"Steve quiere que vayas al mostrador." Habló con cierta brusquedad.
En silencio, asentí con la cabeza en confirmación, pero mantuvo su postura persistente en la puerta.
"¿Es él, tu novio?" Dan sacudió la cabeza a mi teléfono.
Había una cierta hostilidad en su voz, una aversión clara hacia el hombre por el que me había tomado un tiempo fuera para poder hablar. Tarareé en respuesta, dándome la vuelta.
"¿Quién es?", Preguntó Harry. "Es ese estúpido crío de tu trabajo, ¿no?" Su voz descendiendo.
Me pareció un poco difícil enfocarme en ambos muchachos exigiendo mi atención. Los egos volando alrededor eran un poco abrumadores.
"¿Bo?" Llamó Dan
"Estaré allí en un minuto." Respondí molesta.
Yo no tenía la intención de responderle así, Dan yéndose solo cuando finalmente reconoció mi molestia. E incluso cuando lo hizo, dejó completamente abierta la puerta. Era casi como si supiera que el gesto frustrante me sacaba de quicio. Harry siguió hablando conmigo a través del teléfono.
"En serio Bo, si no se aleja, le voy a sacar la mierda."
Su agresión fue descaradamente clara a través del tono áspero de su voz. Sabía muy bien que su amenaza iba en serio. Y cuando no respondí oí lo que sonó como un golpe de la puerta en el otro extremo de la línea.
"Harry, ¿qué estás haciendo?" Dije de prisa.
"Voy para allá." Él dijo con dureza.
"Oh Dios, Harry ¡para!" Supliqué. "Quédate ahí".
Hubo unas cuantas groserías intercambiadas con quien sonaba como Tom. Me encontré agradecida por su presencia. Tom no tenía miedo de Harry como la mayoría de los individuos le tenían, pudo mantenerse firme contra el chico de cabello rizado, incluso en su momento más hostil. Pero yo tenía la sensación de que la agresión de Harry sería su característica mayor si es que alguna vez se redujera a una pelea a puñetazos.
¿"Harry?" Pasaron unos segundos, pero yo sabía que todavía estaba en el otro extremo de la línea.
Su respiración un poco más pesada. “Me gustaría estar allí. Besaría el pequeño pliegue que se te forma entre las cejas cuando estás enojado.” Yo tranquilamente prometí.
Mi postura era tensa mientras yo ansiosamente esperaba algún tipo de respuesta.
"Yo sé lo que estás haciendo." Murmuró Harry.
"Te ves muy sexy cuando estás enojado." Continué.
Su risa ligera confirmó que había parcialmente logrado calmarlo.
"¿Dónde más besarías?", preguntó lentamente.
Encontré a Dan de vuelta en las cajas. No se volcó hacia mí, ya que estaba parada a su lado. Pero su mirada se cuadró cuando le toqué el brazo. Empujó hacia atrás su pelo castaño claro apartándolo de sus ojos. Su mirada profunda en mí. No había duda de que era atractivo, pero no podía verlo de otra manera que un amigo. Cierto muchacho de pelo rizado puede haber tenido algo que ver con eso. Nadie parecía compararse a Harry.
"Lo siento." Me disculpé con Dan
Sus rasgos se suavizaron ante mis palabras.
"Está bien." Sonrió. "Pero yo probablemente no debería estar hablando contigo." Comentó Dan
Fruncí el ceño, un poco sorprendida por sus palabras. Pensé que éramos amigos. La mayoría de nuestros turnos coincidían y habíamos pasado muchas horas juntos a medida que traíamos nuevas cosas para la tienda. Era fácil hablar con él y me hacía reír.
"¿Por qué?"
"¿No te dijo tu novio?"
Pero él no pudo terminar su explicación. Me puse un poco impaciente mientras esperaba a que atendiera a un cliente. Rápidamente embolsé el artículo siendo comprado para acelerar el proceso.
Por supuesto que sabía que Dan y Harry habían tomado una aversión repentina entre sí desde el principio, pero parecía un poco extrema.
"Dan." Animé.
Sus ojos se encontraron con los míos, escaneando mi cara.
"Él no estaba muy contento de que trabajáramos juntos." Su voz casual y yo sabía que él se estaba refiriendo a la breve conversación de la que fui excluida.
La información ya era de conocimiento común.
"Harry es un poco sobreprotector." Razoné.
La burla que Dan emitió me tomó por sorpresa.
"¿Un poco protector?" Su nivel subió, el sarcasmo inundando sus palabras. "Él me dijo que me mataría si alguna vez tratara de tocarte. Y eso es diciéndolo bonito".
No estaba segura de cómo responder. La tienda estaba un poco más silenciosa, las cajas libres de clientes cuando Dan se volcó hacia mí.
"Vamos, Bo. No puedes decirme que no te asusta." Su ceño fruncido.
Su declaración como asumiendo algo me irritaba. Dan, ni nadie sabía nada acerca de mi relación con Harry. Me acerqué un poco más, mi altura demostrando una desventaja.
"No tengo miedo de Harry." Mi tono áspero.
Él bajó la mirada hacia mí, mirando por encima de mi cabeza antes de volver de nuevo a mi mirada. Casi parecía como si él decidiera sobre algo en su mente. Sus ojos se posaron sobre mis facciones, demorándose en mis labios por un segundo demasiado largo antes de regresar a mi color azul curioso.
"Tu novio me aseguró que no iba a encontrar dificultad alguna en adquirir un arma. Después procedió a decirme que no tenía problema en darme otro agujero para respirar."
Dan hizo una pausa. Mis ojos se abrieron, tragando saliva visiblemente.
"¿Tienes miedo ahora?"
Es una novela y fan ficción del género romance traducida al español. La autora real es una americana llamada Hannah. Gracias por leer. @ElenaDreamOf1D_
Harry Edward Styles Cox.
domingo, 29 de septiembre de 2013
sábado, 28 de septiembre de 2013
~Prólogo al capítulo 60
Yo realmente no quería que Harry se fuera. Nuestro beso de despedida había sido apasionado y me di cuenta de que él estaba más reacio a separarse de lo que yo estaba. Él no me permitía caminar con él a su coche, así que en vez de eso, me senté en la puerta y observé el vehículo negro desaparecer por la carretera.
Sólo por la forma en que apretaba sus labios con los míos, el entrelazamiento suave de nuestros dedos. Sabía que la intensidad de su naturaleza protectora aumentaría. Harry quería mantenerme a salvo. Más aún ahora que habíamos llevado nuestra relación al siguiente nivel. Esa noche sería algo que nunca olvidaría, nuestra conexión fortaleciéndose.
Harry había prometido llamarme al trabajo, por lo que cuando su nombre destelló en la pantalla de mi teléfono, una sonrisa incontrolable estalló en la cara. Rápidamente le dije a Poppy que tenía que tomar la llamada, ella se echó a reír, indicando con la mano para que me fuera antes de que yo rápidamente me dirigiera a la habitación de atrás. La dura mirada recibida de Dan no pasó desapercibida.
"Hola, Hermosa." El saludo habitual de Harry hizo eco.
"Hola".
Yo estaba sentada en el escritorio de la pequeña habitación en la parte trasera de la tienda, con las piernas colgando por el lateral, balanceándose adelante y atrás.
"¿Cómo estás?" Habló la voz ronca de Harry en la línea.
"Un poco adolorida, pero estoy bien. ¿Cómo va el trabajo?" Rápidamente cambie de tema.
Creo que él podía sentir que yo particularmente no quería discutir eso por teléfono, los dolores de los que mi cuerpo estaba lleno actualmente.
"Sí, no está mal. Estoy a la espera de un nuevo cliente para que venga y entrenemos." No parecía muy entusiasmado.
Mi espalda se arqueó, intentando aliviar la tensión de mis músculos. Estaba a punto de hacer un comentario sobre su falta de entusiasmo cuando volvió a hablar.
"No pude sacarme la camiseta hoy." Dijo Harry.
Fruncí mis cejas, sujetando el teléfono cerca de mi oído. Algunos mechones de cabello fuero empujados hacia atrás, aun con curiosidad.
"¿Por qué?"
"Alguien dejó rasguños por toda mi espalda." Habló ligeramente.
Mis ojos se abrieron con sus palabras. Me había olvidado de que mis uñas habían causado tales indicaciones obvias de mi presencia en el cuerpo de Harry. No sería difícil para cualquier persona averiguar que los rasguños eran el resultado de algún enredo bastante intenso en las sábanas de la cama.
"Oh Dios mío, lo siento, Harry."
Se rió de mi preocupación.
"No lo sientas, es sexy." Hizo una pausa momentánea. "Es como si me hubieras marcado como tuyo."
Me sorprendió el tono seductor que envió escalofríos por todo mi cuerpo adolorido. Me pregunté si Harry tendría alguna objeción a mí usando mi boca para dejar marcas posesivas en otros lugares. Me sonrojé, imaginando el potencial que sus impresionantes clavículas podría tener. Pero nuestra conversación se vio interrumpida por Dan, que empujó la puerta abriéndola.
Sólo por la forma en que apretaba sus labios con los míos, el entrelazamiento suave de nuestros dedos. Sabía que la intensidad de su naturaleza protectora aumentaría. Harry quería mantenerme a salvo. Más aún ahora que habíamos llevado nuestra relación al siguiente nivel. Esa noche sería algo que nunca olvidaría, nuestra conexión fortaleciéndose.
Harry había prometido llamarme al trabajo, por lo que cuando su nombre destelló en la pantalla de mi teléfono, una sonrisa incontrolable estalló en la cara. Rápidamente le dije a Poppy que tenía que tomar la llamada, ella se echó a reír, indicando con la mano para que me fuera antes de que yo rápidamente me dirigiera a la habitación de atrás. La dura mirada recibida de Dan no pasó desapercibida.
"Hola, Hermosa." El saludo habitual de Harry hizo eco.
"Hola".
Yo estaba sentada en el escritorio de la pequeña habitación en la parte trasera de la tienda, con las piernas colgando por el lateral, balanceándose adelante y atrás.
"¿Cómo estás?" Habló la voz ronca de Harry en la línea.
"Un poco adolorida, pero estoy bien. ¿Cómo va el trabajo?" Rápidamente cambie de tema.
Creo que él podía sentir que yo particularmente no quería discutir eso por teléfono, los dolores de los que mi cuerpo estaba lleno actualmente.
"Sí, no está mal. Estoy a la espera de un nuevo cliente para que venga y entrenemos." No parecía muy entusiasmado.
Mi espalda se arqueó, intentando aliviar la tensión de mis músculos. Estaba a punto de hacer un comentario sobre su falta de entusiasmo cuando volvió a hablar.
"No pude sacarme la camiseta hoy." Dijo Harry.
Fruncí mis cejas, sujetando el teléfono cerca de mi oído. Algunos mechones de cabello fuero empujados hacia atrás, aun con curiosidad.
"¿Por qué?"
"Alguien dejó rasguños por toda mi espalda." Habló ligeramente.
Mis ojos se abrieron con sus palabras. Me había olvidado de que mis uñas habían causado tales indicaciones obvias de mi presencia en el cuerpo de Harry. No sería difícil para cualquier persona averiguar que los rasguños eran el resultado de algún enredo bastante intenso en las sábanas de la cama.
"Oh Dios mío, lo siento, Harry."
Se rió de mi preocupación.
"No lo sientas, es sexy." Hizo una pausa momentánea. "Es como si me hubieras marcado como tuyo."
Me sorprendió el tono seductor que envió escalofríos por todo mi cuerpo adolorido. Me pregunté si Harry tendría alguna objeción a mí usando mi boca para dejar marcas posesivas en otros lugares. Me sonrojé, imaginando el potencial que sus impresionantes clavículas podría tener. Pero nuestra conversación se vio interrumpida por Dan, que empujó la puerta abriéndola.
domingo, 22 de septiembre de 2013
~Capítulo 59
[Siento tardar en subir capítulos, es que entre el instituto y que tengo exámenes cada dos por tres no tengo tiempo.]
Mi mente estaba en otras cosas mientras pasaba el cuchillo sobre el pan tostado, esparciendo la mermelada morada. No había oído a Harry entrar en la cocina. Me sorprendió cuando sus brazos se envolvieron alrededor de mi cintura desde atrás. Sonreí mientras tarareaba en mi oído, apoyando su cabeza sobre mi hombro. Cosquilleándome el cuello con sus labios gruesos dejando besos tentadores a través de mi piel.
"No me gusta despertarme solo." Murmuró. "Pensé que ya habías empezado a correr."
Sus palabras me confirmaron que mi suposición era correcta. Él estaba asustado.
"Tuve que conseguir ventaja, con lo largas que son tus piernas." Bromeé.
Esto sólo le animó aún más, sus dientes mordiendo mi hombro expuesto mientras él juguetonamente gruñía. Me moví de su dominio, riendo mientras me apretaba entre su cuerpo y mesón. Sus ojos se posaron en mi boca en cuanto traje mi labio inferior entre mis dientes. Vi como su lengua rosada salió, mojando sus labios.
"Oh, um…”
Los dos rápidamente volcamos a ver a mi mamá que estaba en la puerta. Sus ojos rápidamente levantándose, no segura sobre a dónde mirar ya que Harry estaba en sus holgados pantalones de ejercicio de color gris. Sin embargo, esto no pareció perturbarlo mientras él le sonrió, envolviendo sus brazos alrededor de mi cintura por la espalda antes de besar la parte superior de mi cabeza. La camiseta de Harry quedándome suelta en el hombro y silenciosamente me alenté a ponerme unos shorts. Mi cabello cayendo en cascada sobre mi parte frontal en ondas. Al parecer, yo había heredado las mejillas rosadas de mi madre.
"Voy a um… solo…”
Se dio la vuelta rápidamente y se dirigió por el pasillo hacia la sala de estar. No era mi intención que mi mamá nos descubriera así, pero no había nada que pudiera hacer al respecto de la situación. Sin embargo, el hombre que actualmente estaba besando mi cuello parecía no tener ningún descontento con la escena. Besé a Harry en la mejilla, moviéndome hacia la puerta. Una risita escapó de mis labios mientras tomaba mi mano, sin esfuerzo jalándome de espaldas a él. Dejando un beso fuerte a mi boca antes de mover la cabeza a la puerta en indicación. Chillé cuando apretó mi nalga, ligeramente palmeándola en aliento.
"Ve y ponte una camiseta." Me reí.
Lo vi tomar con descaro un bocado de la tostada antes de correr hacia la puerta y subir las escaleras hasta mi habitación. Mi cuerpo tomó una respiración profunda cuando me preparé para tener la conversación inevitable con mi madre. La encontré sentada en el sofá, con los ojos como dardos a mí cuando entré por la puerta.
"Bo". Ella sonrió.
Se levantó de su puesto, rápidamente envolviendo sus brazos alrededor de mí. Me sonrió mientras besaba mi mejilla. Llevó sus manos a mis hombros, sosteniéndome con el brazo extendido, mirándome con curiosidad. Su cabello castaño tomado en una coleta, su suave mirada azul sosteniendo la mía. Su uniforme de enfermera todavía adornándola, el color pálido algo que no le gustaba de trabajar en el hospital.
"Así que tú y Harry."
Un rubor se deslizó sobre mis mejillas mientras le asentí con la cabeza ligeramente, me resultaba un poco difícil de encontrar su contacto visual. Ella me apretó los hombros.
"¿Se cuidaron?" Sus cejas se elevaron inquisitivamente a mí.
"Oh dios, mamá, sí." Me retorcí.
Ella asintió con la cabeza ligeramente en alivio, su sonrisa regreso. El calor no había tenido la oportunidad de desaparecer de mi cara antes de que otra ola de vergüenza rodara a través de mí.
Me llevé a toda prisa el pelo adelante para cubrir el lugar que donde yo sabía que los labios de Harry habían traído sangre a la superficie de mi cuello. Un recordatorio de nuestras actividades íntimas la noche anterior. Mi madre murmuró algo acerca de ser joven mientras ella se rió.
"Te dije que era dulce."
No tenía ni idea de los acontecimientos que habían tenido lugar desde que había visto por última vez Harry. Pero me encontré a mí misma sonriendo, ella tenía razón.
"Realmente me gusta." Admití en voz baja.
Aún no le había dicho a nadie mis verdaderos sentimientos por Harry. Pero la expresión en el rostro de mi madre mostraba compresión, ella era plenamente consciente de lo que había dejado sin decir.
"La forma en que te mira. Es como cuando tu padre solía mirarme."
Las palabras se apretaron en mi corazón. Podía sentir las lágrimas en mis ojos ante la mención de mi papá. Incluso cuando estaba creciendo, no podía negar el amor que se veía entre mis padres. Se habían amado mutuamente. Cuando mi papá fue alejado de nosotros, prácticamente mi madre se rompió por dentro, nunca la había visto en nada comparable a la época después de la muerte de mi padre. El significado detrás de sus palabras era tan poderoso.
Nuestra conversación fue interrumpida en silencio cuando Harry apareció en el umbral. Sus jeans estaban colgando bajo en sus caderas, la banda negra de sus calzoncillos asomándose por encima. Se quedó quieto con el torso desnudo sonriéndonos, completamente ajeno a la situación profunda de la que él era una parte.
Mi mente estaba en otras cosas mientras pasaba el cuchillo sobre el pan tostado, esparciendo la mermelada morada. No había oído a Harry entrar en la cocina. Me sorprendió cuando sus brazos se envolvieron alrededor de mi cintura desde atrás. Sonreí mientras tarareaba en mi oído, apoyando su cabeza sobre mi hombro. Cosquilleándome el cuello con sus labios gruesos dejando besos tentadores a través de mi piel.
"No me gusta despertarme solo." Murmuró. "Pensé que ya habías empezado a correr."
Sus palabras me confirmaron que mi suposición era correcta. Él estaba asustado.
"Tuve que conseguir ventaja, con lo largas que son tus piernas." Bromeé.
Esto sólo le animó aún más, sus dientes mordiendo mi hombro expuesto mientras él juguetonamente gruñía. Me moví de su dominio, riendo mientras me apretaba entre su cuerpo y mesón. Sus ojos se posaron en mi boca en cuanto traje mi labio inferior entre mis dientes. Vi como su lengua rosada salió, mojando sus labios.
"Oh, um…”
Los dos rápidamente volcamos a ver a mi mamá que estaba en la puerta. Sus ojos rápidamente levantándose, no segura sobre a dónde mirar ya que Harry estaba en sus holgados pantalones de ejercicio de color gris. Sin embargo, esto no pareció perturbarlo mientras él le sonrió, envolviendo sus brazos alrededor de mi cintura por la espalda antes de besar la parte superior de mi cabeza. La camiseta de Harry quedándome suelta en el hombro y silenciosamente me alenté a ponerme unos shorts. Mi cabello cayendo en cascada sobre mi parte frontal en ondas. Al parecer, yo había heredado las mejillas rosadas de mi madre.
"Voy a um… solo…”
Se dio la vuelta rápidamente y se dirigió por el pasillo hacia la sala de estar. No era mi intención que mi mamá nos descubriera así, pero no había nada que pudiera hacer al respecto de la situación. Sin embargo, el hombre que actualmente estaba besando mi cuello parecía no tener ningún descontento con la escena. Besé a Harry en la mejilla, moviéndome hacia la puerta. Una risita escapó de mis labios mientras tomaba mi mano, sin esfuerzo jalándome de espaldas a él. Dejando un beso fuerte a mi boca antes de mover la cabeza a la puerta en indicación. Chillé cuando apretó mi nalga, ligeramente palmeándola en aliento.
"Ve y ponte una camiseta." Me reí.
Lo vi tomar con descaro un bocado de la tostada antes de correr hacia la puerta y subir las escaleras hasta mi habitación. Mi cuerpo tomó una respiración profunda cuando me preparé para tener la conversación inevitable con mi madre. La encontré sentada en el sofá, con los ojos como dardos a mí cuando entré por la puerta.
"Bo". Ella sonrió.
Se levantó de su puesto, rápidamente envolviendo sus brazos alrededor de mí. Me sonrió mientras besaba mi mejilla. Llevó sus manos a mis hombros, sosteniéndome con el brazo extendido, mirándome con curiosidad. Su cabello castaño tomado en una coleta, su suave mirada azul sosteniendo la mía. Su uniforme de enfermera todavía adornándola, el color pálido algo que no le gustaba de trabajar en el hospital.
"Así que tú y Harry."
Un rubor se deslizó sobre mis mejillas mientras le asentí con la cabeza ligeramente, me resultaba un poco difícil de encontrar su contacto visual. Ella me apretó los hombros.
"¿Se cuidaron?" Sus cejas se elevaron inquisitivamente a mí.
"Oh dios, mamá, sí." Me retorcí.
Ella asintió con la cabeza ligeramente en alivio, su sonrisa regreso. El calor no había tenido la oportunidad de desaparecer de mi cara antes de que otra ola de vergüenza rodara a través de mí.
Me llevé a toda prisa el pelo adelante para cubrir el lugar que donde yo sabía que los labios de Harry habían traído sangre a la superficie de mi cuello. Un recordatorio de nuestras actividades íntimas la noche anterior. Mi madre murmuró algo acerca de ser joven mientras ella se rió.
"Te dije que era dulce."
