sólo estábamos siendo amigables. Pero, por supuesto, Harry llevó las cosas fuera de proporción, y su lado protector que se cernía sobre mí una vez más.
Yo seguía sentada en el lado del conductor cuando Harry se acercó al coche. Apretó el botón de la llave, abrió la puerta. Tan pronto como se abrió me encontré fuera. Mi actitud era un poco hostil hacia él, negándome a mirarlo a sus ojos verdes mientras abría la puerta de atrás para recuperar mi bolso. ¿Cómo se atreve a encerrarme en su coche?. ¿Qué demonios estaba pensando?
"Bo. ¿Dónde narices vas? ", Preguntó Harry.
Traté de alejarme, pero mi muñeca se convirtió en prisionera de su mano grande. Él me tiró, apoyándome contra el lado de su coche. Mis dedos estaban todavía bien envueltos alrededor de la correa de mi bolso.
"Déjalo."
La voz de Harry era baja y yo sabía que él estaba tratando de mantener la calma. Al instante solté mi bolso, oyéndolo caer al suelo, con los ojos fijos únicamente en su rostro. Su cuerpo caliente se presionó al mío, impidiéndome escapar. Mi corazón latía rápidamente, la respiración saliendo en bocanadas cortas. Ambas de mis muñecas estaban puestas ahora contra el metal de su coche mientras me miraba. Sus ojos oscuros.
Miré nerviosamente hacia la derecha para ver a Dan que seguía ahí parado, sus ojos bien abiertos mientras observaba nuestra interacción. Me había acostumbrado a los gestos dominantes de Harry, pero sólo Dios sabe cómo otros retrataban su comportamiento posesivo. Rápidamente me volqué cuando escuché lo que casi sonó como un rugido de la parte posterior de la garganta de Harry. Su mandíbula estaba tensa, su agarre apretándose.
"Eres mía". Él confirmó profundamente.
Su rostro se relajó un poco, formándose una sonrisa en sus labios carnosos mientras miraba a Dan Su expresión era casi incitante antes de que su enfoque volviera de nuevo a mí. Me sorprendió cuando sus labios descendieron con fuerza a los míos. Su lengua caliente entrando en mi boca, explorando. Mis ojos estaban completamente cerrados mientras él continuó utilizando su fuerza, manteniéndome entre su cuerpo y el vehículo.
Creo que Harry era consciente de mi resistencia hacia sus avances contundentes, mi postura no tan dispuesta como él hubiera deseado. Fue entonces cuando se decidió a levantar a mis manos, las puntas de mis dedos rozando los rizos antes de que soltara su agarre. Mis dedos se enrollaron al instante en su pelo, tomando en puño los rizos suaves. Tiré de ellos con fuerza. Mi intención era que él reconociera mi objeción a su dominancia autoritaria, sabiendo muy bien que era para el beneficio de Dan, que supuse seguía mirando. Harry estaba reclamando su territorio sobre mí. Pero en vez de retroceder como yo esperaba que lo hiciera, el ronco gemido que emitió me tomó por sorpresa. Las vibraciones pasando por mi totalidad mientras él puso sus grandes manos debajo de mis muslos. Fue entonces cuando me acordé de que a Harry le gustaba cuando yo era dura con él, mis acciones totalmente contraproducentes. Mi cuerpo fue levantado, Harry obligándome a envolver mis piernas alrededor de su cintura.
Yo no podía dejar de jadear mientras sus labios carnosos colocaban besos a lo largo de mi mandíbula antes de succionar en el lugar justo detrás de mi oreja. Mis pequeños gritos de protesta transformándose en gemidos. Harry sabía exactamente lo que estaba haciendo.
"Dilo". Él exigió sin aliento.
Yo me quedé callada. Su sendero tortuoso continuando por mi cuello. Mis dedos aún apretando sus rizos, su cuerpo fuerte presionándome más hacia el lado del coche.
"Dilo". La voz un poco más dura de Harry contra mi piel.
Yo sabía que su nivel de molestia fue aumentando mientras sus labios se apretaron con fuerza a mi piel sensible. Mi boca se abrió en cuanto su intensidad aumentaba, las acciones de Harry implacables mientras él seguía severamente succionando. Sus dientes rozaron la piel enrojecida. Todo fue demasiado para mi mientras forzaba a salir las palabras que yo sabía que él estaba esperando oír.
"Yo-yo soy tuya ... Harry soy tuya." Mi voz susurró.
Al instante se desapegó antes de poner un delicado beso en mi cuello. Mis manos débilmente apretándose contra su pecho.
"Bájame".
Mis pies tocaron el piso segundos después, empujando mi pelo a un lado y mirando mi reflejo en una de las ventanas oscurecidas del vehículo. Harry me había marcado. Afirmó su poder sobre mí. Lo que me molestó más fue que el horrible chupetón estaba exactamente en la misma posición del que él me había dado cuando nos conocimos.
Rápidamente recogí mi bolso del suelo, ignorando las súplicas de Harry. Dan ya no estaba en la tienda, yo estaba agradecida por su ausencia. Mis pies me llevaron al otro lado de la pista, lejos de Harry.
"¡Bo!"
Me detuve, con lágrimas en mis ojos. Mis dedos rápidamente borrando la evidencia de mis emociones frenéticas.
"¿No vas a venir?"
Me tragué el nudo en la garganta, oyendo pasos acercarse detrás de mí. Mi labio inferior temblaba ligeramente mientras estaba de pie congelada al lugar, no muy segura de cómo manejar la situación. Mi mente todavía estaba tratando de procesar lo que Harry había hecho. Yo nunca había estado en esta posición antes.
"Te quiero ahí... por favor."
Mi corazón latía, la voz ronca de Harry más cerca de lo que esperaba. Salté cuando él agarró mi mano, caminando con cautela alrededor de mi cuerpo. Él la levantó, su boca presionando un beso ligero en la parte posterior. La misma boca que había abusado de mi piel unos minutos antes.
"¿Por qué hiciste eso?" Pregunté en voz baja.
Su agarre apretándose, obviamente refiriéndome a la pequeña escena que le había hecho a Dan Vi sus ojos dirigiendose a la dolorosa marca que había infligido a mi piel pálida.
"Él tiene que saberlo." Harry habló con frialdad. "No te puede tener... Nadie puede".
¿Por qué iba a pensar que yo permitiría que eso sucediera? Yo nunca había estado en una relación antes, pero yo no ignoraba el hecho de no ir correteando hacia otro muchacho mientras tenías un novio. ¿Y por qué diablos iba yo a querer hacer eso de todos modos? Tenía a Harry. Él era todo lo que quería.
"¿No confías en mí?"
Mi voz sosteniendo un poco más dolor de lo que había previsto que lo haga.
"Por supuesto que sí. Es en él y en todos los demás que en los que no confío. "
Mi boca comenzó a secarse mientras miraba a Harry. Sus rizos oscuros estaban revueltos en su cabeza debido a mis dedos tirando de ellos antes. Intentos sin éxito de obligarlo a soltar su agarre sobre mí. Sus ojos habían vuelto a un tono más brillante de verde, un marcado contraste con lo profundamente oscuros que eran un poco antes. Sus dedos aún entrelazados con los míos, apretando ligeramente, consciente de que estaba siendo cautelosa al tacto.
"Bo, igual vas a venir, ¿no?" Su voz un poco desesperado.
Miré a Harry, sus bonitos ojos llenos de preocupación. No importaba lo mucho que intentara desechar la idea, sabía que había ido poco a poco enamorando de él. El muchacho alto, de pelo rizado con una oscuridad impredecible. Seguramente no podría suceder tan rápido. Me encontraba a mí misma contando las horas antes de que llegara a verlo, esperando a que llame o me mande un texto durante el tiempo en que no estábamos juntos. Mi anhelo constante hacia él estaba empezando a asustarme. Y también lo era la profundidad con la que estaba dispuesto a protegerme.