No tenía ni idea de los acontecimientos que habían tenido lugar desde que había visto por última vez Harry. Pero me encontré a mí misma sonriendo, ella tenía razón.
"Realmente me gusta." Admití en voz baja.
Aún no le había dicho a nadie mis verdaderos sentimientos por Harry. Pero la expresión en el rostro de mi madre mostraba compresión, ella era plenamente consciente de lo que había dejado sin decir.
"La forma en que te mira. Es como cuando tu padre solía mirarme."
Las palabras se apretaron en mi corazón. Podía sentir las lágrimas en mis ojos ante la mención de mi papá. Incluso cuando estaba creciendo, no podía negar el amor que se veía entre mis padres. Se habían amado mutuamente. Cuando mi papá fue alejado de nosotros, prácticamente mi madre se rompió por dentro, nunca la había visto en nada comparable a la época después de la muerte de mi padre. El significado detrás de sus palabras era tan poderoso.
Nuestra conversación fue interrumpida en silencio cuando Harry apareció en el umbral. Sus jeans estaban colgando bajo en sus caderas, la banda negra de sus calzoncillos asomándose por encima. Se quedó quieto con el torso desnudo sonriéndonos, completamente ajeno a la situación profunda de la que él era una parte.
"Te dejo." Mi mamá me apretó la mano mientras se alejaba.
"Me alegro de verte, Harry." Ella habló mientras pasaba por la puerta.
"Igualmente, señora Ellis."
"Heather". Corrigió mi madre.
Su risa ronca resonó antes de que él se dirigiera hacia mí.
"Pensé que ibas a poner algo de ropa." Me reí.
Sus dedos juguetonamente tiraron del dobladillo de la camiseta que llevaba puesta. Sus ojos verdes brillaban con diversión mientras su altura se cernía sobre mí. Puse mi mano sobre la suave piel de su cadera mientras se inclinaba hacia abajo. Su calor me consolaba.
"Llevas mi camisa, y aunque se ve bien en ti, como que la necesito de vuelta." Él sonrió en mi cuello.
Mis dedos dejándole la piel de gallina a su paso mientras arrastraba mis caricias por su espalda tonificada. Un ligero gemido cayó entre nosotros, enredando mis dedos entre sus rizos desordenados, manteniendo sus labios presionados en mi hombro.
"Vas a tener que atraparme primero, Styles." Susurré.
Me aparté para descubrir Harry mirándome boquiabierto. El brillo juguetón se vio abrumado por una oscuridad sutil cuando me miró a los ojos. Se veía tan sexy. Moretones todavía dispersos en su torso bronceado de la pelea que había tenido lugar el día anterior. Recé para que las marcas hayan pasado desapercibidas por mi madre. Me sentí un poco incómoda al pensar en ella asumiendo que yo le había infligido tales impactos durante nuestras actividades en el dormitorio.
"Desafío aceptado." Sonaba la voz de Harry más ronca que de costumbre.
El tono profundo envió escalofríos por mi piel antes de que yo apresuradamente me echara a correr hacia la puerta. Apenas había llegado a las escaleras antes de que una mano grande agarrara la tela holgada ocultando mi torso. Me las arreglé para escapar, girando y presionando un pequeño beso a los labios de Harry en distracción. Sorprendentemente, el gesto me había proporcionado ventaja, la cual aproveche tambaleándome por las escaleras. Podía oír a mi madre riendo mientras yo gritaba, Harry en mis talones mientras me perseguía hasta mi dormitorio.
No me quedaba ningún lugar para correr mientras él con una sonrisa malévola cerró la puerta detrás de él. Mi cuerpo retrocedió en cuanto Harry se acercaba, una sonrisa de satisfacción adornando su rostro.
"Parece que gané." Dijo con orgullo, sus ojos mirando de arriba abajo mi porte más pequeño.
Las puntas de sus dedos me quemaban la piel, en cuanto los enganchó en el cuello de mi camiseta, tirando de ella hacia abajo ligeramente. Mi cuerpo se sentía débil cuando disminuyó la distancia entre nosotros, su toque hacia abajo rozando por los costados hasta el dobladillo de la prenda.
"¿Puedo sacártela?" Él sonrió.
Mis pestañas revoloteaban, sus manos grandes encontrando mis caderas desnudas en cuanto él arrugó la tela más arriba. Me reí cuando Harry apretó ligeramente mis costados, sabiendo muy bien lo cosquillosa que podría ser. Pero las risas cesaron. Su caliente respiración corriendo a través de la piel de mi cuello. Harry hundió su cara en el hueco de mi cuello. Los ligeros mordiscos cosquilleando en mi totalidad. Labios rozando mi oído.
"Me desperté con una erección en la mañana." Él murmuró ligeramente.
El tono de su voz descendió directamente al lugar en donde más lo necesitaba. Su toque seductor continuando para eliminar gradualmente la ropa que había requisado.
"Me decepcioné al ver que mi novia no estaba allí para ayudarme."
La camiseta fue retirada suavemente por encima de mi cabeza dejando mi pecho completamente expuesto al verde lujurioso que observaba mi piel.
"Tal vez la próxima vez." Él sonrió.
Rápidamente tiró abajo la tela gris para cubrir su torso tonificado.
"Mm, todavía caliente." Harry tentó.
Mi antebrazo derecho viajó a ocultar mis pechos mientras él se echaba a reír. Cuando le pedí que me buscara otra camiseta, no estuve muy contenta con su cuidadosa opción selecta. Mis mejillas se ruborizaron cuando él la extendió expectante a mí, con los ojos brillantes de picardía. Me aparté de él mientras esperaba a que me vista.
Una arruga grabada en mis rasgos cuando levanté la prenda.
"Harry, esto es prácticamente transparente." Le dije a mis espaldas.
"Lo sé." Él juguetonamente confirmando.
Antes de que pudiera quejarme otra blusa, menos transparente, me fue alcanzada suavemente por encima de mi cabeza. Me sentí como una niña, mientras él me ayudaba a vestirme, guiando mis brazos por las mangas. Me hizo dar la vuelta para quedar de frente a él, su sonrisa picara mostrándose a la ligera en sus rasgos impresionantes. Pero me quedé desanimada en cuanto los hoyuelos adorables en sus mejillas desaparecieron, junto con su estado de ánimo feliz.
"Me alegro de verte, Harry." Ella habló mientras pasaba por la puerta.
"Igualmente, señora Ellis."
"Heather". Corrigió mi madre.
Su risa ronca resonó antes de que él se dirigiera hacia mí.
"Pensé que ibas a poner algo de ropa." Me reí.
Sus dedos juguetonamente tiraron del dobladillo de la camiseta que llevaba puesta. Sus ojos verdes brillaban con diversión mientras su altura se cernía sobre mí. Puse mi mano sobre la suave piel de su cadera mientras se inclinaba hacia abajo. Su calor me consolaba.
"Llevas mi camisa, y aunque se ve bien en ti, como que la necesito de vuelta." Él sonrió en mi cuello.
Mis dedos dejándole la piel de gallina a su paso mientras arrastraba mis caricias por su espalda tonificada. Un ligero gemido cayó entre nosotros, enredando mis dedos entre sus rizos desordenados, manteniendo sus labios presionados en mi hombro.
"Vas a tener que atraparme primero, Styles." Susurré.
Me aparté para descubrir Harry mirándome boquiabierto. El brillo juguetón se vio abrumado por una oscuridad sutil cuando me miró a los ojos. Se veía tan sexy. Moretones todavía dispersos en su torso bronceado de la pelea que había tenido lugar el día anterior. Recé para que las marcas hayan pasado desapercibidas por mi madre. Me sentí un poco incómoda al pensar en ella asumiendo que yo le había infligido tales impactos durante nuestras actividades en el dormitorio.
"Desafío aceptado." Sonaba la voz de Harry más ronca que de costumbre.
El tono profundo envió escalofríos por mi piel antes de que yo apresuradamente me echara a correr hacia la puerta. Apenas había llegado a las escaleras antes de que una mano grande agarrara la tela holgada ocultando mi torso. Me las arreglé para escapar, girando y presionando un pequeño beso a los labios de Harry en distracción. Sorprendentemente, el gesto me había proporcionado ventaja, la cual aproveche tambaleándome por las escaleras. Podía oír a mi madre riendo mientras yo gritaba, Harry en mis talones mientras me perseguía hasta mi dormitorio.
No me quedaba ningún lugar para correr mientras él con una sonrisa malévola cerró la puerta detrás de él. Mi cuerpo retrocedió en cuanto Harry se acercaba, una sonrisa de satisfacción adornando su rostro.
"Parece que gané." Dijo con orgullo, sus ojos mirando de arriba abajo mi porte más pequeño.
Las puntas de sus dedos me quemaban la piel, en cuanto los enganchó en el cuello de mi camiseta, tirando de ella hacia abajo ligeramente. Mi cuerpo se sentía débil cuando disminuyó la distancia entre nosotros, su toque hacia abajo rozando por los costados hasta el dobladillo de la prenda.
"¿Puedo sacártela?" Él sonrió.
Mis pestañas revoloteaban, sus manos grandes encontrando mis caderas desnudas en cuanto él arrugó la tela más arriba. Me reí cuando Harry apretó ligeramente mis costados, sabiendo muy bien lo cosquillosa que podría ser. Pero las risas cesaron. Su caliente respiración corriendo a través de la piel de mi cuello. Harry hundió su cara en el hueco de mi cuello. Los ligeros mordiscos cosquilleando en mi totalidad. Labios rozando mi oído.
"Me desperté con una erección en la mañana." Él murmuró ligeramente.
El tono de su voz descendió directamente al lugar en donde más lo necesitaba. Su toque seductor continuando para eliminar gradualmente la ropa que había requisado.
"Me decepcioné al ver que mi novia no estaba allí para ayudarme."
La camiseta fue retirada suavemente por encima de mi cabeza dejando mi pecho completamente expuesto al verde lujurioso que observaba mi piel.
"Tal vez la próxima vez." Él sonrió.
Rápidamente tiró abajo la tela gris para cubrir su torso tonificado.
"Mm, todavía caliente." Harry tentó.
Mi antebrazo derecho viajó a ocultar mis pechos mientras él se echaba a reír. Cuando le pedí que me buscara otra camiseta, no estuve muy contenta con su cuidadosa opción selecta. Mis mejillas se ruborizaron cuando él la extendió expectante a mí, con los ojos brillantes de picardía. Me aparté de él mientras esperaba a que me vista.
Una arruga grabada en mis rasgos cuando levanté la prenda.
"Harry, esto es prácticamente transparente." Le dije a mis espaldas.
"Lo sé." Él juguetonamente confirmando.
Antes de que pudiera quejarme otra blusa, menos transparente, me fue alcanzada suavemente por encima de mi cabeza. Me sentí como una niña, mientras él me ayudaba a vestirme, guiando mis brazos por las mangas. Me hizo dar la vuelta para quedar de frente a él, su sonrisa picara mostrándose a la ligera en sus rasgos impresionantes. Pero me quedé desanimada en cuanto los hoyuelos adorables en sus mejillas desaparecieron, junto con su estado de ánimo feliz.
El enfoque de Harry había aterrizado en mi cadera, mi mano alejando sus dedos cuando intentó levantar la tela cubriendo las pequeñas contusiones que él había creado.
"Lo siento, te lastimé." Su voz era baja.
Para ser honesta, los recuerdos de su estado oscurecido no me molestaban. Sonreí ante la situación, las marcas cubriendo tanto a Harry como a mí. Algunos moretones, rasguños y otros colores más suaves, evidencia de los labios calientes y seductores. Combinábamos.
Pero ese no era el daño que le preocupaba.
"Es solo que eres realmente…" Me interrumpió.
Tenía la sensación de que Harry sabía lo que yo estaba tratando de decir. La ligera curva de sus labios me calmó un poco. Tomó diversión al darse cuenta de mis ojos nerviosamente mirando hacia abajo entre nosotros. Mi sutileza dejaba mucho que desear.
"Tu cuerpo se ajustará a mí. Cuantas más veces tengamos relaciones sexuales, más fácil será." Explicó.
Su rostro acarició mi cuello, sus labios puestos sobre la piel sensible por un segundo antes de pasar a mi oído. Sus brazos sujetándome cerca, nuestros pechos vestidos presionados. El calor irradiado por Harry calentando mi totalidad.
"Sin dolor, sólo placer." Él ronroneó.
Un rubor enrojeció mis mejillas mientras hablaba la última palabra. Había algo en la forma que la lenta y ronca voz de Harry, llevaba la poderosa palabra a un nivel completamente nuevo. Cómo sus labios carnosos acariciaban el significado, la firmeza me aseguraba que tenía toda la intención de hacer cumplir su declaración. Yo estaba sin aliento cuando Harry se echó hacia atrás, sus ojos fijos en los míos tímidos.
"¿Qué pasa?" Él frunció el ceño.
Mis manos se tomaron en las suyas más grandes, sus pulgares frotando cuidadosamente sobre la parte posterior.
"¿Quieres volver a hacerlo conmigo?", Le pregunté en voz baja.
Él sonrió, asintiendo con la cabeza mientras su indomable pelo le caía alrededor de su cara.
"Lo siento, te lastimé." Su voz era baja.
Para ser honesta, los recuerdos de su estado oscurecido no me molestaban. Sonreí ante la situación, las marcas cubriendo tanto a Harry como a mí. Algunos moretones, rasguños y otros colores más suaves, evidencia de los labios calientes y seductores. Combinábamos.
Pero ese no era el daño que le preocupaba.
"Es solo que eres realmente…" Me interrumpió.
Tenía la sensación de que Harry sabía lo que yo estaba tratando de decir. La ligera curva de sus labios me calmó un poco. Tomó diversión al darse cuenta de mis ojos nerviosamente mirando hacia abajo entre nosotros. Mi sutileza dejaba mucho que desear.
"Tu cuerpo se ajustará a mí. Cuantas más veces tengamos relaciones sexuales, más fácil será." Explicó.
Su rostro acarició mi cuello, sus labios puestos sobre la piel sensible por un segundo antes de pasar a mi oído. Sus brazos sujetándome cerca, nuestros pechos vestidos presionados. El calor irradiado por Harry calentando mi totalidad.
"Sin dolor, sólo placer." Él ronroneó.
Un rubor enrojeció mis mejillas mientras hablaba la última palabra. Había algo en la forma que la lenta y ronca voz de Harry, llevaba la poderosa palabra a un nivel completamente nuevo. Cómo sus labios carnosos acariciaban el significado, la firmeza me aseguraba que tenía toda la intención de hacer cumplir su declaración. Yo estaba sin aliento cuando Harry se echó hacia atrás, sus ojos fijos en los míos tímidos.
"¿Qué pasa?" Él frunció el ceño.
Mis manos se tomaron en las suyas más grandes, sus pulgares frotando cuidadosamente sobre la parte posterior.
"¿Quieres volver a hacerlo conmigo?", Le pregunté en voz baja.
Él sonrió, asintiendo con la cabeza mientras su indomable pelo le caía alrededor de su cara.
miércoles, 18 de septiembre de 2013
~Prólogo al capítulo 59
Nuestros cuerpos acurrucados bajo el edredón. Mis dedos moviéndose cuando el vello de las piernas de Harry cosquilleó mi piel desnuda. Tenía su cabeza apoyada en mi pecho mientras cuidadosamente yo peinaba a través de sus rizos desacomodados con mis dedos. Su brazo estaba envuelto alrededor de mi cintura, suavemente roncando. Me moví un poco, el agarre de Harry intensificando a medida que me acercaba a él. Se veía tan hermoso, con el pelo en rizos pequeños, sus labios rosados y carnosos. Vi casi con asombro como sus largas pestañas revolotearon sobre sus mejillas, hundiéndose en una respiración profunda antes de decidirse a descansar en mi pecho una vez más. Su respiración nivelándose a un ritmo lento y constante, que me calmó.
Lo había encontrado en esta posición un rato antes de que yo despertara. Las almohadas en desorden por encima y por debajo del edredón. En cambio, había optado inconscientemente por usarme, envolviendo sus piernas alrededor de mi cuerpo. No era tanto como de protección, si no parecía casi un poco asustado, me recordaba a un niño se aferra a un ser querido para mayor tranquilidad. Sus largas piernas entrelazadas con las mías. Sus dedos temblando de vez en cuando, ligeramente tomando en puño su camiseta que adornaba mi mitad superior.
Yo estaba segura de que la posición de Harry era porque tenía miedo de que me fuera. Desesperadamente aferrándose. Pero no teníamos que preocuparnos. No había ninguna posibilidad de que yo desapareciera. Los sentimientos que había desarrollado por el impresionante muchacho actualmente dándome calor, eran algo que nunca había sentido antes.
Estábamos seguros de lo que realmente sentíamos el uno por el otro. Yo sabía que Harry se preocupaba por mí, me lo había dicho varias veces. Pero en el fondo yo estaba asustada de que yo poseía un mayor apego a él de lo que él a mí. Yo nunca había estado en una relación antes, nunca había sentido tal deseo de estar tan cerca de alguien antes.
No pude reflexionar sobre los pensamientos corriendo por mi mente durante más tiempo. Mi atención se dirigió de nuevo a Harry. Él murmuró mi nombre a la ligera, su cálida mano deslizándose sobre el edredón. Segundos más tarde me di cuenta de que estaba en busca de la mía. Le ofrecí mi toque, sus largos dedos extrañamente entrelazándose con los míos y guiándolos a los rizos dejándose caer sobre su cabeza. Sonreí, incluso en sueños Harry todavía encontraba consuelo en alguien jugando con su pelo. Un suspiro pesado cayó de mi boca, mi labio inferior fue tomado entre mis dientes.
"Creo que estoy enamorada de ti." Apenas susurré.
Mi corazón empezó a latir con fuerza contra mi pecho y me sentí casi segura de que Harry podía sentir mi pulso aumentando. Su presencia de repente sintiéndose agobiante, su peso presionando sobre mí. Yo no podía respirar. Mis dedos se esforzaron para mover suavemente su brazo de alrededor de mi cintura, tratando de escabullirme por debajo de su enorme cuerpo. Me pareció difícil, ya que los miembros largos de Harry estaban cargados de sueño, se había literalmente enredado conmigo. La fuerza de su cuerpo todavía profundamente evidente incluso en su estado inconsciente.
Murmuros frustrados se oían mientras trataba de liberar mi pierna de entre los muslos de Harry. El sonido se hizo más fuerte cuando me resistí a su brazo que pretendía arrastrarme de nuevo a él. Al mismo tiempo, los brillantes ojos verdes de Harry permanecieron escondidos de mí. Le di un beso en la mejilla, con mis dedos ligeramente corriendo a través de sus rizos. El gesto pareció calmarlo, lo que me permitió mover mi pierna por entre la fuerza de sus muslos. El ronco gemido que acompañó el movimiento calentando mi cuerpo. Mis ojos se abrieron cuando mi rodilla rozó un poco la dureza cada vez mayor entre las piernas de Harry. No hice caso de las imágenes que surgieron en mi mente, mi amante gimiendo y brillando por el sudor encima de mí. Mi cabeza se sacudió, negándome a espiar por bajo las sábanas, sabiendo que la gruesa erección que había sentido intensamente horas antes, estaría luchando contra el tejido negro cubriendo la mitad inferior de Harry.
Me sentí liviana cuando finalmente me liberé del fuerte agarre superficial de mi protector. Mi ausencia fue expresada en un gemido tenso de Harry, con la frente arrugada en un ceño fruncido, sus ojos todavía permanecían cerrados. A pesar de su expresión disgustada, Harry seguía siendo el hombre más hermoso que había visto en mi vida.
Su inquietud continuó hasta que se movió un poco más al lugar que estaba yo establecida anteriormente. Sus largas piernas extendidas bajo el edredón hasta que sus pies asomaban al final. Yo no podía dejar de sonreír. Sus labios carnosos y rosados se separaron en cuanto yo puse un suave beso en su mejilla. Mi presencia se retiró, dejando a Harry agarrar la almohada más cercana para atraerla más hacia su pecho desnudo.
Lo había encontrado en esta posición un rato antes de que yo despertara. Las almohadas en desorden por encima y por debajo del edredón. En cambio, había optado inconscientemente por usarme, envolviendo sus piernas alrededor de mi cuerpo. No era tanto como de protección, si no parecía casi un poco asustado, me recordaba a un niño se aferra a un ser querido para mayor tranquilidad. Sus largas piernas entrelazadas con las mías. Sus dedos temblando de vez en cuando, ligeramente tomando en puño su camiseta que adornaba mi mitad superior.
Yo estaba segura de que la posición de Harry era porque tenía miedo de que me fuera. Desesperadamente aferrándose. Pero no teníamos que preocuparnos. No había ninguna posibilidad de que yo desapareciera. Los sentimientos que había desarrollado por el impresionante muchacho actualmente dándome calor, eran algo que nunca había sentido antes.
Estábamos seguros de lo que realmente sentíamos el uno por el otro. Yo sabía que Harry se preocupaba por mí, me lo había dicho varias veces. Pero en el fondo yo estaba asustada de que yo poseía un mayor apego a él de lo que él a mí. Yo nunca había estado en una relación antes, nunca había sentido tal deseo de estar tan cerca de alguien antes.