Apoyé la frente en su pecho, mis brazos envolviéndose alrededor de su cintura. Mi cabeza ligeramente asintió antes de que él tomara mi barbilla, inclinándola. Su toque se retiró.
"¿Puedo darte un beso?" Harry dijo casi en un susurro.
Sus palabras hundiéndose en mi corazón. La mirada de miedo esparciéndose en su rostro, alarmado de que había ido demasiado lejos esta vez. Pero no pensaba negárselo. Todo lo que quería era que Harry me abrace, que me asegure que todo iba a estar bien, olvidarme de la maldita pelea. La idea me hizo estremecer.
"Sí." suspiré.
Apenas registré el roce de sus labios carnosos con los míos, el gesto íntimo tan delicado y suave. ¿Cómo podía ser tan abrumadoramente posesivo un minuto y el completamente romántico el siguiente? Mis ojos permanecieron cerrados mientras nuestras narices se rozaron. Nuestros labios rozando continuamente mientras compartíamos el aliento cálido del otro. Los fuertes brazos de Harry envueltos en mi cintura, sosteniéndome cerca en el abrazo.
Un beso pequeño se dejó en la esquina de mi boca antes de que sus labios cuidadosamente bajaran por mi cuello. Me tensé cuando la cabeza de Harry empujó suavemente la mía a un lado, aumentando su acceso. Su toque calmante sobre el chupetón que él había creado fervientemente. Pero nuestro abrazo no duró mucho más, Harry alejándose. La ausencia de su calor hizo que un escalofrío recorriera mi cuerpo tembloroso.
"Bo".
Su mano se extendió para que yo la tome. El simple gesto que parecía poseer mucho más significado. Mis ojos viajaron desde su rostro ansioso hasta la extremidad extendida. Me recordó la noche en que me había rescatado. Yo había puesto toda mi confianza en él. Vi a Harry tragar el miedo, el temor de mí no queriéndolo, al igual que él pensaba que su familia no lo había querido.
Tomé su mano, una pequeña sonrisa difundiéndose en su rostro. Pero a medida que me guió hacia su coche pronto me di cuenta de lo que se llevaría a cabo en cuestión de horas. El evento al que había estado temiendo. La pelea.
~Capítulo 48
Sin rumbo desplazaba a través de los mensajes en mi teléfono, mis dedos tamborileando en el volante mientras escuchaba a The Vaccines, esperando a que Bo terminara de trabajar. El teléfono fue colocado en el tablero antes de que mirara mi reloj. ¿Por qué tardaba tanto? Yo estaba a punto de ir a buscarla cuando la puerta de la tienda se abrió. Ella se tambaleó torpemente hacia fuera, probablemente, se tropezó con sus propios pies, conociendo a Bo. Pero mi atención luego se dirigió al hombre que salió detrás de ella. Mi mano derecha apretándose alrededor del volante cuando él rápidamente tomó su antebrazo, ayudándola a estabilizarse. ¿Por qué la estaba tocando?
Ella le sonrió antes de que él le pasara su teléfono. ¿Qué estaba pasando? Empujé mis rizos atrás mientras seguía observando la interacción. No me gustaba la forma en que la miraba... O como la deseaba. Pero me quedé en el coche, sabiendo que a Bo no apreciaría que yo intervenga. Cuanto más los observaba, más fuerte apretaba mis manos, mis nudillos volviéndose blancos.
Mientras se alejaba su mirada la siguió. Era claramente evidente que la estaba chequeando. Incluso cuando ella estaba subiendo a mi coche, hubo una inclinación sutil de su cabeza mientras le miraba el culo.
"¿Quién es ese?", Le pregunté bruscamente.
"Hola a ti también, Harry." Ella respondió con sarcasmo antes de besar mi mejilla.
Los dedos de Bo apartaron un mechón de pelo de su cara mientras estudiaba mi menos que complacida expresión.
"¿Quién es ése?" Repetí un poco más enojado.
Creo que Bo sabía que yo no estaba de humor para bromas. Su postura dio la impresión de que estaba un poco nerviosa ante mi reacción.
"Dan". Bo habló en voz baja, mirando hacia abajo para empezar a juguetear con sus uñas.
"¿Y?" Levanté mis cejas.
Mi paciencia se estaba agotando cuando ella me daba tan poca información como era posible.
"Y él empezó a trabajar en la tienda hoy."
"¿Por qué te dio su teléfono?"
Ella me miró valientemente. Sus labios se separaron para hablar pero se cerraron. Vi su mirada caer una vez más.
"E-Es nuevo en la zona. Él preguntó si podía tener mi número para que yo pudiera mostrarle todo lo necesario.
"Bo respondió en voz baja.
Ella jugó nerviosamente con sus uñas mientras miraba hacia abajo a sus rodillas una vez más.
"No le vas a mostrar nada." Dije bruscamente.
Yo tenía una idea clara de lo que él quería ver y debe ser estúpido si piensa que yo lo dejaría incluso acercarse. La mirada de Bo volvió a mí, sus cejas en un ceño fruncido. Yo sabía que quería protestar, pero se mordió la lengua. No tenía mucho sentido discutir sobre ello. Yo me saldría con la mía.
"¿Le dijiste que tenías novio?"
Obligué a mi tono a sonar más suave, sabiendo que iba a salir poco de ella, si estaba asustada. Mi dedo suavemente le agarró de la barbilla, inclinándola hacia mí, mientras rozaba el pulgar por su labio inferior.
"N-No, no surgió en la conversación."
Mi contacto al instante desapareció, volcando la cabeza a clavar a Dan con mi mirada. Él todavía estaba fuera de la tienda, observando con curiosidad nuestra interacción cuando se vio obligado a tratar de determinar lo que estaba pasando a través de los movimientos de la boca.
"Él es agradable, Harry."
Me di cuenta por el tono de voz de Bo que estaba desesperadamente tratando de convencerme. Mis ojos fuertemente cerrados, exasperados antes de fijar mi mirada en la chica sentada en el asiento del pasajero. No tenía idea de que él había estado chequeándola descaradamente minutos antes. Su inocencia todavía resultando ser una especie de asombro para mí. Y yo desde luego no iba a dejar que este tipo se aproveche de su ingenuidad. Bo realmente no tenía ni idea del efecto que causaba en los hombres.
Dejé escapar un profundo suspiro, empujando hacia arriba las mangas de mi camisa.
"Voy a tener una pequeña charla con él." Hablé con frialdad.
Bo se acercó a agarrar mi mano.
"Harry, no lo hagas."
Pero yo ya estaba fuera del coche.
Ella le sonrió antes de que él le pasara su teléfono. ¿Qué estaba pasando? Empujé mis rizos atrás mientras seguía observando la interacción. No me gustaba la forma en que la miraba... O como la deseaba. Pero me quedé en el coche, sabiendo que a Bo no apreciaría que yo intervenga. Cuanto más los observaba, más fuerte apretaba mis manos, mis nudillos volviéndose blancos.
Mientras se alejaba su mirada la siguió. Era claramente evidente que la estaba chequeando. Incluso cuando ella estaba subiendo a mi coche, hubo una inclinación sutil de su cabeza mientras le miraba el culo.
"¿Quién es ese?", Le pregunté bruscamente.
"Hola a ti también, Harry." Ella respondió con sarcasmo antes de besar mi mejilla.
Los dedos de Bo apartaron un mechón de pelo de su cara mientras estudiaba mi menos que complacida expresión.
"¿Quién es ése?" Repetí un poco más enojado.
Creo que Bo sabía que yo no estaba de humor para bromas. Su postura dio la impresión de que estaba un poco nerviosa ante mi reacción.
"Dan". Bo habló en voz baja, mirando hacia abajo para empezar a juguetear con sus uñas.
"¿Y?" Levanté mis cejas.
Mi paciencia se estaba agotando cuando ella me daba tan poca información como era posible.
"Y él empezó a trabajar en la tienda hoy."
"¿Por qué te dio su teléfono?"
Ella me miró valientemente. Sus labios se separaron para hablar pero se cerraron. Vi su mirada caer una vez más.
"E-Es nuevo en la zona. Él preguntó si podía tener mi número para que yo pudiera mostrarle todo lo necesario.
"Bo respondió en voz baja.
Ella jugó nerviosamente con sus uñas mientras miraba hacia abajo a sus rodillas una vez más.
"No le vas a mostrar nada." Dije bruscamente.
Yo tenía una idea clara de lo que él quería ver y debe ser estúpido si piensa que yo lo dejaría incluso acercarse. La mirada de Bo volvió a mí, sus cejas en un ceño fruncido. Yo sabía que quería protestar, pero se mordió la lengua. No tenía mucho sentido discutir sobre ello. Yo me saldría con la mía.
"¿Le dijiste que tenías novio?"
Obligué a mi tono a sonar más suave, sabiendo que iba a salir poco de ella, si estaba asustada. Mi dedo suavemente le agarró de la barbilla, inclinándola hacia mí, mientras rozaba el pulgar por su labio inferior.
"N-No, no surgió en la conversación."
Mi contacto al instante desapareció, volcando la cabeza a clavar a Dan con mi mirada. Él todavía estaba fuera de la tienda, observando con curiosidad nuestra interacción cuando se vio obligado a tratar de determinar lo que estaba pasando a través de los movimientos de la boca.
"Él es agradable, Harry."
Me di cuenta por el tono de voz de Bo que estaba desesperadamente tratando de convencerme. Mis ojos fuertemente cerrados, exasperados antes de fijar mi mirada en la chica sentada en el asiento del pasajero. No tenía idea de que él había estado chequeándola descaradamente minutos antes. Su inocencia todavía resultando ser una especie de asombro para mí. Y yo desde luego no iba a dejar que este tipo se aproveche de su ingenuidad. Bo realmente no tenía ni idea del efecto que causaba en los hombres.
Dejé escapar un profundo suspiro, empujando hacia arriba las mangas de mi camisa.
"Voy a tener una pequeña charla con él." Hablé con frialdad.
Bo se acercó a agarrar mi mano.
"Harry, no lo hagas."
Pero yo ya estaba fuera del coche.
miércoles, 28 de agosto de 2013
~Capítulo 47
* Narra Bo. *
Su boca estaba ligeramente abierta, ronquidos suaves cayendo de sus labios carnosos. Sonreí al cabello de Harry, desordenados rizos adornando la almohada. Mi mente vagó de nuevo a lo que me había dicho la noche anterior. Yo estaba encantada de oír que él se comunicó con su familia. Y por la expresión de su cara cuando él me había dicho, tenía la sensación de que todo había ido bien. Entendí que las constantes llamadas telefónicas eran, obviamente, su madre o hermana que querían asegurarse de que estaba bien.
Harry gimió suavemente mientras cuidadosamente me moví, moviendo la cama. Las cubiertas fueron conmigo, dejando al descubierto su pecho tonificado subiendo arriba y abajo, pero a él no parecía importarle la pérdida de edredón, todavía estaba dormido. Se veía adorable.
Mis labios rozaron sobre la suave piel de su estómago antes de pasar más abajo. Pequeñas ráfagas de besos fueron salpicados por encima de su cadera izquierda. Harry se movió ligeramente con el afecto. Miré hacia arriba, sus pestañas largas todavía desplegadas en la parte superior de sus mejillas teñidas de color rosa. Sonriendo, mis dedos suavemente enganchándose en el elástico de su cintura, tirando de él lentamente hacia abajo para obtener más acceso. Seguí con mis pequeños besos. Luego moviéndome a besar por la línea de vellos.
Tuve que morderme el labio para evitar reírme, mis dedos suavemente facilitando el bajado del elástico por debajo de su ombligo. Yo no había logrado mi objetivo. Las grandes manos de Harry agarrando mis muñecas y tirando de mí hacia arriba de la cama. Sus ojos aún estaban cerrados mientras estaba encima de él. Mi risa lo hizo gemir.
"¿Qué intentas hacer conmigo, mujer?", Preguntó con su voz ronca.
Rocé mis dedos por su mejilla, suavemente alentándolo a que me permita ver sus brillantes ojos verdes que amaba.
"Buenos días, precioso." Sonreí.
El sonrió, su enfoque fijado en mi cara. Fueron unos minutos antes de que hablara, su frente arrugándose en la confusión.
"¿Me ibas a despertar con una mamada?"
Mis mejillas se sonrojaron mientras me sumergí en su cuello, la vergüenza tomando el control. No había sido mi plan despertarlo de una manera tan íntima. Pero no lo negué, le dejé creer que esa era mi intención, simplemente porque era más divertido. Tal vez lo despertaría así en otro momento. Mi rostro enrojeciéndose ante la idea.
"Porque siempre puedo volver a dormir y tú puedes volver a intentarlo." El sugerido pícaramente.
Di un suspiro a su propuesta, ligeramente golpeándolo en el pecho mientras se reía.
Poco después del cosquilleo que Harry había iniciado, yo me había metido en la ducha, rápidamente preparándome para el trabajo. Mi pelo mojado estaba trenzado en mi espalda, mis dedos sosteniendo el extremo mientras yo lo terminaba con la liga de cabello que Harry dejó para mí. Estaba a punto de ir a buscarlo en la cocina cuando un fuerte golpe se escuchó desde la puerta principal.
"Bo, ¿puedes abrir?" Harry habló.
"Por supuesto".
Tiré hacia arriba el frente de mi blusa escotada antes de caminar por el pasillo. Mis dedos se apoderaron de la manija fría antes de abrir la puerta. Yo no pude evitar dar un paso atrás. El hombre de la puerta era enorme, su altura cerniéndose sobre mí, al igual que la de Harry. Mi boca parecía secarse mientras miraba hacia él, sus labios sosteniendo una sonrisa.
"Hmm, yo estaba esperando a alguien un poco más alto.", Él bromeó. "¿Y Harry?"
Tatuajes por alrededor de uno de sus brazos fuertes, una manga de color oscuro impresa en su piel. La tinta se detenía en la tela del brazo de su camiseta. Me tragué mi miedo antes de girar mi cabeza de vuelta al apartamento.
"Harry." Le llamé.
Mi enfoque rompiéndose de nuevo cuando sentí una mano grande y sudorosa en mi hombro. Me quedé congelada, su toque corriendo por mi cuello para acariciar mi barbilla. Su sonrisa estaba lejos de ser amigable, sus ojos fríos arrastrándose hasta mi pecho.
"¿Eres la chica de Harry?"
Volví a pensar en la última vez que alguien me hubiera preguntado eso. Jake. Mi respuesta fue un no contundente. Pero muchas cosas han cambiado desde entonces. El chico con la oscuridad oculta inconfundible en sus impresionantes ojos verdes me movía del piso, literalmente, en algunos casos.
"Sí.", le contesté con cierta brusquedad antes llevar su muñeca lejos de mí. "Harry", gritó mi voz, con bastante urgencia detrás de mí.
El muchacho de pelo rizado apresuradamente apareciendo momentos después. Su buzo colgando bajo de sus caderas y poniendo su camiseta sobre su cabeza antes de caminar rápidamente hacia nosotros. Parecía menos que feliz por la situación actual en frente de él. Mi brazo fue tomado en su mano grande y me jaló suavemente detrás de él. Él se paro firme y protectoramente antes de girar hacia mí.