No pude reflexionar sobre los pensamientos corriendo por mi mente durante más tiempo. Mi atención se dirigió de nuevo a Harry. Él murmuró mi nombre a la ligera, su cálida mano deslizándose sobre el edredón. Segundos más tarde me di cuenta de que estaba en busca de la mía. Le ofrecí mi toque, sus largos dedos extrañamente entrelazándose con los míos y guiándolos a los rizos dejándose caer sobre su cabeza. Sonreí, incluso en sueños Harry todavía encontraba consuelo en alguien jugando con su pelo. Un suspiro pesado cayó de mi boca, mi labio inferior fue tomado entre mis dientes.
"Creo que estoy enamorada de ti." Apenas susurré.
Mi corazón empezó a latir con fuerza contra mi pecho y me sentí casi segura de que Harry podía sentir mi pulso aumentando. Su presencia de repente sintiéndose agobiante, su peso presionando sobre mí. Yo no podía respirar. Mis dedos se esforzaron para mover suavemente su brazo de alrededor de mi cintura, tratando de escabullirme por debajo de su enorme cuerpo. Me pareció difícil, ya que los miembros largos de Harry estaban cargados de sueño, se había literalmente enredado conmigo. La fuerza de su cuerpo todavía profundamente evidente incluso en su estado inconsciente.
Murmuros frustrados se oían mientras trataba de liberar mi pierna de entre los muslos de Harry. El sonido se hizo más fuerte cuando me resistí a su brazo que pretendía arrastrarme de nuevo a él. Al mismo tiempo, los brillantes ojos verdes de Harry permanecieron escondidos de mí. Le di un beso en la mejilla, con mis dedos ligeramente corriendo a través de sus rizos. El gesto pareció calmarlo, lo que me permitió mover mi pierna por entre la fuerza de sus muslos. El ronco gemido que acompañó el movimiento calentando mi cuerpo. Mis ojos se abrieron cuando mi rodilla rozó un poco la dureza cada vez mayor entre las piernas de Harry. No hice caso de las imágenes que surgieron en mi mente, mi amante gimiendo y brillando por el sudor encima de mí. Mi cabeza se sacudió, negándome a espiar por bajo las sábanas, sabiendo que la gruesa erección que había sentido intensamente horas antes, estaría luchando contra el tejido negro cubriendo la mitad inferior de Harry.
Me sentí liviana cuando finalmente me liberé del fuerte agarre superficial de mi protector. Mi ausencia fue expresada en un gemido tenso de Harry, con la frente arrugada en un ceño fruncido, sus ojos todavía permanecían cerrados. A pesar de su expresión disgustada, Harry seguía siendo el hombre más hermoso que había visto en mi vida.
Su inquietud continuó hasta que se movió un poco más al lugar que estaba yo establecida anteriormente. Sus largas piernas extendidas bajo el edredón hasta que sus pies asomaban al final. Yo no podía dejar de sonreír. Sus labios carnosos y rosados se separaron en cuanto yo puse un suave beso en su mejilla. Mi presencia se retiró, dejando a Harry agarrar la almohada más cercana para atraerla más hacia su pecho desnudo.
domingo, 15 de septiembre de 2013
~Capítulo 58
* Narra Bo *
Cerré la puerta del baño detrás de mí, encendiendo la ducha para calentar el agua. Mis dedos cuidadosamente enrollándose en mis bragas, suavemente deslizándolas al suelo. Pero mi pecho parecía apretarse mientras absorbía la vista de la sangre. Tragué saliva, mi aliento enganchándose antes de patear la ropa interior a un lado con el pie.
El vapor era ondeante detrás de la cortina, el calor del agua en cascada sobre mis músculos adoloridos y empapando mí pelo. No hubo necesidad de voltear. Yo sabía exactamente quién era cuando la barrera endeble fue removida. Su abrumadora presencia sentida en el pequeño espacio, incluso antes de que nuestra piel húmeda hiciera contacto. Manos grandes acariciaban mis costados, animándome hacia atrás a su cuerpo. Besos fueron presionados a mis hombros mientras su mojado cabello rizado cosquilleaba mi cuello. Giré en su abrazo, desesperada por ver su cara. Rizos aferrándose a su piel empapada antes de que los empujara hacia atrás. Sus hermosos ojos verdes brillaban hacia mí, su sonrisa haciendo erupcionar mariposas en mi estómago.
"Hola Hermosa". Habló la voz ronca de Harry.
Sonreí, alcanzado por su alrededor el gel de ducha. Quería lavarlo, sentir su cuerpo tonificado bajo mis dedos mientras me besaba en la mandíbula. Pero él no me lo permitió. Un dulce beso fue robado de mis labios antes de tomar el botellón de mí, salpicando una pequeña cantidad en la palma de su mano y frotándose las manos.
"Date la vuelta para mí, Bebé".
Accedí a su petición, de cara a la pared de azulejos. Empujó mi cabeza a un lado, poniendo la suya en el hueco de mi cuello. Me paré mientras comenzó a lavar cuidadosamente mi adolorida totalidad, con la esperanza de aliviar el malestar que había causado. Harry acariciaba mi cuerpo, su toque encendiendo el olor a coco. Gemí mientras sus palmas masajeaban suavemente mis pechos. El jabón cubriendo mi piel, frotando las yemas de sus pulgares sobre mis pezones tensos. Él atendió a mi pecho más que alguien solo queriendo lavar mi cuerpo. Consciente del placer que le estaba provocando a mí parte inferior con su toque.
Cerré la puerta del baño detrás de mí, encendiendo la ducha para calentar el agua. Mis dedos cuidadosamente enrollándose en mis bragas, suavemente deslizándolas al suelo. Pero mi pecho parecía apretarse mientras absorbía la vista de la sangre. Tragué saliva, mi aliento enganchándose antes de patear la ropa interior a un lado con el pie.
El vapor era ondeante detrás de la cortina, el calor del agua en cascada sobre mis músculos adoloridos y empapando mí pelo. No hubo necesidad de voltear. Yo sabía exactamente quién era cuando la barrera endeble fue removida. Su abrumadora presencia sentida en el pequeño espacio, incluso antes de que nuestra piel húmeda hiciera contacto. Manos grandes acariciaban mis costados, animándome hacia atrás a su cuerpo. Besos fueron presionados a mis hombros mientras su mojado cabello rizado cosquilleaba mi cuello. Giré en su abrazo, desesperada por ver su cara. Rizos aferrándose a su piel empapada antes de que los empujara hacia atrás. Sus hermosos ojos verdes brillaban hacia mí, su sonrisa haciendo erupcionar mariposas en mi estómago.
"Hola Hermosa". Habló la voz ronca de Harry.
Sonreí, alcanzado por su alrededor el gel de ducha. Quería lavarlo, sentir su cuerpo tonificado bajo mis dedos mientras me besaba en la mandíbula. Pero él no me lo permitió. Un dulce beso fue robado de mis labios antes de tomar el botellón de mí, salpicando una pequeña cantidad en la palma de su mano y frotándose las manos.
"Date la vuelta para mí, Bebé".
Accedí a su petición, de cara a la pared de azulejos. Empujó mi cabeza a un lado, poniendo la suya en el hueco de mi cuello. Me paré mientras comenzó a lavar cuidadosamente mi adolorida totalidad, con la esperanza de aliviar el malestar que había causado. Harry acariciaba mi cuerpo, su toque encendiendo el olor a coco. Gemí mientras sus palmas masajeaban suavemente mis pechos. El jabón cubriendo mi piel, frotando las yemas de sus pulgares sobre mis pezones tensos. Él atendió a mi pecho más que alguien solo queriendo lavar mi cuerpo. Consciente del placer que le estaba provocando a mí parte inferior con su toque.
"Buena chica". Susurró.
Sus manos se deslizaron hacia abajo y luego a mis costados, tomándose tiempo para frotar delicadamente sobre mis caderas, mi estómago y mi trasero. Di un suspiro en apreciación cuando agarro mi trasero, apretándolo con las manos y masajeando mis nalgas. Estábamos parados bajo el agua humeante, sus fuertes brazos rodearon mi cintura mientras el jabón perfumado era lavado. Un suspiro escapó de mis labios cuando inesperadamente Harry bajó para deslizar sus largos dedos entre mis muslos. Su voz ronca me tranquilizó, manteniéndome pegada a su frente mientras él exploraba. Gemí cuando sus extremidades se pusieron en contacto con mi entrada, aún adolorida de su intrusión pasada. Mi visión se dejó caer cuando retiró su presencia. Cabello mojado cayendo sobre mi frente.
"Mierda", murmuró Harry con aire de culpabilidad contra la piel de mi cuello.
Yo sabía que él había visto. Mi pequeña mano se apoderó de la suya, guiándola bajo el chorro de agua. La sangre limpiándose de sus puntas hacia abajo al agujero del tapón. Él me abrazó contra su cuerpo desnudo, suavemente incitándome a abrir mis piernas un poco más con su muslo. Mi espalda se mantuvo presionada contra su pecho.
"Por favor, déjame hacerte sentir bien." Él casi suplicó. "Sólo aquí". Su índice ligeramente presionado a mi clítoris. "En ningún otro lugar."
Tomó la falta de respuesta como asentimiento. Harry comenzó a frotar suavemente sobre la protuberancia sensible. Sus hábiles dedos se centraron en una sola área mientras me susurraba cosas dulces al oído. Mi cuerpo cansado era sostenido por el suyo, besando mi cuello y por encima de mi hombro. Mi brazo levantado, enganchándose a la parte trasera de su cuello, mis dedos presionando contra su nuca. Podía sentir su erección creciente presionando cada vez más dura en mi espalda. El sonido de mi gimiendo su nombre obviamente excitando al chico de cabello rizado que continuaba dándome placer. El agua todavía cayendo sobre nosotros, los sonidos suaves que escapan de nuestros labios no podían ser escuchados por nadie más.
"Bo". Susurró Harry sin aliento.
Podía sentir el ardor intenso comenzando a difundirse en mi estómago, sus dedos largos todavía acariciando atentamente la necesidad entre mis piernas. Su velocidad y presión alternadas me dejaron sin aliento. Pero se sentía diferente esta vez. Yo estaba más débil, mi peso desesperadamente tratado de encontrar soporte en su brazo flexionado mientras me quedaba aferrada a su nuca. Los músculos de Harry tensándose mientras me abrazaba. Yo iba a caer, no sé cuánto tiempo más podría aguantar parada, el placer creciendo dentro de mí. Mi mente daba vueltas, incapaz de concentrarse en nada. En mi cuerpo abundando el calor, el vapor del agua caliente el aumentando la temperatura ya incrementada. El toque de Harry estaba en todas partes, abrumador. Era demasiado. La intensidad era demasiada.
Un zumbido en mis oídos empezó antes de que me apoderara de su brazo en un intento desesperado por conseguir que cese sus acciones implacables. Mis dedos ahora tomando en puño los rizos pequeños en la nuca de Harry.
"H-Harry." Lloriqueé.
Él no me escuchó. El sonido del agua que brotaba enmascarando mi súplica. Mi contacto apretandose con su nombre. Yo sabía lo que inminentemente iba a llegar, esto había ocurrido antes. Fue una experiencia horrible que había tenido el disgusto de sentir un par de veces de más. Mis pestañas revolotearon mientras trataba de combatir, pero salí derrotada.
"Me voy a desmayar." Le dije a Harry desesperadamente.
"Bo". Dijo con susto.
Su brazo estrecho, sosteniéndome cerca de él, pero ya era demasiado tarde. Mi cuerpo se desplomó, mis rodillas doblándose cuando me dejé caer hacia Harry.
***
"Bo". Susurró una voz masculina.
Mis ojos se abrieron mientras mechones de cabello húmedos fueron apartados de mi cara. Me sentía desorientada, mi cabeza seguía girando. Miré hacia arriba para encontrar a Harry cerniéndose sobre mí, sus rizos húmedos colgando alrededor de su rostro. Las motas en sus ojos brillantes aparentemente más prominentes mientras me miraba.
"Hola, Hermosa.", Sonrió. "¿Cómo te sientes?"
"Mejor". Respondí en voz baja.
Su postura se relajó un poco con mi confirmación. Harry me sonrió, apareciendo los hoyuelos en sus mejillas mientras se introducía a una broma privada.
"¿Qué?", Cuestioné.
Él sacudió la cabeza antes de que sus brillantes ojos verdes se encontraran con los míos.
"Eso nunca me había pasado antes. Una chica desmayándose, en medio de un orgasmo." Él se rió entre dientes.
"No te hagas ilusiones, hacia demasiado calor allí."
Sus manos se deslizaron hacia abajo y luego a mis costados, tomándose tiempo para frotar delicadamente sobre mis caderas, mi estómago y mi trasero. Di un suspiro en apreciación cuando agarro mi trasero, apretándolo con las manos y masajeando mis nalgas. Estábamos parados bajo el agua humeante, sus fuertes brazos rodearon mi cintura mientras el jabón perfumado era lavado. Un suspiro escapó de mis labios cuando inesperadamente Harry bajó para deslizar sus largos dedos entre mis muslos. Su voz ronca me tranquilizó, manteniéndome pegada a su frente mientras él exploraba. Gemí cuando sus extremidades se pusieron en contacto con mi entrada, aún adolorida de su intrusión pasada. Mi visión se dejó caer cuando retiró su presencia. Cabello mojado cayendo sobre mi frente.
"Mierda", murmuró Harry con aire de culpabilidad contra la piel de mi cuello.
Yo sabía que él había visto. Mi pequeña mano se apoderó de la suya, guiándola bajo el chorro de agua. La sangre limpiándose de sus puntas hacia abajo al agujero del tapón. Él me abrazó contra su cuerpo desnudo, suavemente incitándome a abrir mis piernas un poco más con su muslo. Mi espalda se mantuvo presionada contra su pecho.
"Por favor, déjame hacerte sentir bien." Él casi suplicó. "Sólo aquí". Su índice ligeramente presionado a mi clítoris. "En ningún otro lugar."
Tomó la falta de respuesta como asentimiento. Harry comenzó a frotar suavemente sobre la protuberancia sensible. Sus hábiles dedos se centraron en una sola área mientras me susurraba cosas dulces al oído. Mi cuerpo cansado era sostenido por el suyo, besando mi cuello y por encima de mi hombro. Mi brazo levantado, enganchándose a la parte trasera de su cuello, mis dedos presionando contra su nuca. Podía sentir su erección creciente presionando cada vez más dura en mi espalda. El sonido de mi gimiendo su nombre obviamente excitando al chico de cabello rizado que continuaba dándome placer. El agua todavía cayendo sobre nosotros, los sonidos suaves que escapan de nuestros labios no podían ser escuchados por nadie más.
"Bo". Susurró Harry sin aliento.
Podía sentir el ardor intenso comenzando a difundirse en mi estómago, sus dedos largos todavía acariciando atentamente la necesidad entre mis piernas. Su velocidad y presión alternadas me dejaron sin aliento. Pero se sentía diferente esta vez. Yo estaba más débil, mi peso desesperadamente tratado de encontrar soporte en su brazo flexionado mientras me quedaba aferrada a su nuca. Los músculos de Harry tensándose mientras me abrazaba. Yo iba a caer, no sé cuánto tiempo más podría aguantar parada, el placer creciendo dentro de mí. Mi mente daba vueltas, incapaz de concentrarse en nada. En mi cuerpo abundando el calor, el vapor del agua caliente el aumentando la temperatura ya incrementada. El toque de Harry estaba en todas partes, abrumador. Era demasiado. La intensidad era demasiada.
Un zumbido en mis oídos empezó antes de que me apoderara de su brazo en un intento desesperado por conseguir que cese sus acciones implacables. Mis dedos ahora tomando en puño los rizos pequeños en la nuca de Harry.
"H-Harry." Lloriqueé.
Él no me escuchó. El sonido del agua que brotaba enmascarando mi súplica. Mi contacto apretandose con su nombre. Yo sabía lo que inminentemente iba a llegar, esto había ocurrido antes. Fue una experiencia horrible que había tenido el disgusto de sentir un par de veces de más. Mis pestañas revolotearon mientras trataba de combatir, pero salí derrotada.
"Me voy a desmayar." Le dije a Harry desesperadamente.
"Bo". Dijo con susto.
Su brazo estrecho, sosteniéndome cerca de él, pero ya era demasiado tarde. Mi cuerpo se desplomó, mis rodillas doblándose cuando me dejé caer hacia Harry.
***
"Bo". Susurró una voz masculina.
Mis ojos se abrieron mientras mechones de cabello húmedos fueron apartados de mi cara. Me sentía desorientada, mi cabeza seguía girando. Miré hacia arriba para encontrar a Harry cerniéndose sobre mí, sus rizos húmedos colgando alrededor de su rostro. Las motas en sus ojos brillantes aparentemente más prominentes mientras me miraba.
"Hola, Hermosa.", Sonrió. "¿Cómo te sientes?"
"Mejor". Respondí en voz baja.
Su postura se relajó un poco con mi confirmación. Harry me sonrió, apareciendo los hoyuelos en sus mejillas mientras se introducía a una broma privada.
"¿Qué?", Cuestioné.
Él sacudió la cabeza antes de que sus brillantes ojos verdes se encontraran con los míos.
"Eso nunca me había pasado antes. Una chica desmayándose, en medio de un orgasmo." Él se rió entre dientes.
"No te hagas ilusiones, hacia demasiado calor allí."
Fue entonces cuando me di cuenta de que estábamos de vuelta en mi habitación. Yo llevaba una camiseta de Harry y un par de bragas nuevas. Él me había vestido y recostado en el edredón. No podía luchar contra el rubor de timidez que se deslizó sobre mis mejillas.
"¿Me vestiste?", Le pregunté lo que parecía descaradamente obvio.
Se lamió los labios antes de darme un pequeño guiño. Mi brazo se acercó a tapar mis ojos mientras gemía de vergüenza. Le oí reír mientras él lo apartaba.
"Bo, tuvimos sexo, recién nos duchamos juntos. Creo que es bastante seguro decir que te he visto desnuda antes”.
"Eso fue diferente, yo estaba consciente." Me quejé.
Harry se rió de mi queja, acercando su cara a la mía.
"No te preocupes, no miré…. mucho." Él habló con descaro.
"Ugh, Harry!", Lo empujé un poco.
"Está bien, está bien." Él se rió entre dientes, atrapando mis muñecas en sus grandes manos para impedir que me alejara. "Vamos a la cama, Bebé".
Dejé que él me alzara una vez más, con los brazos a la deriva hacia su cuello mientras él me colocó suavemente en los confines cálidos de mi cama. Se subió después de mí, acomodándose y tirando de las mantas. Pero me estremecí cuando él agarró mi cadera alentándome a acercarme más. Él debió haberse olvidado de mi lesión.
Harry suspiró pesadamente, sus grandes ojos verdes mirándome.
"Lo siento." Habló en voz baja.
La sinceridad en su voz hizo que mi corazón se contrajera. Yo sabía que él estaba disculpándose por todo; su corta ráfaga de oscuridad aparentemente incontrolable, lastimarme sin querer, mi pequeño desmayo. Esta había sido la noche más memorable de mi vida, sin olvidar la pelea de la que Harry había salido victorioso.
"Tengo que recordar lo frágil que eres."
Sonreí, tomando su gran mano en la mía.
"S-sólo por favor, se más amable conmigo … al menos hasta que me acostumbre, Harry."
Parecía casi infantil mientras asentía, sus rizos oscureciendo su visión antes de que los empujara hacia atrás. Sus labios carnosos presionando hacia el interior de mi muñeca.
"Cualquier otra persona hubiera estado por la puerta por ahora." Él habló.
Miré hacia abajo de la cama mientras reflexionaba sobre su comentario. Los dos estábamos juntos apoyados sobre nuestras espaldas. Moví los dedos de mis pies por debajo de la cubierta, riendo mientras Harry imitaba mis acciones. Sus piernas eran mucho más largas que las mías. Volqué la cabeza para verlo mirándome con curiosidad.
"Aún podría correr, sabes."
Yo sabía que él vio a través de mi expresión vacilante, la broma haciéndose evidente, sus ojos brillaban con diversión. Su cuerpo más grande rodó hacia un lado, con los dedos hacia arriba y hacia abajo trazando mi brazo bajo las sábanas.
"Oh bebé, tú y yo sabemos que no puedes escapar." Él sonrió.
Me pareció difícil no sonreír tontamente ante su tono juguetón. Habíamos probado esta idea varias veces antes y en cada ocasión Harry había demostrado ser el más atlético de los dos de nosotros. Pero dejo eso a sus piernas interminables y su musculoso cuerpo.
"Me ocultaría." Respondí.
Dejó la caricia de sus dedos, su pecho desnudo presionando a mi piel mientras sus labios carnosos viajaron a mi oído.
"Yo te encontraría." La voz ronca de Harry susurró, no perdiendo el ritmo mientras el humor desaparecía de su tono. "Siempre".
Las palabras tenían tanto significado, mi corazón latiendo ante su profundidad. No tenía duda alguna de que no se detendría ante nada para buscarme. Y la idea de que alguien vaya a esas longitudes de encontrarme extrañamente calentando las cosas en mis adentros. Tenía que significar algo, seguramente. Pero lo que más me llamó la atención fue que yo haría exactamente lo mismo por él.
Nunca quisiera que Harry me dejara, el pensamiento me hizo sentir desesperadamente vacía.