"Ve y espera en la sala de estar." Hablaba en voz baja.
Apreté suavemente su mano antes de obedecer, mis pies moviéndose rápidamente hacia el salón. El enfoque de Harry estaba ahora en, lo que parecía ser, un huésped no invitado. Mis dedos se colgándose en el marco de la puerta, asomándome para ver la interacción.
"¿Qué demonios es lo que quieres?", Preguntó Harry con los dientes apretados.
"Fui enviado para asegurarme de que no faltes en lo de esta noche." Él casi se rió.
"Voy a estar allí." La voz de Harry dura.
Miré con ansiedad el intercambio entre los dos hombres imponentes. Mi corazón latía cuando me di cuenta de los largos dedos de Harry lentamente enroscándose en un puño a su lado. Pero mi visión se desvío hacia el otro hombre que me miró alrededor de Harry. La sonrisa en su rostro me puso nerviosa, a pesar de que sabía que Harry nunca le dejaría llegar a mí. La naturaleza excesivamente protectora de Harry tendría al gran hombre clavado en el suelo en cuestión de segundos.
"Me gustaría verla a ella ahí también.", Sonrió el hombre.
Mi cuerpo se puso rígido. Los ojos verdes de Harry se encontraron con los míos. Su suavidad endureciéndose antes de que él giró y empujó al hombre en el pecho. El hombre se tambaleó hacia atrás ligeramente.
"Vete a la mierda." Harry dijo rudamente.
"Nah amigo, prefiero ir a follarme a ella". Él se echó a reír.
La puerta fue rápidamente cerrada en su rostro. La respiración de Harry era errática cuando su espalda estaba pegada a la madera. Me di cuenta de que estaba tratando desesperadamente de aferrarse a cualquier tipo de calma que poseía. Vacilantemente me dirigí hacia él, consciente de que todavía estaba enojado.
"¿Harry?"
Mi voz era tranquila. Su cabeza permanecía inclinada, no encontrándose con mi mirada mientras se concentraba en encontrar equilibrio. Mi mano se levantó lentamente a su cabeza, mis dedos acariciando los suaves rizos, yo sabía que eso lo calmaba por experiencias anteriores. Su profundo suspiro me dijo que mis intentos estaban teniendo éxito. Mi cara bajó ligeramente, encontrando el calor de su mejilla antes de colocar un pequeño beso en la piel.
Su cabeza se levantó para encontrarse con mi mirada cautelosa. Di un suspiro cuando él agarró mis manos, apretándolas mientras con los pulgares frotaba sobre la parte posterior.
"¿Te lastimó?" Preguntó ansiosamente esperando mi respuesta.
"No", le contesté, porque no quería provocar una reacción innecesaria.
Mirando nuestras manos, las suyas mucho más grandes que las mías. El simple gesto me hizo sentir segura en su presencia.
"Cuando te escuché gritar mi nombre..." Su voz se quebró.
"É-él sólo me daba miedo." Le interrumpí.
La postura de Harry pareció relajarse un poco, con los labios dejando un beso suave en mi boca. Nuestras frentes presionadas juntas, inhalando el aliento del otro. Sus pestañas largas cosquilleando mi piel.
"¿Es el hombre con él que peleas esta noche?", Le pregunté en voz baja.
"No, es el gilipollas de su hermano." El tono de Harry sosteniendo disgusto.
Mis dedos se cerraron alrededor de los suyos, formándose un nudo en mi garganta.
"No quiero que peleés." Susurré, con lágrimas en mis ojos.
Los fuertes brazos de Harry trayéndome en un abrazo protector, mi cuerpo envuelto por el suyo.
"Lo sé, bebé."
Su boca estaba ligeramente abierta, ronquidos suaves cayendo de sus labios carnosos. Sonreí al cabello de Harry, desordenados rizos adornando la almohada. Mi mente vagó de nuevo a lo que me había dicho la noche anterior. Yo estaba encantada de oír que él se comunicó con su familia. Y por la expresión de su cara cuando él me había dicho, tenía la sensación de que todo había ido bien. Entendí que las constantes llamadas telefónicas eran, obviamente, su madre o hermana que querían asegurarse de que estaba bien.
Harry gimió suavemente mientras cuidadosamente me moví, moviendo la cama. Las cubiertas fueron conmigo, dejando al descubierto su pecho tonificado subiendo arriba y abajo, pero a él no parecía importarle la pérdida de edredón, todavía estaba dormido. Se veía adorable.
Mis labios rozaron sobre la suave piel de su estómago antes de pasar más abajo. Pequeñas ráfagas de besos fueron salpicados por encima de su cadera izquierda. Harry se movió ligeramente con el afecto. Miré hacia arriba, sus pestañas largas todavía desplegadas en la parte superior de sus mejillas teñidas de color rosa. Sonriendo, mis dedos suavemente enganchándose en el elástico de su cintura, tirando de él lentamente hacia abajo para obtener más acceso. Seguí con mis pequeños besos. Luego moviéndome a besar por la línea de vellos.
Tuve que morderme el labio para evitar reírme, mis dedos suavemente facilitando el bajado del elástico por debajo de su ombligo. Yo no había logrado mi objetivo. Las grandes manos de Harry agarrando mis muñecas y tirando de mí hacia arriba de la cama. Sus ojos aún estaban cerrados mientras estaba encima de él. Mi risa lo hizo gemir.
"¿Qué intentas hacer conmigo, mujer?", Preguntó con su voz ronca.
Rocé mis dedos por su mejilla, suavemente alentándolo a que me permita ver sus brillantes ojos verdes que amaba.
"Buenos días, precioso." Sonreí.
El sonrió, su enfoque fijado en mi cara. Fueron unos minutos antes de que hablara, su frente arrugándose en la confusión.
"¿Me ibas a despertar con una mamada?"
Mis mejillas se sonrojaron mientras me sumergí en su cuello, la vergüenza tomando el control. No había sido mi plan despertarlo de una manera tan íntima. Pero no lo negué, le dejé creer que esa era mi intención, simplemente porque era más divertido. Tal vez lo despertaría así en otro momento. Mi rostro enrojeciéndose ante la idea.
"Porque siempre puedo volver a dormir y tú puedes volver a intentarlo." El sugerido pícaramente.
Di un suspiro a su propuesta, ligeramente golpeándolo en el pecho mientras se reía.
Poco después del cosquilleo que Harry había iniciado, yo me había metido en la ducha, rápidamente preparándome para el trabajo. Mi pelo mojado estaba trenzado en mi espalda, mis dedos sosteniendo el extremo mientras yo lo terminaba con la liga de cabello que Harry dejó para mí. Estaba a punto de ir a buscarlo en la cocina cuando un fuerte golpe se escuchó desde la puerta principal.
"Bo, ¿puedes abrir?" Harry habló.
"Por supuesto".
Tiré hacia arriba el frente de mi blusa escotada antes de caminar por el pasillo. Mis dedos se apoderaron de la manija fría antes de abrir la puerta. Yo no pude evitar dar un paso atrás. El hombre de la puerta era enorme, su altura cerniéndose sobre mí, al igual que la de Harry. Mi boca parecía secarse mientras miraba hacia él, sus labios sosteniendo una sonrisa.
"Hmm, yo estaba esperando a alguien un poco más alto.", Él bromeó. "¿Y Harry?"
Tatuajes por alrededor de uno de sus brazos fuertes, una manga de color oscuro impresa en su piel. La tinta se detenía en la tela del brazo de su camiseta. Me tragué mi miedo antes de girar mi cabeza de vuelta al apartamento.
"Harry." Le llamé.
Mi enfoque rompiéndose de nuevo cuando sentí una mano grande y sudorosa en mi hombro. Me quedé congelada, su toque corriendo por mi cuello para acariciar mi barbilla. Su sonrisa estaba lejos de ser amigable, sus ojos fríos arrastrándose hasta mi pecho.
"¿Eres la chica de Harry?"
Volví a pensar en la última vez que alguien me hubiera preguntado eso. Jake. Mi respuesta fue un no contundente. Pero muchas cosas han cambiado desde entonces. El chico con la oscuridad oculta inconfundible en sus impresionantes ojos verdes me movía del piso, literalmente, en algunos casos.
"Sí.", le contesté con cierta brusquedad antes llevar su muñeca lejos de mí. "Harry", gritó mi voz, con bastante urgencia detrás de mí.
El muchacho de pelo rizado apresuradamente apareciendo momentos después. Su buzo colgando bajo de sus caderas y poniendo su camiseta sobre su cabeza antes de caminar rápidamente hacia nosotros. Parecía menos que feliz por la situación actual en frente de él. Mi brazo fue tomado en su mano grande y me jaló suavemente detrás de él. Él se paro firme y protectoramente antes de girar hacia mí.
"Ve y espera en la sala de estar." Hablaba en voz baja.
Apreté suavemente su mano antes de obedecer, mis pies moviéndose rápidamente hacia el salón. El enfoque de Harry estaba ahora en, lo que parecía ser, un huésped no invitado. Mis dedos se colgándose en el marco de la puerta, asomándome para ver la interacción.
"¿Qué demonios es lo que quieres?", Preguntó Harry con los dientes apretados.
"Fui enviado para asegurarme de que no faltes en lo de esta noche." Él casi se rió.
"Voy a estar allí." La voz de Harry dura.
Miré con ansiedad el intercambio entre los dos hombres imponentes. Mi corazón latía cuando me di cuenta de los largos dedos de Harry lentamente enroscándose en un puño a su lado. Pero mi visión se desvío hacia el otro hombre que me miró alrededor de Harry. La sonrisa en su rostro me puso nerviosa, a pesar de que sabía que Harry nunca le dejaría llegar a mí. La naturaleza excesivamente protectora de Harry tendría al gran hombre clavado en el suelo en cuestión de segundos.
"Me gustaría verla a ella ahí también.", Sonrió el hombre.
Mi cuerpo se puso rígido. Los ojos verdes de Harry se encontraron con los míos. Su suavidad endureciéndose antes de que él giró y empujó al hombre en el pecho. El hombre se tambaleó hacia atrás ligeramente.
"Vete a la mierda." Harry dijo rudamente.
"Nah amigo, prefiero ir a follarme a ella". Él se echó a reír.
La puerta fue rápidamente cerrada en su rostro. La respiración de Harry era errática cuando su espalda estaba pegada a la madera. Me di cuenta de que estaba tratando desesperadamente de aferrarse a cualquier tipo de calma que poseía. Vacilantemente me dirigí hacia él, consciente de que todavía estaba enojado.
"¿Harry?"
Mi voz era tranquila. Su cabeza permanecía inclinada, no encontrándose con mi mirada mientras se concentraba en encontrar equilibrio. Mi mano se levantó lentamente a su cabeza, mis dedos acariciando los suaves rizos, yo sabía que eso lo calmaba por experiencias anteriores. Su profundo suspiro me dijo que mis intentos estaban teniendo éxito. Mi cara bajó ligeramente, encontrando el calor de su mejilla antes de colocar un pequeño beso en la piel.
Su cabeza se levantó para encontrarse con mi mirada cautelosa. Di un suspiro cuando él agarró mis manos, apretándolas mientras con los pulgares frotaba sobre la parte posterior.
"¿Te lastimó?" Preguntó ansiosamente esperando mi respuesta.
"No", le contesté, porque no quería provocar una reacción innecesaria.
Mirando nuestras manos, las suyas mucho más grandes que las mías. El simple gesto me hizo sentir segura en su presencia.
"Cuando te escuché gritar mi nombre..." Su voz se quebró.
"É-él sólo me daba miedo." Le interrumpí.
La postura de Harry pareció relajarse un poco, con los labios dejando un beso suave en mi boca. Nuestras frentes presionadas juntas, inhalando el aliento del otro. Sus pestañas largas cosquilleando mi piel.
"¿Es el hombre con él que peleas esta noche?", Le pregunté en voz baja.
"No, es el gilipollas de su hermano." El tono de Harry sosteniendo disgusto.
Mis dedos se cerraron alrededor de los suyos, formándose un nudo en mi garganta.
"No quiero que peleés." Susurré, con lágrimas en mis ojos.
Los fuertes brazos de Harry trayéndome en un abrazo protector, mi cuerpo envuelto por el suyo.
"Lo sé, bebé."
~Capítulo 46
Nos habíamos movido de la barra a una de las muchas mesas en el restaurante. La impresión de ver a Harry de nuevo, poco a poco empezando a ser asimilada
"¿Dónde está tu cadena?", Le pregunté.
El collar había sido dado a Harry por su decimosexto cumpleaños. Ese regalo nunca se lo sacaba.
"Alguien más la usa ahora".
Fruncí el ceño, sin entender por qué lo habría regalado. Significaba mucho para él. Pero mi mente de repente se había percatado de sus palabras de amor. Un jadeo cayó de mis labios, una sonrisa en mi cara mientras él sonrió tímidamente.
"¿Cómo se llama ella? ... ¿E-él?" Dije de prisa.
Él negó con la cabeza riendo.
"Gemma, me gustan las chicas". Él aclaró.
Estaba a punto de hablar de nuevo antes de que una camarera pechugona se acercara con las bebidas. Ella sólo miró de reojo a mi madre y a mí, su atención por completo en Harry, quien parecía imperturbable hacia sus intentos de búsqueda de atención de él.
"¿Hay algo más que les pueda traer?"
Su blusa hacia abajo, el escote mostrándose por completo mientras ella lo miraba a través de sus pestañas postizas.
"No, creo que estamos bien gracias." Harry nos miró a las dos.
Mi estómago se había estado revuelto durante todo el día ante la idea de ver a mi hermano otra vez, no había comido casi nada. No tenía apetito. Asentimos con la cabeza y la camarera resopló silenciosamente antes de partir. Miré a Harry que no parecía darse cuenta de los avances no tan sutiles que la rubia le estaba dando.
"Y al parecer a las chicas les gustas también."
Él sacudió sus rizos, sonriendo. Mire alrededor de las otras mesas. Era cierto, una serie de ojos femeninos estaban dando miradas curiosas de Harry. Miradas lujuriosas viajando arriba y abajo de su cuerpo. De repente me sentí protectora, era a mi hermano pequeño al que se comían con los ojos. Le di a una mujer en particular una mirada dura. Parecía un poco nerviosa antes de regresar de nuevo a su conversación con quien supuse era su novio.
"Cuéntanos algo acerca de ella." Mi madre sonrió.
Mi enfoque se precipitó de nuevo a nuestra mesa. De pronto se convirtió en una gran curiosidad acerca de quién Harry estaba claramente enamorado.
"¿Cómo se llama? ¿Qué edad tiene? ¿Dónde se conocieron?... ¿Podemos conocerla?"
"Gemma, para.", Se rió Harry.
Su labio inferior se tomó nerviosamente entre sus dientes, sus ojos mirando a mi madre y a mí. Sonreí mientras él se acomodó en el asiento. El nerviosismo de Harry haciéndolo lucir más joven, el muchacho que recordaba.
"Su nombre es Bo." Inclinó la cabeza hacia abajo, tratando de ocultar el enrojecimiento en sus mejillas. "Es hermosa." Murmuró en voz baja.
"Awww, Hazzzz." Dije un poco fuerte, a lo que se me dijo rápidamente, más que todo rudamente, que me callara.
* Fin del Flashback *
"¿Dónde está tu cadena?", Le pregunté.