No me había dado cuenta de mis emociones derramándose sobre mis mejillas hasta que el pulgar de Harry suavemente limpió las pequeñas lágrimas.
"¿Qué te pasa?" Su voz ronca llena de preocupación.
"Nada". Negué con la cabeza, sonriendo débilmente.
Él ladeó la cabeza inquisitivamente hacia un lado, una expresión adorable en su rostro antes de que él presionara sus labios con los míos. Empecé a reír mientras besos fueron dejados por toda mi cara, mis manos ligeramente empujándolo. Harry se rió, dándome un beso corto por última vez en la boca. Yo entrelacé nuestras piernas, empujando ligeramente mi muslo entre los suyos, queriendo estar lo más cerca posible físicamente al chico que me había dado todo.
"Es tarde, amor… Duérmete." Los brazos de Harry envolviéndome, nuestros rostros cerca en la almohada.
No pude evitar la sonrisa difundiéndose en mis labios cuando ligeramente me dio un golpecito en la nariz, antes de frotarla contra la suya. Él me apretó, la calidez de Harry consolando a mi cuerpo adolorido mientras me acurrucaba junto a él. Me sentía segura.
"Yo te cuidaré." Susurró antes de que mis ojos se cerraran.
"¿Me vestiste?", Le pregunté lo que parecía descaradamente obvio.
Se lamió los labios antes de darme un pequeño guiño. Mi brazo se acercó a tapar mis ojos mientras gemía de vergüenza. Le oí reír mientras él lo apartaba.
"Bo, tuvimos sexo, recién nos duchamos juntos. Creo que es bastante seguro decir que te he visto desnuda antes”.
"Eso fue diferente, yo estaba consciente." Me quejé.
Harry se rió de mi queja, acercando su cara a la mía.
"No te preocupes, no miré…. mucho." Él habló con descaro.
"Ugh, Harry!", Lo empujé un poco.
"Está bien, está bien." Él se rió entre dientes, atrapando mis muñecas en sus grandes manos para impedir que me alejara. "Vamos a la cama, Bebé".
Dejé que él me alzara una vez más, con los brazos a la deriva hacia su cuello mientras él me colocó suavemente en los confines cálidos de mi cama. Se subió después de mí, acomodándose y tirando de las mantas. Pero me estremecí cuando él agarró mi cadera alentándome a acercarme más. Él debió haberse olvidado de mi lesión.
Harry suspiró pesadamente, sus grandes ojos verdes mirándome.
"Lo siento." Habló en voz baja.
La sinceridad en su voz hizo que mi corazón se contrajera. Yo sabía que él estaba disculpándose por todo; su corta ráfaga de oscuridad aparentemente incontrolable, lastimarme sin querer, mi pequeño desmayo. Esta había sido la noche más memorable de mi vida, sin olvidar la pelea de la que Harry había salido victorioso.
"Tengo que recordar lo frágil que eres."
Sonreí, tomando su gran mano en la mía.
"S-sólo por favor, se más amable conmigo … al menos hasta que me acostumbre, Harry."
Parecía casi infantil mientras asentía, sus rizos oscureciendo su visión antes de que los empujara hacia atrás. Sus labios carnosos presionando hacia el interior de mi muñeca.
"Cualquier otra persona hubiera estado por la puerta por ahora." Él habló.
Miré hacia abajo de la cama mientras reflexionaba sobre su comentario. Los dos estábamos juntos apoyados sobre nuestras espaldas. Moví los dedos de mis pies por debajo de la cubierta, riendo mientras Harry imitaba mis acciones. Sus piernas eran mucho más largas que las mías. Volqué la cabeza para verlo mirándome con curiosidad.
"Aún podría correr, sabes."
Yo sabía que él vio a través de mi expresión vacilante, la broma haciéndose evidente, sus ojos brillaban con diversión. Su cuerpo más grande rodó hacia un lado, con los dedos hacia arriba y hacia abajo trazando mi brazo bajo las sábanas.
"Oh bebé, tú y yo sabemos que no puedes escapar." Él sonrió.
Me pareció difícil no sonreír tontamente ante su tono juguetón. Habíamos probado esta idea varias veces antes y en cada ocasión Harry había demostrado ser el más atlético de los dos de nosotros. Pero dejo eso a sus piernas interminables y su musculoso cuerpo.
"Me ocultaría." Respondí.
Dejó la caricia de sus dedos, su pecho desnudo presionando a mi piel mientras sus labios carnosos viajaron a mi oído.
"Yo te encontraría." La voz ronca de Harry susurró, no perdiendo el ritmo mientras el humor desaparecía de su tono. "Siempre".
Las palabras tenían tanto significado, mi corazón latiendo ante su profundidad. No tenía duda alguna de que no se detendría ante nada para buscarme. Y la idea de que alguien vaya a esas longitudes de encontrarme extrañamente calentando las cosas en mis adentros. Tenía que significar algo, seguramente. Pero lo que más me llamó la atención fue que yo haría exactamente lo mismo por él.
Nunca quisiera que Harry me dejara, el pensamiento me hizo sentir desesperadamente vacía.
No me había dado cuenta de mis emociones derramándose sobre mis mejillas hasta que el pulgar de Harry suavemente limpió las pequeñas lágrimas.
"¿Qué te pasa?" Su voz ronca llena de preocupación.
"Nada". Negué con la cabeza, sonriendo débilmente.
Él ladeó la cabeza inquisitivamente hacia un lado, una expresión adorable en su rostro antes de que él presionara sus labios con los míos. Empecé a reír mientras besos fueron dejados por toda mi cara, mis manos ligeramente empujándolo. Harry se rió, dándome un beso corto por última vez en la boca. Yo entrelacé nuestras piernas, empujando ligeramente mi muslo entre los suyos, queriendo estar lo más cerca posible físicamente al chico que me había dado todo.
"Es tarde, amor… Duérmete." Los brazos de Harry envolviéndome, nuestros rostros cerca en la almohada.
No pude evitar la sonrisa difundiéndose en mis labios cuando ligeramente me dio un golpecito en la nariz, antes de frotarla contra la suya. Él me apretó, la calidez de Harry consolando a mi cuerpo adolorido mientras me acurrucaba junto a él. Me sentía segura.
"Yo te cuidaré." Susurró antes de que mis ojos se cerraran.
jueves, 12 de septiembre de 2013
~Capítulo 57
"¿Estás bien?" Susurró sin aliento.
"Ajam".
Harry sonrió, frotando su nariz contra la mía. Su pulgar rozó mi mejilla mientras me miraba fijamente. El verde brillante siendo un espectáculo reconfortante. Un suspiro salió de sus labios hinchados antes de presionarse a los míos. Nuestro beso dulce me distrajo mientras sentía a Harry gradualmente retractar sus caderas, la longitud ablandándose saliendo de mí. No se sentía para nada tan extraño como cuando Harry había entrado en mí antes, mi cuerpo estaba más acostumbrado a la sensación incómoda. Sonidos agudos, interrumpidos saliendo de su boca, agarrando mi mano mientras nos desconectaba. Harry casi se veía un poco aliviado.
Mis músculos estaban adoloridos mientras dejaba que la comodidad del edredón oscuro me relaje. Quede echada, mirando como Harry se dio la vuelta a mi lado; sus largos dedos sacando a tientas el condón, tirándolo a la basura. Sus rizos eran un desastre. No pude evitar sonreír al saber que era la causa del cabello rebelde de sexo actualmente adornando la cabeza de mi novio. En cuestión de segundos estaba de vuelta conmigo. Me sentía como si no pudiera moverme, todavía un poco sin aliento con nuestras actividades calientes. Sus manos grandes delicadamente acariciaron mi cuerpo y Harry se puso a besar cada centímetro de mi piel sensible, empezando por mi hombro derecho, arrastrándose hacia abajo mi totalidad desnuda. Sorprendentemente, en ese momento, la vergüenza de estar completamente desnuda no se registró. No parecía importarme. El único sentimiento que experimentaba era Harry, su presencia abarcaba todo. Sus labios, sus manos, sus rizos, haciendo contacto con mi piel. Harry entrelazando sus dedos con mi mano izquierda, sin dejar de adorar atentamente mi cuerpo dolorido.
"Lo hiciste muy bien, bebé." Murmuró contra mí.
Sus rizos oscuros cosquilleándome contra mi estómago, sus labios esparsiendo afecto justo encima de mi ombligo, y luego volteando a un lado, besando mi cadera derecha. El calor de su toque calmó mis músculos, deslizando su gran mano por mi muslo mientras Harry continuó hacia mi cadera izquierda. Mi mente me negó el tiempo para pensar antes de casi aplastar sus largos dedos entre los míos. Mi miedo de él encontrando los moretones que se habían inevitablemente formado previamente con su toque áspero. No necesitaba ver eso. Las acciones de Harry inmediatamente cesaron para mirar hacia mí, con los ojos muy abiertos en la preocupación. Sus labios gruesos fruncidos a cuestionar mi repentina necesidad de que se detuviera, pero ninguna palabra salió.
"Harry". Susurré.
Mis dedos se apretaron suavemente para tranquilizarlo, su hermoso rostro apareciendo por encima del mío. Me reía en silencio mientras su nariz dio un empujón a mi mejilla, Harry claramente aliviado de que seguía sonriendo. Besos fueron dejados en mi mandíbula y cuello. Sus labios hinchados pasando sobre mi pecho, rozando mi pezón con la punta de su lengua. Mi quejido causando que Harry emitiera una risa ronca. Él me miró a través de sus gruesas pestañas.
"¿Te recostarías conmigo?" Mi voz tímida.
"Sería un placer." Su tono sincero.
El caliente hormigueo recorriendo por mi adolorida totalidad con palabras roncas de Harry. Sonrió ligeramente al besar mis labios antes de asumir el lugar a mi derecha. La tela suave al final de la cama se tiró por encima de nosotros. Los dedos aún entrelazados. Mis piernas enrolladas debajo de mí, el calor de la cubierta ocultando nuestros cuerpos desnudos. Harry se movió más cerca, ambos en nuestros lugares a medida que tranquilamente nos mirábamos fijamente. Mi mente trazó los detalles de sus rasgos impresionantes, hasta el lunar pequeño a la izquierda de su boca. Su risa profunda me hizo reír cuando toqué la adorable hendidura en su mejilla.
Acabábamos de hacer el amor. La verdad yo estaba todavía tratando de acomodar mis pensamientos. Me sentí dolorida, sin palabras, contenta. Sin embargo, una pequeña parte de mí todavía estaba secretamente consciente de la cierta oscuridad con la que Harry sin saberlo había tratado de luchar durante nuestra conexión íntima.
Y eso me asustó.
***
***Narra Harry
Bo se levantó a mi lado. Me di cuenta de que estaba un poco sensible por la forma en que se movía. Sus músculos adoloridos mientras intentaba sentarse. Ella estaba tratando de ocultar el malestar que debió haber estado sintiendo. El dolor que le había causado involuntariamente. Mi mente se aceleró, colocando mi mano sobre su hombro, guiándola de nuevo al calor de la cama mientras me inclinaba sobre ella.
"¿Qué es? ¿Qué necesitas?" Dije rápidamente.
Yo estaba decidido a hacerme cargo de ella, queriendo aliviar su malestar en todo lo posible.
"Harry, está bien." Ella habló, su torso subiendo por segunda vez antes de que yo le impidiera, presionando mi mano en su hombro una vez más. Me había dado cuenta de la naturaleza terca de Bo, a pesar de ser más silenciosa que la mayoría de las chicas con las que habían estado, ella era sin duda una de las más fuertes.
"Ajam".
Harry sonrió, frotando su nariz contra la mía. Su pulgar rozó mi mejilla mientras me miraba fijamente. El verde brillante siendo un espectáculo reconfortante. Un suspiro salió de sus labios hinchados antes de presionarse a los míos. Nuestro beso dulce me distrajo mientras sentía a Harry gradualmente retractar sus caderas, la longitud ablandándose saliendo de mí. No se sentía para nada tan extraño como cuando Harry había entrado en mí antes, mi cuerpo estaba más acostumbrado a la sensación incómoda. Sonidos agudos, interrumpidos saliendo de su boca, agarrando mi mano mientras nos desconectaba. Harry casi se veía un poco aliviado.
Mis músculos estaban adoloridos mientras dejaba que la comodidad del edredón oscuro me relaje. Quede echada, mirando como Harry se dio la vuelta a mi lado; sus largos dedos sacando a tientas el condón, tirándolo a la basura. Sus rizos eran un desastre. No pude evitar sonreír al saber que era la causa del cabello rebelde de sexo actualmente adornando la cabeza de mi novio. En cuestión de segundos estaba de vuelta conmigo. Me sentía como si no pudiera moverme, todavía un poco sin aliento con nuestras actividades calientes. Sus manos grandes delicadamente acariciaron mi cuerpo y Harry se puso a besar cada centímetro de mi piel sensible, empezando por mi hombro derecho, arrastrándose hacia abajo mi totalidad desnuda. Sorprendentemente, en ese momento, la vergüenza de estar completamente desnuda no se registró. No parecía importarme. El único sentimiento que experimentaba era Harry, su presencia abarcaba todo. Sus labios, sus manos, sus rizos, haciendo contacto con mi piel. Harry entrelazando sus dedos con mi mano izquierda, sin dejar de adorar atentamente mi cuerpo dolorido.
"Lo hiciste muy bien, bebé." Murmuró contra mí.
Sus rizos oscuros cosquilleándome contra mi estómago, sus labios esparsiendo afecto justo encima de mi ombligo, y luego volteando a un lado, besando mi cadera derecha. El calor de su toque calmó mis músculos, deslizando su gran mano por mi muslo mientras Harry continuó hacia mi cadera izquierda. Mi mente me negó el tiempo para pensar antes de casi aplastar sus largos dedos entre los míos. Mi miedo de él encontrando los moretones que se habían inevitablemente formado previamente con su toque áspero. No necesitaba ver eso. Las acciones de Harry inmediatamente cesaron para mirar hacia mí, con los ojos muy abiertos en la preocupación. Sus labios gruesos fruncidos a cuestionar mi repentina necesidad de que se detuviera, pero ninguna palabra salió.
"Harry". Susurré.
Mis dedos se apretaron suavemente para tranquilizarlo, su hermoso rostro apareciendo por encima del mío. Me reía en silencio mientras su nariz dio un empujón a mi mejilla, Harry claramente aliviado de que seguía sonriendo. Besos fueron dejados en mi mandíbula y cuello. Sus labios hinchados pasando sobre mi pecho, rozando mi pezón con la punta de su lengua. Mi quejido causando que Harry emitiera una risa ronca. Él me miró a través de sus gruesas pestañas.
"¿Te recostarías conmigo?" Mi voz tímida.
"Sería un placer." Su tono sincero.
El caliente hormigueo recorriendo por mi adolorida totalidad con palabras roncas de Harry. Sonrió ligeramente al besar mis labios antes de asumir el lugar a mi derecha. La tela suave al final de la cama se tiró por encima de nosotros. Los dedos aún entrelazados. Mis piernas enrolladas debajo de mí, el calor de la cubierta ocultando nuestros cuerpos desnudos. Harry se movió más cerca, ambos en nuestros lugares a medida que tranquilamente nos mirábamos fijamente. Mi mente trazó los detalles de sus rasgos impresionantes, hasta el lunar pequeño a la izquierda de su boca. Su risa profunda me hizo reír cuando toqué la adorable hendidura en su mejilla.
Acabábamos de hacer el amor. La verdad yo estaba todavía tratando de acomodar mis pensamientos. Me sentí dolorida, sin palabras, contenta. Sin embargo, una pequeña parte de mí todavía estaba secretamente consciente de la cierta oscuridad con la que Harry sin saberlo había tratado de luchar durante nuestra conexión íntima.
Y eso me asustó.
***
***Narra Harry
Bo se levantó a mi lado. Me di cuenta de que estaba un poco sensible por la forma en que se movía. Sus músculos adoloridos mientras intentaba sentarse. Ella estaba tratando de ocultar el malestar que debió haber estado sintiendo. El dolor que le había causado involuntariamente. Mi mente se aceleró, colocando mi mano sobre su hombro, guiándola de nuevo al calor de la cama mientras me inclinaba sobre ella.
"¿Qué es? ¿Qué necesitas?" Dije rápidamente.
Yo estaba decidido a hacerme cargo de ella, queriendo aliviar su malestar en todo lo posible.
"Harry, está bien." Ella habló, su torso subiendo por segunda vez antes de que yo le impidiera, presionando mi mano en su hombro una vez más. Me había dado cuenta de la naturaleza terca de Bo, a pesar de ser más silenciosa que la mayoría de las chicas con las que habían estado, ella era sin duda una de las más fuertes.
"Te traigo lo que necesitas." Le expliqué.
Mi mirada buscó en su rostro mientras ella permanecía en silencio. Largas olas oscuras cubrían la almohada, se veía tan hermosa. Bajé la cabeza, besando sus labios. Las cubiertas se apoyaba en su pecho que subía y bajaba poco a poco. Cuando retrocedí un ligero rubor se deslizó sobre sus mejillas, evitando mi contacto visual.
"Bo?"
Ella volcó la cabeza. Su voz era ligera cuando ella murmuró contra la almohada. Me reí, moviendo el escudo lejos de ella.
"¿Qué fue eso?" La miré con expectación.
Ella se movió un poco, ajustando la cubierta a su pecho. Bo todavía evitaba mi mirada.
"Mis bragas .. Puedo ponérmelas de nuevo?" Hablaba un poco avergonzada.
Ella me miró mientras solté una carcajada.
"Eres tan linda." Sonreí, dándole un beso en la mejilla.
Después de recuperar el encaje del suelo, las cubiertas fueron levantadas y ayudé a subirlas suavemente por las piernas de Bo, con los ojos fijos en su rostro. Una pequeña sonrisa en su cara cuando le instruí levantar sus caderas, lo que me permitió tirar de la ropa interior bajo la suave curva de su trasero.
Yo hice lo mismo, tapándome la mitad inferior cuando jalé mis bóxers. Pero durante mi distracción momentánea, Bo había aprovechado la ocasión para salir de la segura calidez de nuestro acurrucamiento bajo el edredón.
"¿A dónde vas?"
Miró hacia atrás, levantando mechones de pelo fuera de su visión.
"A ducharme."
"Oh, ok." Yo torpemente me senté en el extremo del colchón no muy seguro de qué hacer.
Yo nunca había sido así alrededor de una chica antes. Bo era mi debilidad. Yo la necesitaba.
Mis rizos se dejaron caer sobre mi frente mientras buscaba a tientas con los dedos. Traté de luchar contra la sonrisa curvándose en mis labios cuando un par de pequeños pies llegaron a estar delante de mí. Ella movió los dedos de los pies, el color azul marino de sus uñas brillando en la tenue luz.
"Lindo color." Lo alagué por una segunda vez esa noche.
Mis ojos se encontraron con su cara mientras ella me miraba con curiosidad. El largo cabello oscuro de Bo, ocultaba sus pechos, la longitud cayendo en cascada sobre sus hombros. Me levanté de mi posición sentado, mi altura haciendo sombra sobre ella, ambos de nosotros en sólo nuestra ropa interior. Pero mi sonrisa se desvaneció, la expresión transformándose en algo de confusión en cuanto Incliné mi cabeza. Mis ojos habían caído a su cadera, pequeñas moretones marcaban su piel perfecta.
"Que..hi ..?" Tartamudeé.
Mi visión se posó en su rostro por un momento antes de volver a su costado. Segundos después, Bo había entendido mi observación curiosa. Su pequeña mano apresuradamente viajó a cubrir las marcas, pero la atrapé antes de que pudiera. Yo estaba casi seguro de que no las había visto antes. Bo iba siempre chocándose con las cosas, tropezándose con sus pies, o la nada más de las veces. Pero la realización me golpeó duro al estudiar la formación de los hematomas. Mi contacto se levantó con vacilación a su cadera, mi corazón hundiéndose en cuanto puse mis dedos y el pulgar sobre el impacto. Se ajustaba perfectamente. Era yo, yo había causado eso.
"N-no lo hice …" Mi cabeza se sacudió, mis rizos cayendo alrededor de mi cara antes de que los empujara hacia atrás.
No podía recordar tocar allí a Bo. E incluso si lo hubiera hecho, yo no la lastimaría. Mi respiración se incrementó, mis ojos desesperadamente encontrando a los suyos azules en busca de una respuesta que ella dejó sin respuesta.
"¿Fui yo?"
Bo se mordió el labio, su visión apartándose de la mía mientras me agarró la mano, animando a alejarla de su cuerpo para sostenerla en la de ella. ¿Por qué no me contestaba? Cada uno de mis dedos fue presionado a sus labios de color rosa, por turnos, besando las yemas.
"Dime, por favor." Supliqué.
Ella me dio un pequeño asentimiento en la confirmación, el gesto haciendo que mi cuerpo se inundara de culpa. ¿Qué había hecho? Bo era tan pequeña. ¿Por qué no me dijo que le estaba haciendo daño en ese momento?
"Lo siento mucho". Supliqué.
"Está bien." Ella sonrió débilmente.
Pero no estaba bien. Me di cuenta de que la hermosa chica parada frente a mí estaba ocultando información, una explicación de mis actos dolorosos.