El collar había sido dado a Harry por su decimosexto cumpleaños. Ese regalo nunca se lo sacaba.
"Alguien más la usa ahora".
Fruncí el ceño, sin entender por qué lo habría regalado. Significaba mucho para él. Pero mi mente de repente se había percatado de sus palabras de amor. Un jadeo cayó de mis labios, una sonrisa en mi cara mientras él sonrió tímidamente.
"¿Cómo se llama ella? ... ¿E-él?" Dije de prisa.
Él negó con la cabeza riendo.
"Gemma, me gustan las chicas". Él aclaró.
Estaba a punto de hablar de nuevo antes de que una camarera pechugona se acercara con las bebidas. Ella sólo miró de reojo a mi madre y a mí, su atención por completo en Harry, quien parecía imperturbable hacia sus intentos de búsqueda de atención de él.
"¿Hay algo más que les pueda traer?"
Su blusa hacia abajo, el escote mostrándose por completo mientras ella lo miraba a través de sus pestañas postizas.
"No, creo que estamos bien gracias." Harry nos miró a las dos.
Mi estómago se había estado revuelto durante todo el día ante la idea de ver a mi hermano otra vez, no había comido casi nada. No tenía apetito. Asentimos con la cabeza y la camarera resopló silenciosamente antes de partir. Miré a Harry que no parecía darse cuenta de los avances no tan sutiles que la rubia le estaba dando.
"Y al parecer a las chicas les gustas también."
Él sacudió sus rizos, sonriendo. Mire alrededor de las otras mesas. Era cierto, una serie de ojos femeninos estaban dando miradas curiosas de Harry. Miradas lujuriosas viajando arriba y abajo de su cuerpo. De repente me sentí protectora, era a mi hermano pequeño al que se comían con los ojos. Le di a una mujer en particular una mirada dura. Parecía un poco nerviosa antes de regresar de nuevo a su conversación con quien supuse era su novio.
"Cuéntanos algo acerca de ella." Mi madre sonrió.
Mi enfoque se precipitó de nuevo a nuestra mesa. De pronto se convirtió en una gran curiosidad acerca de quién Harry estaba claramente enamorado.
"¿Cómo se llama? ¿Qué edad tiene? ¿Dónde se conocieron?... ¿Podemos conocerla?"
"Gemma, para.", Se rió Harry.
Su labio inferior se tomó nerviosamente entre sus dientes, sus ojos mirando a mi madre y a mí. Sonreí mientras él se acomodó en el asiento. El nerviosismo de Harry haciéndolo lucir más joven, el muchacho que recordaba.
"Su nombre es Bo." Inclinó la cabeza hacia abajo, tratando de ocultar el enrojecimiento en sus mejillas. "Es hermosa." Murmuró en voz baja.
"Awww, Hazzzz." Dije un poco fuerte, a lo que se me dijo rápidamente, más que todo rudamente, que me callara.
* Fin del Flashback *
martes, 27 de agosto de 2013
~Capítulo 45
* Narra Gemma *
"¿Crees que va a venir?", Le pregunté con ansiedad a mi madre.
"Claro que lo hará." Mi madre sonrió tranquila, pero me di cuenta de que estaba tan nerviosa como yo. "Puede que se atrase, sin embargo."
Nos reímos, Harry nunca había sido realmente puntual. Yo jugueteaba con mi pajilla, mirando las burbujas ascender a la parte superior mientras conversábamos. Mi madre y yo habíamos nos habíamos unido más después de la partida devastadora de mi hermano pequeño. La idea de perder a otro miembro de la familia era totalmente indescriptible. De estar solo por tu cuenta ... mí hermano pequeño solo por su cuenta.
"¿Crees que lo vamos a reconocer?", Le pregunté.
Yo esperaba que su cabello no haya cambiado, sus rizos y hoyuelos eran como su marca personal, junto con su sonrisa pícara. Cuando mi madre no respondió Miré hacia ella. Pero su atención estaba centrada ahora en la puerta, con la boca ligeramente abierta antes de que ella la cubriera con su mano. Me volqué en el taburete para ver un alto muchacho, sus rizos oscuros dejándose caer sobre su frente antes de que él los empujara hacia atrás. Sus ojos verdes escaneando la zona, en su boca formándose una sonrisa pícara cuando nos vio. No me podía mover de mi posición y tampoco podía mi madre. Yo podría haberme caído al suelo si intentaba ponerme de pie.
Se dirigió a nosotros, con una camisa denim abotonada hasta arriba, Converse blancas. Nuestras cabezas inclinándose hacia arriba cuando llegó a estar delante de los taburetes en los que nos sentamos. Parecía mucho más mayor, más alto. Mis ojos absorbiendo su rostro. Su mandíbula era más definida, la piel suave mostrando un poco de barba. El cabello de Harry estaba más largo, todavía con rizos, pero no los rizos apretados que mostraba en sus años más jóvenes. Pero fueron sus ojos los que me llamaron la atención. Una sombra más profunda de verde... Más oscuros.
Mi madre se paró primero, envolviendo sus brazos alrededor de su cintura con fuerza, enterrando la cara en su costado. Él la abrazó estrechamente a su cuerpo. Harry sonrió, mirándome en cuanto él levantó su otro brazo, ofreciéndome un abrazo. Salté, rápidamente aceptando su oferta. Apoyé la cabeza en su pecho, las lágrimas rodando por mis mejillas.
"Harry". Exclamé en voz baja.
Mi madre seguía aferrada a él mientras yo me movía hacia atrás, mirándolo a la cara. Yo no podía creer que era realmente él. Después de todo este tiempo, nunca pensé que volvería a verlo.
"Eres tan alto." Comenté.
"Eso o vosotras dos se encogieron." Harry respondió alegremente.
"Tu voz está más profunda".
"Me dijiste eso en el teléfono." Él se echó a reír.
No pude evitar sonreír al escuchar su risa otra vez. Mi mirada pasando sobre él, mis manos estirándose hacia su brazo libre. Sentí que mi boca cayó ligeramente abierta en cuanto le apreté uno de sus bíceps.
"Mierda, tus músculos son enormes." Dije con incredulidad.
Todavía no podía dejar de pensar de él como un torpe adolescente de dieciséis años de edad. Su cuerpo había perdido toda la grasa de bebé que una vez había transportado. Sus músculos creciendo y definiéndose.
"Puede que ahora ya no logres hacerme una llave de lucha." Bromeó.
"No puedo creer que seas tú." Susurré.
Pero al pensar en el tiempo que habíamos pasado separados, no podía dejar los recuerdos horribles de oír a mi madre llorar hasta quedarse dormida durante noches enteras. Deseando que ella hubiera hecho algo para detener a Harry de irse. Ambas estábamos angustiadas por su desaparición. El dolor volviendo con toda su fuerza. Era casi como si hubiera muerto. Las sensaciones que tanto mi madre y yo habíamos sentido, eran idénticas a la experiencia de que un ser querido se quede sin vida.
Solté su brazo, la cara de Harry sosteniendo confusión. Mi puño lo golpeó duro en el pecho.
"Auch." Harry frotó sobre el lugar adolorido.
"Nos dejaste." Sollocé. "Cuando más te necesitábamos, nos dejaste".
La burla en sus ojos desapareció. Mi mamá alejándose de él, mientras ambas mirábamos hacia arriba al muchacho que se nos había acercado. Nos paramos más cerca, mis dedos suavemente agarrándole la mano. Mi madre había estado callada durante esta reunión. Era mucho por absorber para ella, especialmente porque ella no había tenido la oportunidad de hablar con él por teléfono.
"P-pensé que no me querían." Hablaba en voz baja. "No después de lo que pasó."
Las palabras de Harry quedándose en mi corazón. Parecía un niño perdido, su apariencia física más fuerte no pudiendo ocultar la vulnerabilidad evidente que aún sostenía.