"¿Qué pasó?" Le susurré, casi con miedo de la respuesta.
Mi mirada buscó en su rostro mientras ella permanecía en silencio. Largas olas oscuras cubrían la almohada, se veía tan hermosa. Bajé la cabeza, besando sus labios. Las cubiertas se apoyaba en su pecho que subía y bajaba poco a poco. Cuando retrocedí un ligero rubor se deslizó sobre sus mejillas, evitando mi contacto visual.
"Bo?"
Ella volcó la cabeza. Su voz era ligera cuando ella murmuró contra la almohada. Me reí, moviendo el escudo lejos de ella.
"¿Qué fue eso?" La miré con expectación.
Ella se movió un poco, ajustando la cubierta a su pecho. Bo todavía evitaba mi mirada.
"Mis bragas .. Puedo ponérmelas de nuevo?" Hablaba un poco avergonzada.
Ella me miró mientras solté una carcajada.
"Eres tan linda." Sonreí, dándole un beso en la mejilla.
Después de recuperar el encaje del suelo, las cubiertas fueron levantadas y ayudé a subirlas suavemente por las piernas de Bo, con los ojos fijos en su rostro. Una pequeña sonrisa en su cara cuando le instruí levantar sus caderas, lo que me permitió tirar de la ropa interior bajo la suave curva de su trasero.
Yo hice lo mismo, tapándome la mitad inferior cuando jalé mis bóxers. Pero durante mi distracción momentánea, Bo había aprovechado la ocasión para salir de la segura calidez de nuestro acurrucamiento bajo el edredón.
"¿A dónde vas?"
Miró hacia atrás, levantando mechones de pelo fuera de su visión.
"A ducharme."
"Oh, ok." Yo torpemente me senté en el extremo del colchón no muy seguro de qué hacer.
Yo nunca había sido así alrededor de una chica antes. Bo era mi debilidad. Yo la necesitaba.
Mis rizos se dejaron caer sobre mi frente mientras buscaba a tientas con los dedos. Traté de luchar contra la sonrisa curvándose en mis labios cuando un par de pequeños pies llegaron a estar delante de mí. Ella movió los dedos de los pies, el color azul marino de sus uñas brillando en la tenue luz.
"Lindo color." Lo alagué por una segunda vez esa noche.
Mis ojos se encontraron con su cara mientras ella me miraba con curiosidad. El largo cabello oscuro de Bo, ocultaba sus pechos, la longitud cayendo en cascada sobre sus hombros. Me levanté de mi posición sentado, mi altura haciendo sombra sobre ella, ambos de nosotros en sólo nuestra ropa interior. Pero mi sonrisa se desvaneció, la expresión transformándose en algo de confusión en cuanto Incliné mi cabeza. Mis ojos habían caído a su cadera, pequeñas moretones marcaban su piel perfecta.
"Que..hi ..?" Tartamudeé.
Mi visión se posó en su rostro por un momento antes de volver a su costado. Segundos después, Bo había entendido mi observación curiosa. Su pequeña mano apresuradamente viajó a cubrir las marcas, pero la atrapé antes de que pudiera. Yo estaba casi seguro de que no las había visto antes. Bo iba siempre chocándose con las cosas, tropezándose con sus pies, o la nada más de las veces. Pero la realización me golpeó duro al estudiar la formación de los hematomas. Mi contacto se levantó con vacilación a su cadera, mi corazón hundiéndose en cuanto puse mis dedos y el pulgar sobre el impacto. Se ajustaba perfectamente. Era yo, yo había causado eso.
"N-no lo hice …" Mi cabeza se sacudió, mis rizos cayendo alrededor de mi cara antes de que los empujara hacia atrás.
No podía recordar tocar allí a Bo. E incluso si lo hubiera hecho, yo no la lastimaría. Mi respiración se incrementó, mis ojos desesperadamente encontrando a los suyos azules en busca de una respuesta que ella dejó sin respuesta.
"¿Fui yo?"
Bo se mordió el labio, su visión apartándose de la mía mientras me agarró la mano, animando a alejarla de su cuerpo para sostenerla en la de ella. ¿Por qué no me contestaba? Cada uno de mis dedos fue presionado a sus labios de color rosa, por turnos, besando las yemas.
"Dime, por favor." Supliqué.
Ella me dio un pequeño asentimiento en la confirmación, el gesto haciendo que mi cuerpo se inundara de culpa. ¿Qué había hecho? Bo era tan pequeña. ¿Por qué no me dijo que le estaba haciendo daño en ese momento?
"Lo siento mucho". Supliqué.
"Está bien." Ella sonrió débilmente.
Pero no estaba bien. Me di cuenta de que la hermosa chica parada frente a mí estaba ocultando información, una explicación de mis actos dolorosos.
"¿Qué pasó?" Le susurré, casi con miedo de la respuesta.
Ella parecía un poco reacia a revelar la verdad de las marcas que le había hecho en la cadera izquierda. El pulgar de Bo rozó mis nudillos mientras me miraba con cautela. Su rostro lleno de preocupación. Vi como ella constantemente absorbía el aire alrededor de ella, casi como si estuviera sacando fuerzas.
"Harry, tus ojos .." Ella comenzó tranquilamente. "E-estaban negros." Bo hizo una pausa, tragando saliva mientras me miraba. "T-tú. .."
Su cabeza cayó todavía sosteniendo fuertemente mis dedos. Mi corazón estaba latiendo ansiosamente, impaciente esperando a que Bo terminara. Mi mano libre tomó su barbilla, animándola a elevar su visión a mí una vez más. En silencio, la anime a que continuara.
"Tú me sujetaste." Bo susurró.
Mi cuerpo inundado de emoción, no preparado para su respuesta. No necesitaba oír más.
"No." Mi voz agrietada cuando yo negué con la cabeza frenéticamente.
Mis brazos alrededor de ella, tirando de su pequeño cuerpo hacia mí. El calor de su cuerpo cosquilleando mi piel, antes de enfriarme. Le había hecho daño.
"No puedo decirte cuánto lo siento … Nunca debió haber ocurrido. No contigo Bo ".
Un pensamiento destrozador pasó por mi mente. Si no podía recordar haberla moreteado, ¿qué otra cosa hubiera sido capaz de hacer en mi estado de oscuridad? Tragué fuertemente el nudo en mi garganta.
"¿Fui bruto?" Murmuré en su cabello.
Su silencio fue toda la confirmación que necesitaba.
"Mierda". Maldije, apretando mis ojos cerrados. "Oh dios … Bo, fue tu primera ve…" Me interrumpí, incapaz de terminar la frase.
Me dolía pensar que había sido su primera experiencia sexual. Esto había sucedido antes con otras chicas, pero yo nunca había estado con nadie remotamente similar a Bo. Ella era inocente. Había sido su primera vez para casi todo. Yo había perdido el control.
Un número de mujeres había comentado después, de mi vuelta repentina mientras estábamos enredados entre las sábanas. Algunas incluso alentaban abiertamente la oscuridad en mí. Esa parte de mí era dura y profunda, algo que muchas chicas encontraban emocionante a lo menos. Pero tenía poco que ver con esa parte de mí, la mayoría de las veces no podía recordar lo que sucedía durante el sexo. Lo querían áspero y sin compromiso mientras yo las sostenía y obligaba a alcanzar un orgasmo demoledor.
Fui sacado de mis pensamientos erráticos cuando Bo puso su mano sobre mi pecho desnudo. Su sonrisa me confundió. Ella debió haber estado aterrorizada.
"Pero volviste a mí." Ella habló, tratando de levantar mi ceño fruncido.
"¿Qué quieres decir?"
Sus dedos se elevaron a rozar mi mejilla. El gesto reconfortante era suave y calmante. Me encantaba cómo era tan cuidadosa conmigo. Nadie realmente había tratado con tanto afecto antes.
"Te toqué la cara."
Su índice pasó por encima de mis pestañas.
"Tus ojos … volviste a mí."
Las palabras de Bo me tomaron un poco por sorpresa. Ni una sola vez había sido alguien capaz de controlar la oscuridad que se apoderaba de mi cuerpo, ni siquiera yo mismo. Normalmente no me detenía hasta que uno de nosotros había culminado.
"Yo siempre voy a volver a ti." Susurré mientras levanta su mano para besarla.
"Harry, tus ojos .." Ella comenzó tranquilamente. "E-estaban negros." Bo hizo una pausa, tragando saliva mientras me miraba. "T-tú. .."
Su cabeza cayó todavía sosteniendo fuertemente mis dedos. Mi corazón estaba latiendo ansiosamente, impaciente esperando a que Bo terminara. Mi mano libre tomó su barbilla, animándola a elevar su visión a mí una vez más. En silencio, la anime a que continuara.
"Tú me sujetaste." Bo susurró.
Mi cuerpo inundado de emoción, no preparado para su respuesta. No necesitaba oír más.
"No." Mi voz agrietada cuando yo negué con la cabeza frenéticamente.
Mis brazos alrededor de ella, tirando de su pequeño cuerpo hacia mí. El calor de su cuerpo cosquilleando mi piel, antes de enfriarme. Le había hecho daño.
"No puedo decirte cuánto lo siento … Nunca debió haber ocurrido. No contigo Bo ".
Un pensamiento destrozador pasó por mi mente. Si no podía recordar haberla moreteado, ¿qué otra cosa hubiera sido capaz de hacer en mi estado de oscuridad? Tragué fuertemente el nudo en mi garganta.
"¿Fui bruto?" Murmuré en su cabello.
Su silencio fue toda la confirmación que necesitaba.
"Mierda". Maldije, apretando mis ojos cerrados. "Oh dios … Bo, fue tu primera ve…" Me interrumpí, incapaz de terminar la frase.
Me dolía pensar que había sido su primera experiencia sexual. Esto había sucedido antes con otras chicas, pero yo nunca había estado con nadie remotamente similar a Bo. Ella era inocente. Había sido su primera vez para casi todo. Yo había perdido el control.
Un número de mujeres había comentado después, de mi vuelta repentina mientras estábamos enredados entre las sábanas. Algunas incluso alentaban abiertamente la oscuridad en mí. Esa parte de mí era dura y profunda, algo que muchas chicas encontraban emocionante a lo menos. Pero tenía poco que ver con esa parte de mí, la mayoría de las veces no podía recordar lo que sucedía durante el sexo. Lo querían áspero y sin compromiso mientras yo las sostenía y obligaba a alcanzar un orgasmo demoledor.
Fui sacado de mis pensamientos erráticos cuando Bo puso su mano sobre mi pecho desnudo. Su sonrisa me confundió. Ella debió haber estado aterrorizada.
"Pero volviste a mí." Ella habló, tratando de levantar mi ceño fruncido.
"¿Qué quieres decir?"
Sus dedos se elevaron a rozar mi mejilla. El gesto reconfortante era suave y calmante. Me encantaba cómo era tan cuidadosa conmigo. Nadie realmente había tratado con tanto afecto antes.
"Te toqué la cara."
Su índice pasó por encima de mis pestañas.
"Tus ojos … volviste a mí."
Las palabras de Bo me tomaron un poco por sorpresa. Ni una sola vez había sido alguien capaz de controlar la oscuridad que se apoderaba de mi cuerpo, ni siquiera yo mismo. Normalmente no me detenía hasta que uno de nosotros había culminado.
"Yo siempre voy a volver a ti." Susurré mientras levanta su mano para besarla.
miércoles, 11 de septiembre de 2013
~Capítulo 56
Todavía seguía echada sobre mi espalda mientras Harry continuó con sus delicados toques. Mi corazón latía fuerte mientras él se cernía sobre mí, una pequeña sonrisa en su rostro mientras su pulgar rozó mi cuello antes de moverse a mi oído. El aro de plata fue retirado de mi lóbulo, sus acciones repitiéndose en cuanto su toque se desplazó al otro lado de mi cabeza.
Nuestros ojos encontrándose cuando se arrodilló más arriba. Mi pierna derecha fue levantada. Gemí cuando las cálidas manos de Harry corrieron por mi muslo, rodilla y pantorrilla. Al mismo tiempo dejando besos húmedos sobre la suave piel.
"Tan suave." Murmuró.
Mi pie presionado contra su pecho. Miré mientras él desabrochaba la pulsera en mi tobillo, poniéndola a un lado donde el resto de mis joyas yacían. Yo no podía dejar de reír mientras Harry trajo mi pierna más arriba antes de chupar uno de mis dedos de los pies. Una sensación de cosquilleo. Él me sonrió, apareciendo los hoyuelos en sus mejillas.
"Harry". Reí, tratando de conseguir que se detuviera.
Cuando terminó la única joyería que quedaba era colgante de Harry. El avioncito de papel descansa a salvo en mi pecho. Jugó con la cadena antes de inclinarse hacia mí, con los labios viajando a mi oído.
"Vamos a dejar este." Su voz rasposa susurró.
Asentí con la cabeza en acuerdo. No me lo había quitado desde que me lo había dado, nunca salía de mi vista.
Sus manos rozando por mi cuerpo, tocando mis pechos y apretándolos suavemente. Cosquillas de placer estallando a través de mi piel en forma de piel de gallina. Él sabía exactamente qué efecto tenía sobre mí y estaba tomando el máximo provecho. Mi cabeza rodó hacia un lado, mi pecho subiendo y bajando rápidamente ante el contacto íntimo de Harry.
"No, mírame." Ordenó.
Mis ojos parpadearon abriéndose cuando me encontré con su mirada intensa, sus dedos arrastrándose por encima de mi estómago. Cada toque diminuto parecía magnificado. La presencia de Harry lo abarcaba todo, abrumándome. Harry se había trasladado más abajo en la cama, dejando besos en mi piel sensible a su paso. Sus movimientos eran tan calientes y seductores. Si no estuviera echada, había una fuerte posibilidad de que me hubiera caído en un instante al suelo. Mi mente volvió rápidamente cuando sentí su toque en mi ropa interior.
"Sabes que me encantan estos". Él jugueteó con el encaje. "Quiero sacarlos... pero todavía no.", Añadió Harry con un guiño.
Antes de que tuviera la oportunidad de recuperar el aliento él bajó la cabeza. Sus manos atrapado mis tobillos, clavando los pies de la cama, con las rodillas flexionadas. Su boca colocada sobre la parte delantera de mi ropa interior. Aliento caliente filtrándose a través de la fina tela en cuanto él resopló a propósito.
"Mierda". Maldije.
Mi cuerpo tembloroso trajo una sonrisa de satisfacción en su cara, sin poder mover las piernas y bajo su misericordia. Su risa se oía y se sentía en cuanto él mordisqueó la piel de la parte interna de mis muslos. Un tobillo fue puesto en libertad, su dedo índice enganchando mis bragas a un lado. Mis caderas levantándose en cuanto su lengua se adentró en mí. Yo no estaba en modo alguno preparada para sus acciones. Pero yo sabía que Harry se complacía viéndome en este estado. Sus labios y su lengua trabajando en conjunto para tenerme gimiendo su nombre. Mi mitad inferior levantándose del colchón un poco, desesperada por más contacto. Su risa retumbante vibrando contra mí, su lengua en zigzag a lo largo de mi centro dolorido. Mis manos desesperadamente tomando en puño el edredón de alrededor mío, aferrándose a cualquier cosa que podía mientras Harry continuaba la prendida tortura. Mi pecho constreñido, mi aliento enganchado mientras su boca se cerró alrededor de mi clítoris, chupando la protuberancia pequeña.
Harry se levantó por un poco de aire, sonriendo.
"¿Se siente bien?"
Asentí con la cabeza, incapaz de hablar. Mis ojos se cerraron, mi mano a ciegas viajando hacia abajo para buscar los rizos suaves en la cabeza de Harry para enredarlos entre mis dedos. Me sobresalté cuando su nariz rozó mi clítoris.
"No tienes idea de lo increíble que sabes." Murmuró contra mí.
Sus palabras audaces estimulándome aún más, intensificando mi excitación ya aumentada. Yo sabía que no sería capaz de retrasar mi orgasmo durante mucho más tiempo, el hormigueo que significaba su aparición inminente, estallando a través de mi cuerpo. Algo que era cada vez más evidente para Harry mientras trataba de sujetar mis piernas alrededor de su cabeza. Su lengua caliente sacudió las sensitivas terminaciones nerviosas dos veces más antes de apartar mis piernas, alejándolas.
"Todavía no, Bebé." Su tono seductor.
Sentí como si no podía moverme, mis miembros fláccidos cuando Harry se levantó. Él se recostó en las almohadas, sus manos sujetándome por las caderas para llevarme fácilmente con él. Mi espalda apretada contra su pecho desnudo mientras él doblaba sus rodillas, mi cuerpo tendido en la parte superior de Harry. Todavía estaba un poco cautelosa por sus heridas, pero las heridas no parecían molestar a Harry en absoluto.
Suavemente movió mi cabello hacia un lado, la longitud cayendo en cascada por mi parte frontal. Mis pechos fueron palmeados suavemente antes de que una de las grandes manos sea levantada.
"Chupa". Retumbó la voz ronca de Harry debajo de mí.
Tomé el dedo extendido en el calor de mi boca. Gemidos podían ser oídos mientras yo arremolinaba mi lengua alrededor, la lubricando la longitud. Mis labios fruncidos cuando Harry lo sacó.
"Buena chica".
No hubo pérdida de tiempo en el deslizamiento del largo dedo en la parte delantera de mi ropa interior. Grité en cuanto su índice se empujó dentro de mí, mis pies presionando sus muslos aún vestidos. Un fuerte brazo me sostenía a él mientras yo me movía con sus acciones implacables. Mi mano con fuerza sostuvo su bícep mientras él continuaba bombeando un dedo dentro de mí. Su pecho vibró en un gemido debajo de mí, ya que moví el trasero contra su entrepierna.
"H-Harry, por favor."
Traté de rodar fuera de él, pero él no me dejó, su brazo apretándose más.
"No, no lo hagas. Bo, quédate conmigo. "Él me dijo con voz entrecortada.
Mi cabeza cayó hacia atrás sobre su hombro en la derrota, pero su toque aún causándome retorcerme encima de él. Harry gimió con la fricción que estaba creando contra su entrepierna. Un creciente prominente bulto presionado contra mí. El retumbar de su corazón, se podía sentir en mi espalda. Nunca había experimentado nada como esto antes.
"Voy a tratar dos." Él me informó.
No le respondí, incapaz de hacerlo. Mis músculos se tensaron cuando intentó entrar en mí de nuevo.
"Bo, necesitas relajarte."
Mis ojos completamente cerrados en cuanto un segundo dedo se hundió en mí. Mi emoción le hizo un poco más fácil a Harry poder moverse dentro de mi calor apretado. La nueva sensación era incómoda, extendiéndose mientras Harry profundizó la acción de bombeo. Era amable, no quería forzarlo. No podía controlar los gemidos que salían de mis labios. Mis talones se clavaron en sus muslos mientras el ritmo aumentaba gradualmente.
"Estas tan estrecha". Él dijo jadeante.
La mano libre de Harry agarró la mía, acepté agradecida el gesto reconfortante. Mi boca entreabriéndose mientras mantenía sus dedos inmóviles dentro de mí, dejándolos de bombear. En lugar de eso, luchó por girarlos. Le oí maldecir por debajo de mí cuando mis paredes involuntariamente apretaron alrededor de su intrusión. Los suaves movimientos de Harry dejaron mi mente en un lío, sus largos dedos acariciándome por dentro. Cuando los curvó lancé un chillido. Sus puntas tocando un punto que nunca supe que existía. El placer que sentí fue mucho más de lo que podía imaginar.
"H-Harry. Quiero besarte. "Supliqué.
Odiaba no ver su rostro. Quería verlo, disfrutar de cada uno de sus detalles. El aire fue inhalado fuertemente cuando Harry cuidadosamente sacó sus dedos de mí. Su brazo se liberó de mi cintura permitiéndome rodar fuera de él y hacia un lado. Me sentía agotada, mi respiración convirtiéndose solo en exhalaciones. Mi cabeza perezosamente se volcó hacia el impresionante muchacho que me había llevado cerca del orgasmo dos veces en un período de tiempo increíblemente corto.
Mis ojos se ampliaron cuando fui testigo de Harry llevando sus dedos a la boca, cerrando los ojos mientras los metía por sus labios de color rosa. Sus largas pestañas revolotearon antes de que su cabeza se volcara hacia mí, chupando desesperadamente. Cuando los retiró renuentemente de su boca, la lengua de Harry se deslizó hacia fuera, seductoramente lamiendo alrededor de sus labios hinchados mientras tarareaba complacido. Sus brillantes ojos verdes siguieron mirándome, él desabrochando su cinturón. El botón fue pronto abierto, la cremallera bajada.
"¿Vas a ayudarme?" Él preguntó juguetonamente.
Levanté el pelo de mi cara, buscando fuerzas y arrastrándome. Besé su mejilla antes de agarrar la parte superior de sus jeans. Sus caderas se elevaron, lo que me permitió bajar la tela por sus largas piernas. Me reí, tratando de retirar el material antes de que Harry se retorciera con éxito antes de tirar la ropa al suelo.
Hoyuelos aparecieron a cada lado de su sonrisa mientras miraba a Harry. El hermoso muchacho echado sobre mis sábanas. Él era el mío. Mi peleador, mi protector, mi ángel.
"Me estoy sintiendo solo por aquí." Harry juguetonamente dijo con un puchero. "¿Vas a venir a acompañarme?" Sus ojos brillaban con diversión.
Una profunda risa ronca hizo eco por toda la habitación en cuanto una sonrisa incontrolable apareció en mi cara. Mi cuerpo fue rápidamente encima de Harry. Nos encontramos en un beso provocador, mis dientes suavemente tirando de su labio inferior. Mi contacto fue sobre él, deslizándose sobre su fuerte pecho que subía y bajaba a un ritmo creciente debajo de mí. Apenas sentí los dedos de Harry arrastrándose por mi espalda, mi postura rígida en cuanto el broche de mi sostén fue abierto bruscamente.
Mi cuerpo se apartó un poco. Él se deslizó suavemente las correas de mis hombros, mi boca empezó a secarse. Seguía sobre su regazo mientras Harry se movió para sentarse. El encaje negro cayó de mi forma temblorosa.
Sus ojos verdes sosteniendo los míos. Sus grandes manos se colocaron alrededor de mi espalda, animándome a acercarme. Mis pestañas revolotearon cuando nuestros pechos desnudos entraron en contacto. Mis pechos presionados firmemente a la dureza del torso de Harry. Su cabeza rodó hacia atrás, un suspiro de satisfacción fue liberado. La plata fresca de su cadena atrapada entre nuestros cuerpos ahora húmedos.
"Harry".
Su piel estaba caliente, me encantaba estar envuelta en sus fuertes brazos. Me aproveché de su estado debilitado, colocando suaves besos por su cuello al descubierto. El embriagador aroma de Harry abrumando mis sentidos, sumergiendo mi rostro al hueco de su cuello. Nunca quisiera que me dejara ir. Mis labios se perdiéndose a lo largo de su mandíbula definida, poniendo mis manos en sus hombros mientras suavemente le animaba a que se acostara. Harry obedeció, sosteniéndome con fuerza. Sonreí cuando con dulzura frotó nuestras narices antes de darme un beso en la boca. Mis dedos apartaron los rizos que caían sobre su frente.
"Soy tuya". Apenas susurré.
Los labios de Harry se entreabrieron con mis palabras, apretando los ojos cerrados mientras absorbía la profundidad.
"Te voy a mostrar lo mucho que me importas."
Me dio la vuelta, mi totalidad a merced de Harry. Mis ojos azules atentamente observando mientras él bajó la cabeza, sus rizos cosquilleando mi piel. Inspiré profundamente mientras los cálidos labios dejaban besos delicados a la cicatriz en mi pecho izquierdo. Él sabía que yo todavía no estaba totalmente cómoda con cualquier tipo de contacto con el recordatorio espantoso. Pero Harry también estaba consciente de que él era el único que me había tocado. Yo confiaba en él.
Mis bragas fueron cuidadosamente bajadas por mis piernas, a la vez que Harry no dejó ninguna parte de mi piel sin ser tocada por sus labios. Llenando mi cuerpo de afecto íntimo. Yo estaba completamente desnuda. La realidad de la situación siendo asimilada. El hermoso muchacho que había temido no hace mucho tiempo haciendo lentamente su camino hasta mi cuerpo desnudo. Uno de sus muslos descansaba entre los mías, su bulto prominente haciéndose cada vez más evidente a medida que apretaba las caderas con suavidad. No me había dado cuenta de mi falta de visión hasta que Harry me besó en la comisura de mi ojo derecho.
"Déjame ver esos bonitos ojos azules." Susurró.
Mi visión parpadeó cuando Harry volvió a entrar en foco. Sus hoyuelos se establecieron en sus mejillas, una pequeña sonrisa apareciendo en sus labios carnosos. Mis manos parecían pequeñas en comparación con la suyas mientras él las guiaba a la banda de sus bóxers. Yo sabía lo que él quería que yo hiciera. Mi contacto fue débil; luchando para eliminar la última pieza de ropa entre nosotros. El tejido apretado, negro era suave contra mis dedos. La erección de Harry desesperadamente forzando los límites de sus boxeadores. Como saqué el material, no pude dejar de recordar cómo él sabía, su miembro grueso y pesado mientras Harry ayudaba en la eliminación de la ropa interior.
Mi pequeña mano lo agarró suavemente, Harry gimiendo mientras se inclinó sobre la mesita de noche donde había colocado los elementos de su bolsillo trasero. Empecé a bombear cuando él sacó un paquete plateado, cuadrado de su billetera. Me di cuenta que la cabeza de color rosa de su pesado miembro era casi del mismo color que sus labios. La observación me hizo sonrojar. Él sonrió, un beso fuerte fue presionado en mi boca antes de rodar abruptamente a un lado. Vi como sus dientes arrancaron la envoltura, los dedos de Harry realizando rutinariamente las acciones. Poniendo el condón por su miembro rígido y descartando el papel a un lado.
Pronto estuvo encima de mí una vez más. Sus palmas puestas a cada lado de mi cabeza antes de bajar hacia abajo. Inhalamos el cálido aliento del otro, mi corazón latía con fuerza en mi pecho.
"¿Estás lista?", Preguntó Harry, sus ojos intensamente mirando los míos buscando cualquier duda. Pero él no la halló.
Asentí con la cabeza, sin confiar en mi voz. Mi atención se fijó en el rostro de Harry mientras su mano viajó hacia abajo entre nosotros. Sus ojos estaban entrecerrados, sus rizos cayendo alrededor de sus rasgos impresionantes cuando él rozó su punta contra mí un par de veces. Mis músculos se tensaron al sentir a Harry cautelosamente entrando en mí. Hice una mueca, lo que le obligó a intentar una segunda vez. Nuestros dedos rápidamente se entrelazaron a un lado de mi cabeza. Gemidos cayeron de mis labios entreabiertos, Harry empujando un poco más. La sensación era algo que nunca había sentido antes, desagradable de una manera extraña.
"Si pudiera lo sentiría por ti, lo haría." Su voz tensa.
Apreté los dedos para tranquilizarlo, tratando de no dejar evidente mi burbuja de descontento a través de mis emociones. Harry estaba llenando mis extremos.
"Me gustaría eliminar el dolor, Bebé. Por ti, Bo. "
Y no tenia duda de sus palabras. Había demostrado una y otra vez a los extremos que llegaría por mantenerme a salvo. Esto no era diferente. Pero yo tenía la sensación de que Harry no solo se refería a la situación actual, si no a todo el dolor que había sentido alguna vez. Mis ojos llorosos explorando las contusiones sobre su piel bronceada.
Grité de dolor cuando Harry movió suavemente sus caderas hacia delante, presionando todo hacia adentro. Sostuvo es posición mientras yo gemía debajo de él. Levanté la mirada para encontrar sus ojos verdes llenos de culpa. Harry odiaba la idea de hacerme daño. Su labio inferior puesto entre sus dientes. Rizos oscuros colgaban alrededor de su hermoso rostro. Pequeñas lágrimas se asomaron sobre mis ojos, rodando por mis mejillas.
"No llores, Hermosa".
Los labios de Harry dándome un beso limpiando las gotas saladas. Nunca había deseado estar tan cerca de alguien como lo hacía con Harry. Mis brazos se aferraron a él mientras se ajustaba un poco, intensificando la sensación incómoda mientras yo sollozaba silenciosamente.
"Lo sé, lo sé, cariño." Harry desesperadamente hablaba, dejando besos en mis mejillas con la esperanza de distraerme.
El cuerpo desnudo de Harry parecía encerrarse a mí alrededor, creando un escudo de protección. Su cuerpo más grande bloqueando el mundo que nos rodeaba mientras él me envolvía. Tragué saliva mientras su rostro apareció sobre el mío otra vez, los labios de Harry silenciándome mientras me besaba. Necesitaba sentirlo.
"Hazlo otra vez." Susurré.
"No." forzó la voz ronca de protesta.
Su boca se abrió mientras me miraba. Nuestra respiración pesada, los pechos desnudos subiendo y bajando rápidamente. La cara de Harry hundiéndose en el hueco de mi cuello, sus labios gruesos dejando besos a mi piel caliente. Sus caderas inmóviles mientras él se quedó enterrado en mi interior.
"Por favor." Rogué en silencio.
Sus rizos oscuros cosquilleándome la piel mientras negaba con la cabeza. Yo sabía que él no quería causarme dolor, pero no podía quedarme quieta por mucho más tiempo. Mi mitad inferior se levantó del colchón un poco, tratando desesperadamente de hacer que se mueva. Sentí un gemido vibrar por su pecho. Un jadeo cayó de mis labios en cuanto una de sus grandes manos apretó mi cadera, restringiendo mis movimientos.
"Pará". Él habló desesperadamente.
Sus jadeos haciéndose más fuertes, tratando de negarme.
"Harry... Quiero sentirte."
Levantó la cabeza, nuestras narices rozando. Su aliento caliente por mi cara. La intensidad de sus ojos temerosos me dejó sin aliento.
"Te necesito". Susurré.
La mano en mi cadera fue retirada y desplazó hacia arriba, nuestros dedos entrelazándose. La frente de Harry descansando sobre la mía, apretando suavemente mi mano mientras lentamente se alejó. Mi piel se estremeció con la sensación de que poco a poco movía sus caderas hacia delante de nuevo. Las molestias habían disminuido, pero el dolor del entumecimiento leve todavía estaba allí. No nos besamos pero nuestros labios se rozaron continuamente.
"Lo siento." Harry habló en contra de mi boca.
La cabeza de Harry se dejó caer contra mi pecho. Sus labios dejaron besos húmedos sobre mis clavículas. Sentí su boca suavemente chupando en la piel mientras se alejaba de mí. Mi otra mano agarró la parte posterior de su cuello, enredando mis dedos en sus rizos. Sus dientes rozaron el valle entre mis pechos mientras levantaba el colgante avioncito de papel entre sus labios. Me sonrió, dándose cuenta de que era el único objeto que estaba usando actualmente. Un gemido gutural fue emitido por Harry mientras se mecía de nuevo en mí. Yo duramente mordiéndome el labio para no gritar. Su rostro volvió al mío, sus ojos verdes fijos en los míos azules. Me permitió jalarlo hacia abajo. La fría plata del colgante presionada entre nuestros labios hinchados.
Mordí la cadena, la mirada lujuriosa de Harry parecía calentar mi cuerpo. Sus caderas aún continuaban moviéndose suavemente, pero el ritmo se hizo un poco más rápido. Luché para equilibrar mi respiración, el aire se sentía limitado, incapaz de satisfacer mis necesidades.
"Bo, e-estas tan estrecha." Tartamudeó.
Mis dedos fueron liberados, la gran mano de Harry agarrando el cabecero encima de mí. Los músculos de su brazo se tensaban continuamente mientras sus caderas se encontraban con las mías. La cadena cayó de mis labios. Su respiración pesada saliendo, sus ojos completamente cerrados. Cuando los abrió, la oscuridad mostrada me llenó de temor. El verde brillante reemplazado con negro. Yo sólo lo había visto mirándome así una vez, mirando directamente a través de mí. Un sollozo escapó de mis labios cuando Harry dio un empuje particularmente doloroso. Mis uñas arrastrándose por su reluciente espalda desnuda. Él gimió en respuesta, agarrando mi cadera. Sus dedos profundamente presionados en mi piel, sosteniéndome en el lugar mientras continuaba adentrándose en mí. No hubo besos, nada íntimo en la situación. ¿Es esto lo que las otras chicas habían experimentado? Con otro fuerte impulso se hizo obvio para mí. Harry no estaba acostumbrado a ser suave. Él se cerraba a cualquier sentimiento relacionado con el sexo. Nunca había sido nada más que cosa de un día con él.
"Harry". Dije con urgencia.
Las lágrimas por mis mejillas una vez más. Quería besarlo, descubrir el juguetón, cariñoso muchacho del que me estaba enamorando. Mis dedos rozaron desesperadamente por su cara, a toda prisa tratando de captar su atención.
"P-Por favor." Gritó mi voz.
Mi toque le hizo sacudir sus rizos, sus ojos cerrándose, su ritmo al instante comenzó a desacelerarse. Lo bajé por el cuello, su frente presionando a la mía. Los movimientos de Harry se hicieron menos fuertes, el verde brillante de sus ojos volviendo gradualmente mientras me miraba. La transformación fue sorprendente y me hizo preguntarme si el muchacho bonito por encima de mí tenía la menor idea de lo que acababa de suceder. El alivio me inundó ... Pensé que lo había perdido.
"Bo". Susurró.
Sus labios fervientemente cubriendo los míos en un beso apasionado antes que salpicaran pequeños besos por toda mi cara. Harry soltó la cabecera de la cama, liberando mi cadera y apoyando su peso sobre sus antebrazos. Hacía tanto calor, el sudor goteando de sus rizos húmedos, por su cuello mientras me ocultaba con su cuerpo desnudo.
Su movimiento variaba de impulsos cortos y rápidos a lentos y tortuosos. Mi boca se abrió, luchando por respirar mientras su ritmo disminuía de nuevo. La sensación era tan intensa, tan abrumadora. Pero nada como lo había sido hace unos minutos. Eso fue duro, doloroso. La respiración de Harry era pesada, con su vista en mi cara todo el tiempo. Atentamente me observaba, tratando de ver cómo reaccionaba a las diferentes velocidades.
"Te gusta despacio?" Susurró en confirmación.
Asentí con cansancio, sus acciones dejándome sin habla. Estaba haciendo el amor conmigo. Lento y romántico. No podía concentrarme en otra cosa que en Harry. Todavía se sentía incómodo, pero era soportable. Mis dedos se arrastraron por su espalda, sonrió, ligeramente gimiendo. Su fuerte cuerpo arqueándose hacia mí mientras repetía las acciones con mis uñas.
"Mierda". Él gimió roncamente.
Mi cabeza fue empujada a un lado, Harry sumergiendo la suya en el hueco de mi cuello. Pequeños, suaves sonidos escaparon de mis labios mientras él mordía ligeramente en la piel sensible. Dejé escapar una risita forzada, cuando empujó su nariz contra mi mejilla mientras él gemía en voz baja, tratando de llamar mi atención. El segundo que volqué la cabeza, los labios hinchados de Harry fueron presionados con urgencia a los míos. El beso fue dulce y juguetón, un lado de Harry que sólo yo había visto, no había nadie más. Sus caderas todavía siguieron reuniéndose con las mías, el aire alrededor aumentando en la temperatura.
"¿Todavía duele?" Murmuró.
Su pregunta me tomó un poco por sorpresa y no tenía sentido en mentir acerca de la respuesta. Sus ojos verdes explorando atentamente los míos mientras esperaba mi respuesta. Harry recibió mi pequeño asentir. Alejando su espalda, su expresión era de dolor mientras absorbía mi revelación. Sus cejas en un ceño.
El fuerte cuerpo de Harry se movió por encima de mí, una mano grande rozando a través de mi estómago y hacia donde nos conectamos. Mis ojos se abrieron en pánico. Me apresuré a agarrar su muñeca. La preocupación brillando en su rostro.
"No puedo." Le dije desesperadamente.
"Pero yo quiero hacerte sentir bien." Harry habló, sus rizos cosquilleándome en la frente.
Mis dedos entrelazados con los suyos, tratando de mover su mano.
"P-Por favor, no, es demasiado." Susurré.
La mirada de sus hermosos ojos me hizo creer que estaba desesperadamente pidiendo mi perdón. Pero mis palabras fueron mal interpretadas, Harry pensando quería detenerlo por completo. Cuando se movió a salir suavemente de mí, tomé su cadera.
"No.. Quiero sentirte."
Yo sabía que él era consciente de lo que estaba pidiendo. Pero él todavía parecía reacio a cumplir.
"Por favor." Sonreí débilmente.
Inclinándome hacia arriba, mis labios contra los suyos, mis dedos encontrando sus ahora húmedos rizos. Harry tarareó profundamente en el beso. Manteniendo el ritmo mientras seguía dentro de mí. El aliento caliente siendo emitido en el pequeño espacio entre nuestras bocas, vulgaridades saliendo de la figura de ángel encima de mí. Harry estaba luchando para aguantar, pero segundos más tarde grandes manos se deslizaron por debajo de mí. Di un grito ahogado, mi torso levantándose del colchón en cuanto Harry me abrazó con fuerza entre sus brazos. Mi cabeza cayó hacia atrás mientras me dio unas cuantas compresiones rápidas. Me envolví alrededor de su cuerpo.
"Mierda ... Bo." Harry gimió.
Mi respiración parecía salir a tirones de mi garganta mientras sentía a Harry temblar dentro de mí, liberando su calor en el condón. Nuestros pechos estaban apretados, el latido de nuestros corazones retumbando tan furiosamente como el del otro. Besos fueron presionados por su cuello, una vena prominente que sobresalía en cuanto Harry salió de su orgasmo.
Me puso con cuidado sobre las almohadas, mi cuerpo sintiéndose adolorido, completamente agotado cuando quede en el edredón. Harry dulcemente besó mis labios antes de colapsar sobre mí.
Nuestros ojos encontrándose cuando se arrodilló más arriba. Mi pierna derecha fue levantada. Gemí cuando las cálidas manos de Harry corrieron por mi muslo, rodilla y pantorrilla. Al mismo tiempo dejando besos húmedos sobre la suave piel.
"Tan suave." Murmuró.
Mi pie presionado contra su pecho. Miré mientras él desabrochaba la pulsera en mi tobillo, poniéndola a un lado donde el resto de mis joyas yacían. Yo no podía dejar de reír mientras Harry trajo mi pierna más arriba antes de chupar uno de mis dedos de los pies. Una sensación de cosquilleo. Él me sonrió, apareciendo los hoyuelos en sus mejillas.
"Harry". Reí, tratando de conseguir que se detuviera.
Cuando terminó la única joyería que quedaba era colgante de Harry. El avioncito de papel descansa a salvo en mi pecho. Jugó con la cadena antes de inclinarse hacia mí, con los labios viajando a mi oído.
"Vamos a dejar este." Su voz rasposa susurró.
Asentí con la cabeza en acuerdo. No me lo había quitado desde que me lo había dado, nunca salía de mi vista.
Sus manos rozando por mi cuerpo, tocando mis pechos y apretándolos suavemente. Cosquillas de placer estallando a través de mi piel en forma de piel de gallina. Él sabía exactamente qué efecto tenía sobre mí y estaba tomando el máximo provecho. Mi cabeza rodó hacia un lado, mi pecho subiendo y bajando rápidamente ante el contacto íntimo de Harry.
"No, mírame." Ordenó.
Mis ojos parpadearon abriéndose cuando me encontré con su mirada intensa, sus dedos arrastrándose por encima de mi estómago. Cada toque diminuto parecía magnificado. La presencia de Harry lo abarcaba todo, abrumándome. Harry se había trasladado más abajo en la cama, dejando besos en mi piel sensible a su paso. Sus movimientos eran tan calientes y seductores. Si no estuviera echada, había una fuerte posibilidad de que me hubiera caído en un instante al suelo. Mi mente volvió rápidamente cuando sentí su toque en mi ropa interior.
"Sabes que me encantan estos". Él jugueteó con el encaje. "Quiero sacarlos... pero todavía no.", Añadió Harry con un guiño.
Antes de que tuviera la oportunidad de recuperar el aliento él bajó la cabeza. Sus manos atrapado mis tobillos, clavando los pies de la cama, con las rodillas flexionadas. Su boca colocada sobre la parte delantera de mi ropa interior. Aliento caliente filtrándose a través de la fina tela en cuanto él resopló a propósito.
"Mierda". Maldije.
Mi cuerpo tembloroso trajo una sonrisa de satisfacción en su cara, sin poder mover las piernas y bajo su misericordia. Su risa se oía y se sentía en cuanto él mordisqueó la piel de la parte interna de mis muslos. Un tobillo fue puesto en libertad, su dedo índice enganchando mis bragas a un lado. Mis caderas levantándose en cuanto su lengua se adentró en mí. Yo no estaba en modo alguno preparada para sus acciones. Pero yo sabía que Harry se complacía viéndome en este estado. Sus labios y su lengua trabajando en conjunto para tenerme gimiendo su nombre. Mi mitad inferior levantándose del colchón un poco, desesperada por más contacto. Su risa retumbante vibrando contra mí, su lengua en zigzag a lo largo de mi centro dolorido. Mis manos desesperadamente tomando en puño el edredón de alrededor mío, aferrándose a cualquier cosa que podía mientras Harry continuaba la prendida tortura. Mi pecho constreñido, mi aliento enganchado mientras su boca se cerró alrededor de mi clítoris, chupando la protuberancia pequeña.
Harry se levantó por un poco de aire, sonriendo.
"¿Se siente bien?"
Asentí con la cabeza, incapaz de hablar. Mis ojos se cerraron, mi mano a ciegas viajando hacia abajo para buscar los rizos suaves en la cabeza de Harry para enredarlos entre mis dedos. Me sobresalté cuando su nariz rozó mi clítoris.
"No tienes idea de lo increíble que sabes." Murmuró contra mí.