"Eres un maldito idiota, Harry. Por supuesto que te queríamos. E-eres mi hermano, yo siempre te amaré. "
Se mordió el labio mientras su cabeza bajó. Rizos cayendo sobre su rostro cuando sostuvo ambas de nuestras manos, casi demasiado asustado para dejarnos ir.
"Lo siento.", Susurró.
Desesperadamente traté de contener las lágrimas. Yo sabía que Harry había arreglado este encuentro en un lugar público para tratar de evitar una escena.
"Oh, Dios". Murmuró mi madre.
Su mano libre agarró la parte posterior de su cuello, tirando de él hacia abajo. Su cabeza descansaba sobre su hombro mientras acariciaba sus rizos. Le oí sollozar a la ligera, su gran mano sosteniendo la mía con fuerza.
"Lo siento." Su voz se quebró mientras repetía las palabras.
"Está bien, bebé." Mi madre consolándolo.
"¿Crees que va a venir?", Le pregunté con ansiedad a mi madre.
"Claro que lo hará." Mi madre sonrió tranquila, pero me di cuenta de que estaba tan nerviosa como yo. "Puede que se atrase, sin embargo."
Nos reímos, Harry nunca había sido realmente puntual. Yo jugueteaba con mi pajilla, mirando las burbujas ascender a la parte superior mientras conversábamos. Mi madre y yo habíamos nos habíamos unido más después de la partida devastadora de mi hermano pequeño. La idea de perder a otro miembro de la familia era totalmente indescriptible. De estar solo por tu cuenta ... mí hermano pequeño solo por su cuenta.
"¿Crees que lo vamos a reconocer?", Le pregunté.
Yo esperaba que su cabello no haya cambiado, sus rizos y hoyuelos eran como su marca personal, junto con su sonrisa pícara. Cuando mi madre no respondió Miré hacia ella. Pero su atención estaba centrada ahora en la puerta, con la boca ligeramente abierta antes de que ella la cubriera con su mano. Me volqué en el taburete para ver un alto muchacho, sus rizos oscuros dejándose caer sobre su frente antes de que él los empujara hacia atrás. Sus ojos verdes escaneando la zona, en su boca formándose una sonrisa pícara cuando nos vio. No me podía mover de mi posición y tampoco podía mi madre. Yo podría haberme caído al suelo si intentaba ponerme de pie.
Se dirigió a nosotros, con una camisa denim abotonada hasta arriba, Converse blancas. Nuestras cabezas inclinándose hacia arriba cuando llegó a estar delante de los taburetes en los que nos sentamos. Parecía mucho más mayor, más alto. Mis ojos absorbiendo su rostro. Su mandíbula era más definida, la piel suave mostrando un poco de barba. El cabello de Harry estaba más largo, todavía con rizos, pero no los rizos apretados que mostraba en sus años más jóvenes. Pero fueron sus ojos los que me llamaron la atención. Una sombra más profunda de verde... Más oscuros.
Mi madre se paró primero, envolviendo sus brazos alrededor de su cintura con fuerza, enterrando la cara en su costado. Él la abrazó estrechamente a su cuerpo. Harry sonrió, mirándome en cuanto él levantó su otro brazo, ofreciéndome un abrazo. Salté, rápidamente aceptando su oferta. Apoyé la cabeza en su pecho, las lágrimas rodando por mis mejillas.
"Harry". Exclamé en voz baja.
Mi madre seguía aferrada a él mientras yo me movía hacia atrás, mirándolo a la cara. Yo no podía creer que era realmente él. Después de todo este tiempo, nunca pensé que volvería a verlo.
"Eres tan alto." Comenté.
"Eso o vosotras dos se encogieron." Harry respondió alegremente.
"Tu voz está más profunda".
"Me dijiste eso en el teléfono." Él se echó a reír.
No pude evitar sonreír al escuchar su risa otra vez. Mi mirada pasando sobre él, mis manos estirándose hacia su brazo libre. Sentí que mi boca cayó ligeramente abierta en cuanto le apreté uno de sus bíceps.
"Mierda, tus músculos son enormes." Dije con incredulidad.
Todavía no podía dejar de pensar de él como un torpe adolescente de dieciséis años de edad. Su cuerpo había perdido toda la grasa de bebé que una vez había transportado. Sus músculos creciendo y definiéndose.
"Puede que ahora ya no logres hacerme una llave de lucha." Bromeó.
"No puedo creer que seas tú." Susurré.
Pero al pensar en el tiempo que habíamos pasado separados, no podía dejar los recuerdos horribles de oír a mi madre llorar hasta quedarse dormida durante noches enteras. Deseando que ella hubiera hecho algo para detener a Harry de irse. Ambas estábamos angustiadas por su desaparición. El dolor volviendo con toda su fuerza. Era casi como si hubiera muerto. Las sensaciones que tanto mi madre y yo habíamos sentido, eran idénticas a la experiencia de que un ser querido se quede sin vida.
Solté su brazo, la cara de Harry sosteniendo confusión. Mi puño lo golpeó duro en el pecho.
"Auch." Harry frotó sobre el lugar adolorido.
"Nos dejaste." Sollocé. "Cuando más te necesitábamos, nos dejaste".
La burla en sus ojos desapareció. Mi mamá alejándose de él, mientras ambas mirábamos hacia arriba al muchacho que se nos había acercado. Nos paramos más cerca, mis dedos suavemente agarrándole la mano. Mi madre había estado callada durante esta reunión. Era mucho por absorber para ella, especialmente porque ella no había tenido la oportunidad de hablar con él por teléfono.
"P-pensé que no me querían." Hablaba en voz baja. "No después de lo que pasó."
Las palabras de Harry quedándose en mi corazón. Parecía un niño perdido, su apariencia física más fuerte no pudiendo ocultar la vulnerabilidad evidente que aún sostenía.
"Eres un maldito idiota, Harry. Por supuesto que te queríamos. E-eres mi hermano, yo siempre te amaré. "
Se mordió el labio mientras su cabeza bajó. Rizos cayendo sobre su rostro cuando sostuvo ambas de nuestras manos, casi demasiado asustado para dejarnos ir.
"Lo siento.", Susurró.
Desesperadamente traté de contener las lágrimas. Yo sabía que Harry había arreglado este encuentro en un lugar público para tratar de evitar una escena.
"Oh, Dios". Murmuró mi madre.
Su mano libre agarró la parte posterior de su cuello, tirando de él hacia abajo. Su cabeza descansaba sobre su hombro mientras acariciaba sus rizos. Le oí sollozar a la ligera, su gran mano sosteniendo la mía con fuerza.
"Lo siento." Su voz se quebró mientras repetía las palabras.
"Está bien, bebé." Mi madre consolándolo.
lunes, 26 de agosto de 2013
~Capítulo 44
* Narra Gemma *
Esperé a mamá para que volviera de la tienda, dijo algo sobre comprar más bolsas de té. Mis pies sin rumbo paseaban por la sala de estar. Ella siempre tenía la casa ordenada, recordando cómo ella constantemente regañaba a Harry para que recogiera sus calcetines sucios de la alfombra y la forma en que él gruñía quejándose. Sonreí débilmente mientras mis ojos se posaron en la imagen que siempre estaba en la mesita del rincón. Éramos Harry y yo, sus rizos despeinados mientras él acababa de arruinar mi pose juguetona. Sonreímos a la cámara, mi mamá tomó la foto.