Sus palabras audaces estimulándome aún más, intensificando mi excitación ya aumentada. Yo sabía que no sería capaz de retrasar mi orgasmo durante mucho más tiempo, el hormigueo que significaba su aparición inminente, estallando a través de mi cuerpo. Algo que era cada vez más evidente para Harry mientras trataba de sujetar mis piernas alrededor de su cabeza. Su lengua caliente sacudió las sensitivas terminaciones nerviosas dos veces más antes de apartar mis piernas, alejándolas.
"Todavía no, Bebé." Su tono seductor.
Sentí como si no podía moverme, mis miembros fláccidos cuando Harry se levantó. Él se recostó en las almohadas, sus manos sujetándome por las caderas para llevarme fácilmente con él. Mi espalda apretada contra su pecho desnudo mientras él doblaba sus rodillas, mi cuerpo tendido en la parte superior de Harry. Todavía estaba un poco cautelosa por sus heridas, pero las heridas no parecían molestar a Harry en absoluto.
Suavemente movió mi cabello hacia un lado, la longitud cayendo en cascada por mi parte frontal. Mis pechos fueron palmeados suavemente antes de que una de las grandes manos sea levantada.
"Chupa". Retumbó la voz ronca de Harry debajo de mí.
Tomé el dedo extendido en el calor de mi boca. Gemidos podían ser oídos mientras yo arremolinaba mi lengua alrededor, la lubricando la longitud. Mis labios fruncidos cuando Harry lo sacó.
"Buena chica".
No hubo pérdida de tiempo en el deslizamiento del largo dedo en la parte delantera de mi ropa interior. Grité en cuanto su índice se empujó dentro de mí, mis pies presionando sus muslos aún vestidos. Un fuerte brazo me sostenía a él mientras yo me movía con sus acciones implacables. Mi mano con fuerza sostuvo su bícep mientras él continuaba bombeando un dedo dentro de mí. Su pecho vibró en un gemido debajo de mí, ya que moví el trasero contra su entrepierna.
"H-Harry, por favor."
Traté de rodar fuera de él, pero él no me dejó, su brazo apretándose más.
"No, no lo hagas. Bo, quédate conmigo. "Él me dijo con voz entrecortada.
Mi cabeza cayó hacia atrás sobre su hombro en la derrota, pero su toque aún causándome retorcerme encima de él. Harry gimió con la fricción que estaba creando contra su entrepierna. Un creciente prominente bulto presionado contra mí. El retumbar de su corazón, se podía sentir en mi espalda. Nunca había experimentado nada como esto antes.
"Voy a tratar dos." Él me informó.
No le respondí, incapaz de hacerlo. Mis músculos se tensaron cuando intentó entrar en mí de nuevo.
"Bo, necesitas relajarte."
Mis ojos completamente cerrados en cuanto un segundo dedo se hundió en mí. Mi emoción le hizo un poco más fácil a Harry poder moverse dentro de mi calor apretado. La nueva sensación era incómoda, extendiéndose mientras Harry profundizó la acción de bombeo. Era amable, no quería forzarlo. No podía controlar los gemidos que salían de mis labios. Mis talones se clavaron en sus muslos mientras el ritmo aumentaba gradualmente.
"Estas tan estrecha". Él dijo jadeante.
La mano libre de Harry agarró la mía, acepté agradecida el gesto reconfortante. Mi boca entreabriéndose mientras mantenía sus dedos inmóviles dentro de mí, dejándolos de bombear. En lugar de eso, luchó por girarlos. Le oí maldecir por debajo de mí cuando mis paredes involuntariamente apretaron alrededor de su intrusión. Los suaves movimientos de Harry dejaron mi mente en un lío, sus largos dedos acariciándome por dentro. Cuando los curvó lancé un chillido. Sus puntas tocando un punto que nunca supe que existía. El placer que sentí fue mucho más de lo que podía imaginar.
"H-Harry. Quiero besarte. "Supliqué.
Odiaba no ver su rostro. Quería verlo, disfrutar de cada uno de sus detalles. El aire fue inhalado fuertemente cuando Harry cuidadosamente sacó sus dedos de mí. Su brazo se liberó de mi cintura permitiéndome rodar fuera de él y hacia un lado. Me sentía agotada, mi respiración convirtiéndose solo en exhalaciones. Mi cabeza perezosamente se volcó hacia el impresionante muchacho que me había llevado cerca del orgasmo dos veces en un período de tiempo increíblemente corto.
Mis ojos se ampliaron cuando fui testigo de Harry llevando sus dedos a la boca, cerrando los ojos mientras los metía por sus labios de color rosa. Sus largas pestañas revolotearon antes de que su cabeza se volcara hacia mí, chupando desesperadamente. Cuando los retiró renuentemente de su boca, la lengua de Harry se deslizó hacia fuera, seductoramente lamiendo alrededor de sus labios hinchados mientras tarareaba complacido. Sus brillantes ojos verdes siguieron mirándome, él desabrochando su cinturón. El botón fue pronto abierto, la cremallera bajada.
"¿Vas a ayudarme?" Él preguntó juguetonamente.
Levanté el pelo de mi cara, buscando fuerzas y arrastrándome. Besé su mejilla antes de agarrar la parte superior de sus jeans. Sus caderas se elevaron, lo que me permitió bajar la tela por sus largas piernas. Me reí, tratando de retirar el material antes de que Harry se retorciera con éxito antes de tirar la ropa al suelo.
Hoyuelos aparecieron a cada lado de su sonrisa mientras miraba a Harry. El hermoso muchacho echado sobre mis sábanas. Él era el mío. Mi peleador, mi protector, mi ángel.
"Me estoy sintiendo solo por aquí." Harry juguetonamente dijo con un puchero. "¿Vas a venir a acompañarme?" Sus ojos brillaban con diversión.
Una profunda risa ronca hizo eco por toda la habitación en cuanto una sonrisa incontrolable apareció en mi cara. Mi cuerpo fue rápidamente encima de Harry. Nos encontramos en un beso provocador, mis dientes suavemente tirando de su labio inferior. Mi contacto fue sobre él, deslizándose sobre su fuerte pecho que subía y bajaba a un ritmo creciente debajo de mí. Apenas sentí los dedos de Harry arrastrándose por mi espalda, mi postura rígida en cuanto el broche de mi sostén fue abierto bruscamente.
Mi cuerpo se apartó un poco. Él se deslizó suavemente las correas de mis hombros, mi boca empezó a secarse. Seguía sobre su regazo mientras Harry se movió para sentarse. El encaje negro cayó de mi forma temblorosa.
Sus ojos verdes sosteniendo los míos. Sus grandes manos se colocaron alrededor de mi espalda, animándome a acercarme. Mis pestañas revolotearon cuando nuestros pechos desnudos entraron en contacto. Mis pechos presionados firmemente a la dureza del torso de Harry. Su cabeza rodó hacia atrás, un suspiro de satisfacción fue liberado. La plata fresca de su cadena atrapada entre nuestros cuerpos ahora húmedos.
"Harry".
Su piel estaba caliente, me encantaba estar envuelta en sus fuertes brazos. Me aproveché de su estado debilitado, colocando suaves besos por su cuello al descubierto. El embriagador aroma de Harry abrumando mis sentidos, sumergiendo mi rostro al hueco de su cuello. Nunca quisiera que me dejara ir. Mis labios se perdiéndose a lo largo de su mandíbula definida, poniendo mis manos en sus hombros mientras suavemente le animaba a que se acostara. Harry obedeció, sosteniéndome con fuerza. Sonreí cuando con dulzura frotó nuestras narices antes de darme un beso en la boca. Mis dedos apartaron los rizos que caían sobre su frente.
"Soy tuya". Apenas susurré.
Los labios de Harry se entreabrieron con mis palabras, apretando los ojos cerrados mientras absorbía la profundidad.
"Te voy a mostrar lo mucho que me importas."
Me dio la vuelta, mi totalidad a merced de Harry. Mis ojos azules atentamente observando mientras él bajó la cabeza, sus rizos cosquilleando mi piel. Inspiré profundamente mientras los cálidos labios dejaban besos delicados a la cicatriz en mi pecho izquierdo. Él sabía que yo todavía no estaba totalmente cómoda con cualquier tipo de contacto con el recordatorio espantoso. Pero Harry también estaba consciente de que él era el único que me había tocado. Yo confiaba en él.
Mis bragas fueron cuidadosamente bajadas por mis piernas, a la vez que Harry no dejó ninguna parte de mi piel sin ser tocada por sus labios. Llenando mi cuerpo de afecto íntimo. Yo estaba completamente desnuda. La realidad de la situación siendo asimilada. El hermoso muchacho que había temido no hace mucho tiempo haciendo lentamente su camino hasta mi cuerpo desnudo. Uno de sus muslos descansaba entre los mías, su bulto prominente haciéndose cada vez más evidente a medida que apretaba las caderas con suavidad. No me había dado cuenta de mi falta de visión hasta que Harry me besó en la comisura de mi ojo derecho.
"Déjame ver esos bonitos ojos azules." Susurró.
Mi visión parpadeó cuando Harry volvió a entrar en foco. Sus hoyuelos se establecieron en sus mejillas, una pequeña sonrisa apareciendo en sus labios carnosos. Mis manos parecían pequeñas en comparación con la suyas mientras él las guiaba a la banda de sus bóxers. Yo sabía lo que él quería que yo hiciera. Mi contacto fue débil; luchando para eliminar la última pieza de ropa entre nosotros. El tejido apretado, negro era suave contra mis dedos. La erección de Harry desesperadamente forzando los límites de sus boxeadores. Como saqué el material, no pude dejar de recordar cómo él sabía, su miembro grueso y pesado mientras Harry ayudaba en la eliminación de la ropa interior.
Mi pequeña mano lo agarró suavemente, Harry gimiendo mientras se inclinó sobre la mesita de noche donde había colocado los elementos de su bolsillo trasero. Empecé a bombear cuando él sacó un paquete plateado, cuadrado de su billetera. Me di cuenta que la cabeza de color rosa de su pesado miembro era casi del mismo color que sus labios. La observación me hizo sonrojar. Él sonrió, un beso fuerte fue presionado en mi boca antes de rodar abruptamente a un lado. Vi como sus dientes arrancaron la envoltura, los dedos de Harry realizando rutinariamente las acciones. Poniendo el condón por su miembro rígido y descartando el papel a un lado.
Pronto estuvo encima de mí una vez más. Sus palmas puestas a cada lado de mi cabeza antes de bajar hacia abajo. Inhalamos el cálido aliento del otro, mi corazón latía con fuerza en mi pecho.
"¿Estás lista?", Preguntó Harry, sus ojos intensamente mirando los míos buscando cualquier duda. Pero él no la halló.
Asentí con la cabeza, sin confiar en mi voz. Mi atención se fijó en el rostro de Harry mientras su mano viajó hacia abajo entre nosotros. Sus ojos estaban entrecerrados, sus rizos cayendo alrededor de sus rasgos impresionantes cuando él rozó su punta contra mí un par de veces. Mis músculos se tensaron al sentir a Harry cautelosamente entrando en mí. Hice una mueca, lo que le obligó a intentar una segunda vez. Nuestros dedos rápidamente se entrelazaron a un lado de mi cabeza. Gemidos cayeron de mis labios entreabiertos, Harry empujando un poco más. La sensación era algo que nunca había sentido antes, desagradable de una manera extraña.
"Si pudiera lo sentiría por ti, lo haría." Su voz tensa.
Apreté los dedos para tranquilizarlo, tratando de no dejar evidente mi burbuja de descontento a través de mis emociones. Harry estaba llenando mis extremos.
"Me gustaría eliminar el dolor, Bebé. Por ti, Bo. "
Y no tenia duda de sus palabras. Había demostrado una y otra vez a los extremos que llegaría por mantenerme a salvo. Esto no era diferente. Pero yo tenía la sensación de que Harry no solo se refería a la situación actual, si no a todo el dolor que había sentido alguna vez. Mis ojos llorosos explorando las contusiones sobre su piel bronceada.
Grité de dolor cuando Harry movió suavemente sus caderas hacia delante, presionando todo hacia adentro. Sostuvo es posición mientras yo gemía debajo de él. Levanté la mirada para encontrar sus ojos verdes llenos de culpa. Harry odiaba la idea de hacerme daño. Su labio inferior puesto entre sus dientes. Rizos oscuros colgaban alrededor de su hermoso rostro. Pequeñas lágrimas se asomaron sobre mis ojos, rodando por mis mejillas.
"No llores, Hermosa".
Los labios de Harry dándome un beso limpiando las gotas saladas. Nunca había deseado estar tan cerca de alguien como lo hacía con Harry. Mis brazos se aferraron a él mientras se ajustaba un poco, intensificando la sensación incómoda mientras yo sollozaba silenciosamente.
"Lo sé, lo sé, cariño." Harry desesperadamente hablaba, dejando besos en mis mejillas con la esperanza de distraerme.
El cuerpo desnudo de Harry parecía encerrarse a mí alrededor, creando un escudo de protección. Su cuerpo más grande bloqueando el mundo que nos rodeaba mientras él me envolvía. Tragué saliva mientras su rostro apareció sobre el mío otra vez, los labios de Harry silenciándome mientras me besaba. Necesitaba sentirlo.
"Hazlo otra vez." Susurré.
"No." forzó la voz ronca de protesta.
Su boca se abrió mientras me miraba. Nuestra respiración pesada, los pechos desnudos subiendo y bajando rápidamente. La cara de Harry hundiéndose en el hueco de mi cuello, sus labios gruesos dejando besos a mi piel caliente. Sus caderas inmóviles mientras él se quedó enterrado en mi interior.
"Por favor." Rogué en silencio.
Sus rizos oscuros cosquilleándome la piel mientras negaba con la cabeza. Yo sabía que él no quería causarme dolor, pero no podía quedarme quieta por mucho más tiempo. Mi mitad inferior se levantó del colchón un poco, tratando desesperadamente de hacer que se mueva. Sentí un gemido vibrar por su pecho. Un jadeo cayó de mis labios en cuanto una de sus grandes manos apretó mi cadera, restringiendo mis movimientos.
"Pará". Él habló desesperadamente.
Sus jadeos haciéndose más fuertes, tratando de negarme.
"Harry... Quiero sentirte."
Levantó la cabeza, nuestras narices rozando. Su aliento caliente por mi cara. La intensidad de sus ojos temerosos me dejó sin aliento.
"Te necesito". Susurré.
La mano en mi cadera fue retirada y desplazó hacia arriba, nuestros dedos entrelazándose. La frente de Harry descansando sobre la mía, apretando suavemente mi mano mientras lentamente se alejó. Mi piel se estremeció con la sensación de que poco a poco movía sus caderas hacia delante de nuevo. Las molestias habían disminuido, pero el dolor del entumecimiento leve todavía estaba allí. No nos besamos pero nuestros labios se rozaron continuamente.
"Lo siento." Harry habló en contra de mi boca.
La cabeza de Harry se dejó caer contra mi pecho. Sus labios dejaron besos húmedos sobre mis clavículas. Sentí su boca suavemente chupando en la piel mientras se alejaba de mí. Mi otra mano agarró la parte posterior de su cuello, enredando mis dedos en sus rizos. Sus dientes rozaron el valle entre mis pechos mientras levantaba el colgante avioncito de papel entre sus labios. Me sonrió, dándose cuenta de que era el único objeto que estaba usando actualmente. Un gemido gutural fue emitido por Harry mientras se mecía de nuevo en mí. Yo duramente mordiéndome el labio para no gritar. Su rostro volvió al mío, sus ojos verdes fijos en los míos azules. Me permitió jalarlo hacia abajo. La fría plata del colgante presionada entre nuestros labios hinchados.
Mordí la cadena, la mirada lujuriosa de Harry parecía calentar mi cuerpo. Sus caderas aún continuaban moviéndose suavemente, pero el ritmo se hizo un poco más rápido. Luché para equilibrar mi respiración, el aire se sentía limitado, incapaz de satisfacer mis necesidades.
"Bo, e-estas tan estrecha." Tartamudeó.
Mis dedos fueron liberados, la gran mano de Harry agarrando el cabecero encima de mí. Los músculos de su brazo se tensaban continuamente mientras sus caderas se encontraban con las mías. La cadena cayó de mis labios. Su respiración pesada saliendo, sus ojos completamente cerrados. Cuando los abrió, la oscuridad mostrada me llenó de temor. El verde brillante reemplazado con negro. Yo sólo lo había visto mirándome así una vez, mirando directamente a través de mí. Un sollozo escapó de mis labios cuando Harry dio un empuje particularmente doloroso. Mis uñas arrastrándose por su reluciente espalda desnuda. Él gimió en respuesta, agarrando mi cadera. Sus dedos profundamente presionados en mi piel, sosteniéndome en el lugar mientras continuaba adentrándose en mí. No hubo besos, nada íntimo en la situación. ¿Es esto lo que las otras chicas habían experimentado? Con otro fuerte impulso se hizo obvio para mí. Harry no estaba acostumbrado a ser suave. Él se cerraba a cualquier sentimiento relacionado con el sexo. Nunca había sido nada más que cosa de un día con él.
"Harry". Dije con urgencia.
Las lágrimas por mis mejillas una vez más. Quería besarlo, descubrir el juguetón, cariñoso muchacho del que me estaba enamorando. Mis dedos rozaron desesperadamente por su cara, a toda prisa tratando de captar su atención.
"P-Por favor." Gritó mi voz.
Mi toque le hizo sacudir sus rizos, sus ojos cerrándose, su ritmo al instante comenzó a desacelerarse. Lo bajé por el cuello, su frente presionando a la mía. Los movimientos de Harry se hicieron menos fuertes, el verde brillante de sus ojos volviendo gradualmente mientras me miraba. La transformación fue sorprendente y me hizo preguntarme si el muchacho bonito por encima de mí tenía la menor idea de lo que acababa de suceder. El alivio me inundó ... Pensé que lo había perdido.
"Bo". Susurró.
Sus labios fervientemente cubriendo los míos en un beso apasionado antes que salpicaran pequeños besos por toda mi cara. Harry soltó la cabecera de la cama, liberando mi cadera y apoyando su peso sobre sus antebrazos. Hacía tanto calor, el sudor goteando de sus rizos húmedos, por su cuello mientras me ocultaba con su cuerpo desnudo.
Su movimiento variaba de impulsos cortos y rápidos a lentos y tortuosos. Mi boca se abrió, luchando por respirar mientras su ritmo disminuía de nuevo. La sensación era tan intensa, tan abrumadora. Pero nada como lo había sido hace unos minutos. Eso fue duro, doloroso. La respiración de Harry era pesada, con su vista en mi cara todo el tiempo. Atentamente me observaba, tratando de ver cómo reaccionaba a las diferentes velocidades.
"Te gusta despacio?" Susurró en confirmación.
Asentí con cansancio, sus acciones dejándome sin habla. Estaba haciendo el amor conmigo. Lento y romántico. No podía concentrarme en otra cosa que en Harry. Todavía se sentía incómodo, pero era soportable. Mis dedos se arrastraron por su espalda, sonrió, ligeramente gimiendo. Su fuerte cuerpo arqueándose hacia mí mientras repetía las acciones con mis uñas.
"Mierda". Él gimió roncamente.
Mi cabeza fue empujada a un lado, Harry sumergiendo la suya en el hueco de mi cuello. Pequeños, suaves sonidos escaparon de mis labios mientras él mordía ligeramente en la piel sensible. Dejé escapar una risita forzada, cuando empujó su nariz contra mi mejilla mientras él gemía en voz baja, tratando de llamar mi atención. El segundo que volqué la cabeza, los labios hinchados de Harry fueron presionados con urgencia a los míos. El beso fue dulce y juguetón, un lado de Harry que sólo yo había visto, no había nadie más. Sus caderas todavía siguieron reuniéndose con las mías, el aire alrededor aumentando en la temperatura.
"¿Todavía duele?" Murmuró.
Su pregunta me tomó un poco por sorpresa y no tenía sentido en mentir acerca de la respuesta. Sus ojos verdes explorando atentamente los míos mientras esperaba mi respuesta. Harry recibió mi pequeño asentir. Alejando su espalda, su expresión era de dolor mientras absorbía mi revelación. Sus cejas en un ceño.
El fuerte cuerpo de Harry se movió por encima de mí, una mano grande rozando a través de mi estómago y hacia donde nos conectamos. Mis ojos se abrieron en pánico. Me apresuré a agarrar su muñeca. La preocupación brillando en su rostro.
"No puedo." Le dije desesperadamente.
"Pero yo quiero hacerte sentir bien." Harry habló, sus rizos cosquilleándome en la frente.
Mis dedos entrelazados con los suyos, tratando de mover su mano.
"P-Por favor, no, es demasiado." Susurré.
La mirada de sus hermosos ojos me hizo creer que estaba desesperadamente pidiendo mi perdón. Pero mis palabras fueron mal interpretadas, Harry pensando quería detenerlo por completo. Cuando se movió a salir suavemente de mí, tomé su cadera.
"No.. Quiero sentirte."
Yo sabía que él era consciente de lo que estaba pidiendo. Pero él todavía parecía reacio a cumplir.
"Por favor." Sonreí débilmente.