A menudo me preguntaba dónde estaba, qué estaba haciendo, si nos extrañaba. Habían pasado cuatro años desde que lo había visto, cuatro años desde que se fue. Mi hermanito, sólo dieciséis años cuando él arremetió contra mi novio en ese entonces. Negué con la cabeza, tratando desesperadamente de eludir los recuerdos horribles. Nos quedamos impactadas. Tuvo que crecer más rápido que los de su edad, asumiendo la responsabilidad del único hombre en la casa. Me había costado ser testigo de Harry golpeándolo casi hasta la muerte, para darme cuenta de lo cruel y repugnante que era el hombre con el que estaba saliendo. Pero ya era demasiado tarde. Harry se fue esa noche.
Habíamos intentado buscarlo desesperadamente. Pero fue como si hubiera desaparecido de la faz de la Tierra. Salté cuando sonó el teléfono, rápidamente secándome las lágrimas pequeñas que no había notado que caer de mis ojos. Me aclaré la garganta antes de pulsar el botón verde.
"Hola".
"Oh, hola, so… umm, ¿está Anne Styles?" tartamudeaba voz ronca.
Fruncí el ceño un poco antes de responder.
"No, ella acaba de salir. Habla su hija, ¿puedo cogerle el mensaje? "
Mis manos moviéndose para agarrar un bloc de notas y un bolígrafo de un cajón. Me aclaré la garganta, tratando de obtener alguna respuesta del misterioso llamado. La línea quedó en silencio en el otro extremo.
"¿Le digo que le devuelva la llamada?" Sugerí.
Estaba a punto de colgar el teléfono, pensando que la llamada había muerto antes de que la voz masculina hablara de nuevo.
"¿Gemma?", Susurró.
Me tragué el nudo en la garganta, con el corazón golpeando contra mi pecho. No puede ser. La única persona que me decía así era... De repente empecé a sentirme débil.
"Oh dios".
El teléfono cayó de mi mano, ruidosamente al suelo. Mis ojos fuertemente cerrados, la realidad apartándose por poco tiempo mientras me perdía en mis pensamientos. Después de un segundo mi mente se encontró con mi cuerpo y caí de rodillas. Mis manos agarrando con urgencia el teléfono.
"¿H-Harry?" Desesperadamente hablé.
"¿Estás bien?", Se preguntó.
Podía oír la leve diversión en su voz. Siempre era el pícaro.
"Mi hermanito." Murmuré, con lágrimas en mis ojos. "¿Dónde estás?"
"Estoy en mi apartamento." Su tono me dijo que estaba rodando los ojos.
"Oh, Dios mío, tienes un apartamento." Dije casi confirmando. "Y tu voz se ha vuelto tan profunda".
Para mí, él todavía era un muchacho de dieciséis años. El adolescente torpe y loco de pelo rizado.
"Gemma, tengo veinte años.", Dijo con la mayor naturalidad.
Las lágrimas habían empezado de nuevo, rodando por mis mejillas. Nos habíamos perdido cuatro años de su vida. Mi corazón revolviéndose ante la idea de él estando por su cuenta. Se había ido cuando todavía era un niño. No podía soportar la idea de lo que había pasado por su mente hace cuatro años. Nuestras reacciones al evento en el jardín trasero que le obligaron a creer que la gente que amaba estaba aterrorizada de él.
"Te hemos echado de menos, Harry." Susurré. "Dios mío, te hemos echado mucho de menos."
Mi llanto se convirtió en un poco errático mientras intentaba controlar las emociones. Poco a poco me deslicé hasta el suelo, agarrando con fuerza el teléfono a la oreja, desesperada por oír su voz. Desesperada por no perderlo de nuevo.
"Por favor, Gemma, no llores." Murmuró Harry.
"Quiero verte". Le dije.
Esperé a mamá para que volviera de la tienda, dijo algo sobre comprar más bolsas de té. Mis pies sin rumbo paseaban por la sala de estar. Ella siempre tenía la casa ordenada, recordando cómo ella constantemente regañaba a Harry para que recogiera sus calcetines sucios de la alfombra y la forma en que él gruñía quejándose. Sonreí débilmente mientras mis ojos se posaron en la imagen que siempre estaba en la mesita del rincón. Éramos Harry y yo, sus rizos despeinados mientras él acababa de arruinar mi pose juguetona. Sonreímos a la cámara, mi mamá tomó la foto.
A menudo me preguntaba dónde estaba, qué estaba haciendo, si nos extrañaba. Habían pasado cuatro años desde que lo había visto, cuatro años desde que se fue. Mi hermanito, sólo dieciséis años cuando él arremetió contra mi novio en ese entonces. Negué con la cabeza, tratando desesperadamente de eludir los recuerdos horribles. Nos quedamos impactadas. Tuvo que crecer más rápido que los de su edad, asumiendo la responsabilidad del único hombre en la casa. Me había costado ser testigo de Harry golpeándolo casi hasta la muerte, para darme cuenta de lo cruel y repugnante que era el hombre con el que estaba saliendo. Pero ya era demasiado tarde. Harry se fue esa noche.
Habíamos intentado buscarlo desesperadamente. Pero fue como si hubiera desaparecido de la faz de la Tierra. Salté cuando sonó el teléfono, rápidamente secándome las lágrimas pequeñas que no había notado que caer de mis ojos. Me aclaré la garganta antes de pulsar el botón verde.
"Hola".
"Oh, hola, so… umm, ¿está Anne Styles?" tartamudeaba voz ronca.
Fruncí el ceño un poco antes de responder.
"No, ella acaba de salir. Habla su hija, ¿puedo cogerle el mensaje? "
Mis manos moviéndose para agarrar un bloc de notas y un bolígrafo de un cajón. Me aclaré la garganta, tratando de obtener alguna respuesta del misterioso llamado. La línea quedó en silencio en el otro extremo.
"¿Le digo que le devuelva la llamada?" Sugerí.
Estaba a punto de colgar el teléfono, pensando que la llamada había muerto antes de que la voz masculina hablara de nuevo.
"¿Gemma?", Susurró.
Me tragué el nudo en la garganta, con el corazón golpeando contra mi pecho. No puede ser. La única persona que me decía así era... De repente empecé a sentirme débil.
"Oh dios".
El teléfono cayó de mi mano, ruidosamente al suelo. Mis ojos fuertemente cerrados, la realidad apartándose por poco tiempo mientras me perdía en mis pensamientos. Después de un segundo mi mente se encontró con mi cuerpo y caí de rodillas. Mis manos agarrando con urgencia el teléfono.
"¿H-Harry?" Desesperadamente hablé.
"¿Estás bien?", Se preguntó.
Podía oír la leve diversión en su voz. Siempre era el pícaro.
"Mi hermanito." Murmuré, con lágrimas en mis ojos. "¿Dónde estás?"
"Estoy en mi apartamento." Su tono me dijo que estaba rodando los ojos.
"Oh, Dios mío, tienes un apartamento." Dije casi confirmando. "Y tu voz se ha vuelto tan profunda".
Para mí, él todavía era un muchacho de dieciséis años. El adolescente torpe y loco de pelo rizado.
"Gemma, tengo veinte años.", Dijo con la mayor naturalidad.
Las lágrimas habían empezado de nuevo, rodando por mis mejillas. Nos habíamos perdido cuatro años de su vida. Mi corazón revolviéndose ante la idea de él estando por su cuenta. Se había ido cuando todavía era un niño. No podía soportar la idea de lo que había pasado por su mente hace cuatro años. Nuestras reacciones al evento en el jardín trasero que le obligaron a creer que la gente que amaba estaba aterrorizada de él.
"Te hemos echado de menos, Harry." Susurré. "Dios mío, te hemos echado mucho de menos."
Mi llanto se convirtió en un poco errático mientras intentaba controlar las emociones. Poco a poco me deslicé hasta el suelo, agarrando con fuerza el teléfono a la oreja, desesperada por oír su voz. Desesperada por no perderlo de nuevo.
"Por favor, Gemma, no llores." Murmuró Harry.
"Quiero verte". Le dije.
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