Inclinándome hacia arriba, mis labios contra los suyos, mis dedos encontrando sus ahora húmedos rizos. Harry tarareó profundamente en el beso. Manteniendo el ritmo mientras seguía dentro de mí. El aliento caliente siendo emitido en el pequeño espacio entre nuestras bocas, vulgaridades saliendo de la figura de ángel encima de mí. Harry estaba luchando para aguantar, pero segundos más tarde grandes manos se deslizaron por debajo de mí. Di un grito ahogado, mi torso levantándose del colchón en cuanto Harry me abrazó con fuerza entre sus brazos. Mi cabeza cayó hacia atrás mientras me dio unas cuantas compresiones rápidas. Me envolví alrededor de su cuerpo.
"Mierda ... Bo." Harry gimió.
Mi respiración parecía salir a tirones de mi garganta mientras sentía a Harry temblar dentro de mí, liberando su calor en el condón. Nuestros pechos estaban apretados, el latido de nuestros corazones retumbando tan furiosamente como el del otro. Besos fueron presionados por su cuello, una vena prominente que sobresalía en cuanto Harry salió de su orgasmo.
Me puso con cuidado sobre las almohadas, mi cuerpo sintiéndose adolorido, completamente agotado cuando quede en el edredón. Harry dulcemente besó mis labios antes de colapsar sobre mí.
~Capítulo 55
Harry cerró la puerta de mi dormitorio, mientras yo rápidamente me dirigía hacia el otro lado del espacio oscuro. Mis dedos tanteando para encontrar el interruptor de mis luces tintineantes. Una vez las encontré la habitación estaba envuelta en un suave color rosa. Me volqué hacia Harry, quien ya se había quitado las llaves, el teléfono y la billetera del bolsillo trasero de sus jeans. La profundidad de sus impresionantes ojos me miraba mientras yo jugaba con mis manos, arrastrando los pies.
Yo sabía que mi nerviosismo era evidente, recibiendo una pequeña sonrisa de Harry.
"Ven aquí".
Sus largos dedos se extendieron a mí, mis pies moviéndose hacia él para aceptar el gesto. Me tragué mi ansiedad, mordiéndome el labio inferior. El brazo izquierdo de Harry se deslizó alrededor de mi espalda, suavemente poniéndome más cerca.
"Ahora estás a salvo. Voy a mantenerte a salvo. "Susurró.
Y yo le creía. Yo sabía que Harry no se detendría ante nada para protegerme. Era difícil describirle a alguien como nuestra relación había comenzado. Pero más en la forma en que se había desarrollado. Podía confiar en Harry con prácticamente cualquier cosa. ¿Es esto lo que se siente al estar enamorado? Estar tan envuelto con alguien, que quieres darle todo.
Harry ya me había entregado su corazón.
Un beso inocente fue intercambiado entre nosotros. Apartándonos, pero aún así nuestros labios seguían rozándose. Nuestras frentes apretadas mientras con cuidado pasaba mi mano por su estómago. Mis manos temblorosas mientras agarraba la parte inferior de su camiseta. La camiseta fue desprendida del largo torso de Harry, frunciendo el ceño cuando las heridas que había sufrido en la pelea se hicieron visibles. Pero a pesar de las imperfecciones todavía se veía impresionantemente hermoso. Su piel bronceada era suave mientras trazaba a través de las líneas definidas de su estómago.
"Tienes que ser un ángel." Susurré, mirando a la cara de Harry.
Sus impresionantes rasgos iluminados por el resplandor de las luces tintineantes. Rizos oscuros, hoyuelos, hermosa sonrisa, asombrosos ojos verdes y labios carnosos. Él no se parecía a ningún otro hombre que jamás haya visto.
"No soy un ángel, bebé." Sus palabras sosteniendo un atisbo de dolor, sus ojos cayendo a donde yo sostenía su mano.
Yo sabía que él había participado en algunas actividades cuestionables y yo todavía no estaba segura de si alguna vez volvería a ser libre de la oscuridad que lo poseía. Pero yo no quería que cambiara por mí.
"Bueno, yo creo que sí."
Levanté su mano a mi boca, dejándole besos delicados hasta los nudillos.
"¿Por qué?", Se preguntó confundido.
"¿Cómo puede alguien verse tan impresionante como tú y no ser un ángel." Hablé en voz baja. "Esa es la única explicación que se me ocurre." Sonreí.
Él se rió en voz baja por el comentario antes de besarme en la punta de mi nariz. Mis dedos se arrastraron sobre sus fuertes hombros y por sus brazos tonificados, apretando ligeramente en el músculo. Todavía no podía creer que había ganado la pelea. Aún asombrada por la habilidad que había mostrado en el ring de boxeo. Pero mi estado de ánimo rápidamente cambiando, mi mente enfocándose en la causa de su violento regreso.
"¿Qué te dijo?" Mi voz suave mientras miraba a Harry.
Yo no tenía necesidad de decir el nombre. Harry sabía. Su postura rígida, sus ojos fijos en mí. Mis dedos encontraron los suyos, tratando de consolarlo. Su cuerpo pareció relajarse un poco con mi toque.
"¿De verdad quieres saberlo?" Su tono era un poco duro.
¿Si quería saberlo? La información desconocida había estado rondando en mi mente desde que había sido testigo de su vuelco contra Scott en el ring. Mi deseo de descubrir el gatillo a la ira de Harry superando la parte sensata de mí, la que me decía que dejara el tema.
"Sí".
Él me trajo más cerca, sus rizos cosquilleando mi piel en cuanto inclinó la cabeza.
"Te ahorraré los detalles." Habló con disgusto. Sus verdes ojos fijos en los míos. "Me dijo que te llevaría lejos de mí." La respiración de Harry se había incrementado.
El miedo apoderándose de mi cuerpo, mis dedos apretándose con sus palabras. Yo sabía que él podía decir que estaba asustada, mi presencia acercándose a Harry.
"Yo nunca dejaría a nadie hacer eso. Lo mataré si lo intenta... Nadie te llevará lejos. "La profundidad de su voz hizo que mi cuerpo temblara.
¿Llevarme lejos? ¿Qué significaba eso? ¿Scott, amenazó con matarme? Harry me aferró a su pecho desnudo, el pánico tembloroso siendo absorbido en su cuerpo. Me sentí segura en sus fuertes brazos. Pero el caos arremolinándose en mi mente aún permanecía. Harry no dejaría que eso sucediera. Él mantendría a salvo. Él me lo había dicho en numerosas ocasiones.
Mis brazos se aferraron a su cintura. No estoy segura de cuánto tiempo estuvimos parados abrazándonos, pero el abrazo de Harry poco a poco calmándome. Su voz ronca silenciosamente me tranquilizaba, me reconfortaba. Besos fueron dejados en mi mejilla, tratando de atraer a una sonrisa.
"¿Estás bien?" Susurró Harry.
Yo asentí ligeramente mientras me apretaba.
"Bueno... ahora déjame hacerte el amor."
Los eventos anteriores de la noche dejados en el olvido mientras yo tímidamente le sonreia al hermoso muchacho delante de mí. Con que rapidez podía convertir una situación. Di un paso atrás fuera de su control. Sus brillantes ojos verdes nunca me dejaron mientras cruzaba los brazos sobre mi estómago, las yemas de mis dedos encontrando el dobladillo de mi camiseta. Mi labio inferior fue tomado con dureza entre mis dientes mientras levantaba el material hacia arriba. Mi visión oscurecida mientras luchaba por quitarme la ropa en mi estado nervioso. Escuché una risa profunda antes de que sus grandes manos calientes descansaran sobre las mías, ayudándome a deshacerme de la barrera material. Una vez fuera, cayó al suelo.
El rubor en mis mejillas parecía calentar mi totalidad. Me quedé en sostén y jeans. Ambos topless mientras Harry cerraba la distancia. Labios suaves y carnosos instantáneamente sobre los míos, su lengua abriéndose camino en mi boca. No me resistí, mi cuerpo entregándose a él. Harry podía tener todo lo que le podía dar y mucho más. Yo era suya.
Mis manos se apoderaron de la parte posterior de su cuello. Mi corazón golpeando contra mi pecho mientras sentía sus dedos largos moviendo el botón de mis jeans. Di un grito ahogado en su boca mientras él tiró de la cremallera hacia abajo.
"Shh." Harry consolando. "Está bien, bebé."
Sus palabras susurradas tenían un efecto calmante, aunque mi respiración seguía saliendo temblorosa de mis labios entreabiertos. Dejó escapar una risa mientras me inclinaba para otro beso, nuestras narices chocándose. Pero me quedé congelada cuando sus dedos se engancharon en mis jeans, tirando de ellos hacia abajo sobre la curva de mi trasero. Mi contacto fue con urgencia sobre su pecho desnudo, rozando sobre las marcas que su oponente había infligido durante la pelea. Mi pulgar distraídamente rozó su pezón derecho. El gemido gutural liberado me tomó un poco por sorpresa. Repetí la acción antes de sumergir la cabeza.
"Bo". Sonaba jadeante la voz de Harry.
Mis labios besaron la protuberancia sensible, chupando y lamiendo. Me vi obligada a perder el contacto en cuanto mis jeans se soltaron hasta alrededor de mis tobillos. Harry tomó mis manos y me guío fuera de la ropa. Me sostuvo cuando me tambaleé hacia él. Pero su agarre me liberó cuando él me dejó por mi cuenta. La longitud de mi pelo cayendo sobre mis hombros, ocultando mi sostén negro.
"Mierda." Harry habló.
Sus ojos lujuriosos arrastrándose desde mi cabeza a los pies. Se tomó su tiempo, absorbiendo con amor las curvas de mi cuerpo. Nunca había sido una persona que se bronceara bien al sol y al lado de Harry parecía más pálida que nunca. Pero con él, nunca me había sentido tan hermosa. Miré su linda sonrisa aparecer mientras yo nerviosamente movía los dedos.
"Lindo color". Alagó al barniz azul marino brillante de mis uñas.
"Gracias." Susurré, con timidez.
Ansiaba sentir su calor. Yo no podía esperar más, inicié el contacto. La gran envergadura de las palmas de Harry por todo mi cuerpo mientras tocaba y acariciaba la suave piel. Él sonrió en el beso mientras yo arrastraba las manos hasta un lugar donde sabía que le gustaba ser tocado. Mis dedos instantáneamente serpenteando por los rizos que adornaban su cabeza.
"Eres tan hermosa." Murmuró.
Di un grito ahogado, una mano quedando enredada en los rizos de Harry y la otra agarrando la parte de atrás de su cuello mientras él me llevaba hacia atrás. Nuestros pies descalzos tocándose cuando nos detuvimos al pie de mi cama. El beso apasionado fue roto. Había perdido la cuenta del número de veces que Harry me levantó de mis pies. Pero en todas las ocasiones el gesto hacia que en mi rostro estallara una sonrisa, una risa pequeña escapando.
Mi cabello se desplegó en torno a mí en cuanto Harry me puso de espaldas en el edredón. Su mirada era casi como con admiración. Sus ojos nunca dejando mi cuerpo.
"Harry." Susurré con voz entrecortada.
Me acerqué a él, tratando de conseguir que se moviera más cerca. Él obedeció, de rodillas entre mis piernas dobladas mientras llevaba mi mano a su boca. Sus labios de color rosa dejando pequeños besos a la piel. Su gran mano rozando las pulseras decorando mi muñeca mientras su toque se deslizó hasta mi antebrazo y luego de vuelta a mi mano. Lo miraba fijamente mientras sus dedos empezaron a quitar cuidadosamente las joyas. Sus ojos se clavaron en mi cara mientras los brazaletes fueron sacados uno a uno. Mi brazo fue girado, Harry inclinándose para presionar su boca caliente en la parte posterior de mi muñeca desnuda.
Yo sabía que mi nerviosismo era evidente, recibiendo una pequeña sonrisa de Harry.
"Ven aquí".
Sus largos dedos se extendieron a mí, mis pies moviéndose hacia él para aceptar el gesto. Me tragué mi ansiedad, mordiéndome el labio inferior. El brazo izquierdo de Harry se deslizó alrededor de mi espalda, suavemente poniéndome más cerca.
"Ahora estás a salvo. Voy a mantenerte a salvo. "Susurró.
Y yo le creía. Yo sabía que Harry no se detendría ante nada para protegerme. Era difícil describirle a alguien como nuestra relación había comenzado. Pero más en la forma en que se había desarrollado. Podía confiar en Harry con prácticamente cualquier cosa. ¿Es esto lo que se siente al estar enamorado? Estar tan envuelto con alguien, que quieres darle todo.
Harry ya me había entregado su corazón.
Un beso inocente fue intercambiado entre nosotros. Apartándonos, pero aún así nuestros labios seguían rozándose. Nuestras frentes apretadas mientras con cuidado pasaba mi mano por su estómago. Mis manos temblorosas mientras agarraba la parte inferior de su camiseta. La camiseta fue desprendida del largo torso de Harry, frunciendo el ceño cuando las heridas que había sufrido en la pelea se hicieron visibles. Pero a pesar de las imperfecciones todavía se veía impresionantemente hermoso. Su piel bronceada era suave mientras trazaba a través de las líneas definidas de su estómago.
"Tienes que ser un ángel." Susurré, mirando a la cara de Harry.
Sus impresionantes rasgos iluminados por el resplandor de las luces tintineantes. Rizos oscuros, hoyuelos, hermosa sonrisa, asombrosos ojos verdes y labios carnosos. Él no se parecía a ningún otro hombre que jamás haya visto.
"No soy un ángel, bebé." Sus palabras sosteniendo un atisbo de dolor, sus ojos cayendo a donde yo sostenía su mano.
Yo sabía que él había participado en algunas actividades cuestionables y yo todavía no estaba segura de si alguna vez volvería a ser libre de la oscuridad que lo poseía. Pero yo no quería que cambiara por mí.
"Bueno, yo creo que sí."
Levanté su mano a mi boca, dejándole besos delicados hasta los nudillos.
"¿Por qué?", Se preguntó confundido.
"¿Cómo puede alguien verse tan impresionante como tú y no ser un ángel." Hablé en voz baja. "Esa es la única explicación que se me ocurre." Sonreí.
Él se rió en voz baja por el comentario antes de besarme en la punta de mi nariz. Mis dedos se arrastraron sobre sus fuertes hombros y por sus brazos tonificados, apretando ligeramente en el músculo. Todavía no podía creer que había ganado la pelea. Aún asombrada por la habilidad que había mostrado en el ring de boxeo. Pero mi estado de ánimo rápidamente cambiando, mi mente enfocándose en la causa de su violento regreso.
"¿Qué te dijo?" Mi voz suave mientras miraba a Harry.
Yo no tenía necesidad de decir el nombre. Harry sabía. Su postura rígida, sus ojos fijos en mí. Mis dedos encontraron los suyos, tratando de consolarlo. Su cuerpo pareció relajarse un poco con mi toque.
"¿De verdad quieres saberlo?" Su tono era un poco duro.
¿Si quería saberlo? La información desconocida había estado rondando en mi mente desde que había sido testigo de su vuelco contra Scott en el ring. Mi deseo de descubrir el gatillo a la ira de Harry superando la parte sensata de mí, la que me decía que dejara el tema.
"Sí".
Él me trajo más cerca, sus rizos cosquilleando mi piel en cuanto inclinó la cabeza.
"Te ahorraré los detalles." Habló con disgusto. Sus verdes ojos fijos en los míos. "Me dijo que te llevaría lejos de mí." La respiración de Harry se había incrementado.
El miedo apoderándose de mi cuerpo, mis dedos apretándose con sus palabras. Yo sabía que él podía decir que estaba asustada, mi presencia acercándose a Harry.
"Yo nunca dejaría a nadie hacer eso. Lo mataré si lo intenta... Nadie te llevará lejos. "La profundidad de su voz hizo que mi cuerpo temblara.
¿Llevarme lejos? ¿Qué significaba eso? ¿Scott, amenazó con matarme? Harry me aferró a su pecho desnudo, el pánico tembloroso siendo absorbido en su cuerpo. Me sentí segura en sus fuertes brazos. Pero el caos arremolinándose en mi mente aún permanecía. Harry no dejaría que eso sucediera. Él mantendría a salvo. Él me lo había dicho en numerosas ocasiones.
Mis brazos se aferraron a su cintura. No estoy segura de cuánto tiempo estuvimos parados abrazándonos, pero el abrazo de Harry poco a poco calmándome. Su voz ronca silenciosamente me tranquilizaba, me reconfortaba. Besos fueron dejados en mi mejilla, tratando de atraer a una sonrisa.
"¿Estás bien?" Susurró Harry.
Yo asentí ligeramente mientras me apretaba.
"Bueno... ahora déjame hacerte el amor."
Los eventos anteriores de la noche dejados en el olvido mientras yo tímidamente le sonreia al hermoso muchacho delante de mí. Con que rapidez podía convertir una situación. Di un paso atrás fuera de su control. Sus brillantes ojos verdes nunca me dejaron mientras cruzaba los brazos sobre mi estómago, las yemas de mis dedos encontrando el dobladillo de mi camiseta. Mi labio inferior fue tomado con dureza entre mis dientes mientras levantaba el material hacia arriba. Mi visión oscurecida mientras luchaba por quitarme la ropa en mi estado nervioso. Escuché una risa profunda antes de que sus grandes manos calientes descansaran sobre las mías, ayudándome a deshacerme de la barrera material. Una vez fuera, cayó al suelo.
El rubor en mis mejillas parecía calentar mi totalidad. Me quedé en sostén y jeans. Ambos topless mientras Harry cerraba la distancia. Labios suaves y carnosos instantáneamente sobre los míos, su lengua abriéndose camino en mi boca. No me resistí, mi cuerpo entregándose a él. Harry podía tener todo lo que le podía dar y mucho más. Yo era suya.
Mis manos se apoderaron de la parte posterior de su cuello. Mi corazón golpeando contra mi pecho mientras sentía sus dedos largos moviendo el botón de mis jeans. Di un grito ahogado en su boca mientras él tiró de la cremallera hacia abajo.
"Shh." Harry consolando. "Está bien, bebé."
Sus palabras susurradas tenían un efecto calmante, aunque mi respiración seguía saliendo temblorosa de mis labios entreabiertos. Dejó escapar una risa mientras me inclinaba para otro beso, nuestras narices chocándose. Pero me quedé congelada cuando sus dedos se engancharon en mis jeans, tirando de ellos hacia abajo sobre la curva de mi trasero. Mi contacto fue con urgencia sobre su pecho desnudo, rozando sobre las marcas que su oponente había infligido durante la pelea. Mi pulgar distraídamente rozó su pezón derecho. El gemido gutural liberado me tomó un poco por sorpresa. Repetí la acción antes de sumergir la cabeza.
"Bo". Sonaba jadeante la voz de Harry.
Mis labios besaron la protuberancia sensible, chupando y lamiendo. Me vi obligada a perder el contacto en cuanto mis jeans se soltaron hasta alrededor de mis tobillos. Harry tomó mis manos y me guío fuera de la ropa. Me sostuvo cuando me tambaleé hacia él. Pero su agarre me liberó cuando él me dejó por mi cuenta. La longitud de mi pelo cayendo sobre mis hombros, ocultando mi sostén negro.
"Mierda." Harry habló.
Sus ojos lujuriosos arrastrándose desde mi cabeza a los pies. Se tomó su tiempo, absorbiendo con amor las curvas de mi cuerpo. Nunca había sido una persona que se bronceara bien al sol y al lado de Harry parecía más pálida que nunca. Pero con él, nunca me había sentido tan hermosa. Miré su linda sonrisa aparecer mientras yo nerviosamente movía los dedos.
"Lindo color". Alagó al barniz azul marino brillante de mis uñas.
"Gracias." Susurré, con timidez.
Ansiaba sentir su calor. Yo no podía esperar más, inicié el contacto. La gran envergadura de las palmas de Harry por todo mi cuerpo mientras tocaba y acariciaba la suave piel. Él sonrió en el beso mientras yo arrastraba las manos hasta un lugar donde sabía que le gustaba ser tocado. Mis dedos instantáneamente serpenteando por los rizos que adornaban su cabeza.
"Eres tan hermosa." Murmuró.
Di un grito ahogado, una mano quedando enredada en los rizos de Harry y la otra agarrando la parte de atrás de su cuello mientras él me llevaba hacia atrás. Nuestros pies descalzos tocándose cuando nos detuvimos al pie de mi cama. El beso apasionado fue roto. Había perdido la cuenta del número de veces que Harry me levantó de mis pies. Pero en todas las ocasiones el gesto hacia que en mi rostro estallara una sonrisa, una risa pequeña escapando.
Mi cabello se desplegó en torno a mí en cuanto Harry me puso de espaldas en el edredón. Su mirada era casi como con admiración. Sus ojos nunca dejando mi cuerpo.
"Harry." Susurré con voz entrecortada.
Me acerqué a él, tratando de conseguir que se moviera más cerca. Él obedeció, de rodillas entre mis piernas dobladas mientras llevaba mi mano a su boca. Sus labios de color rosa dejando pequeños besos a la piel. Su gran mano rozando las pulseras decorando mi muñeca mientras su toque se deslizó hasta mi antebrazo y luego de vuelta a mi mano. Lo miraba fijamente mientras sus dedos empezaron a quitar cuidadosamente las joyas. Sus ojos se clavaron en mi cara mientras los brazaletes fueron sacados uno a uno. Mi brazo fue girado, Harry inclinándose para presionar su boca caliente en la parte posterior de mi muñeca desnuda.
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