Harry Edward Styles Cox.

domingo, 22 de diciembre de 2013

~Capítulo 69

La sonrisa de Scott era repugnante, él estaba disfrutando de esto, sentía placer en el miedo que evocaba. Mis pensamientos se volvieron confusos hacia Hayley. ¿Cómo puede alguien considerar siquiera estar en una relación con el hombre horrible actualmente sujetándome con la mirada. El brazo de Scott sobresaliendo mientras trataba de correr lejos de él. La longitud de mis ondas oscuras quedando envueltas tirantemente alrededor de su mano, tirando con dureza hacia atrás forzando un grito ahogado de mi boca. La acción fue angustiosa, mi vulnerabilidad convirtiéndose cada vez más en desventaja.

“Grita para mi, Bebé.” Scott habló bruscamente, una sonrisa cruzando sus labios. 
"Quiero que Harry sepa que gritabas por él… que querías que te salve."

Las lágrimas se deslizaban por mis mejillas, mis manos aferradas a sus muñecas mientras presiona con fuerza mi espalda contra su pecho. Mi cabello utilizado como escudo, inclinando la cabeza hacia un lado mientras la suya iba hacia abajo.

"Sé una buena chica. Quiero oírte gritar por él." Scott alentó en un susurró.

No tenía ninguna intención de cumplir con sus demandas. El poder que Scott anhelaba se le concedió a través del miedo y la intimidación. Yo no sería su próxima víctima. En lugar de eso apreté los dientes, dejando caer mi pie sin piedad encima del suyo. Él gruñó con irritación mientras daba pelea, sacrificando los mechones de mi pelo que quedaron entre sus dedos cuando yo dolorosamente me aparté. Mi cuero cabelludo palpitante con la acción. Su sonrisa burlona hizo acto de presencia una vez más, a Scott aparentemente le gustaba la situación. Tal vez quería una pelea.

"Esto va a ser divertido. Pero arruinemos esa linda carita tuya primero, ¿eh?"

En ese momento, una ola de resistencia se apoderó de mi cuerpo. Estaba harta de constantemente sentirme impotente físicamente en el mundo dominado por los hombres del que formaba parte. Mis brazos se levantaron rápidamente en defensa, como Harry me había enseñado, protegiéndome la cara. El asombro de Scott se reflejaba mientras me las arreglé para bloquear débilmente un puñetazo que me habría dejado inconsciente. Me tambaleé, pero no caí. Mis brazos palpitando con el feroz contacto, pero mi acción fue suficiente distracción para causar algún daño. Mis pies se quedaron plantados en el suelo, las enormes proporciones de Scott acechándome. En el instante en que se acortaba la distancia entre nosotros, mi mano fue forzada rudamente hacia su cara, llegándole a la nariz en un ángulo extraño. Mis ojos se abrieron cuando me retiré mi postura defensiva, la sangre se derramaba de ambas fosas nasales, la sangre escarlata de Scott goteando en el interior de mi muñeca.

"¡Tú, pequeña puta!" Él agresivamente habló.

Grité como la palma de su mano arremetió a través de mi cara con fuerza suficiente como para tirarme al suelo.

Sus grandes botas negras parpadeaban en mi visión. Yo me quité rápidamente de la posición vulnerable, evitando el golpe que tenía la intención de llegar a mi estómago. No perdí tiempo en las heridas, ignorando el ardor de mi labio, me trepé el mostrador. Mi cuerpo se derrumbó torpemente al otro lado de las cajas, recogiendo un viejo vinilo no deseado que estaba sin su respectiva caja. Me asusté cuando mi perseguidor se movía enojado hacia mí, mi brazo retrocediendo y arrojando el objeto. Mi objetivo no era su rostro, así que estaba un poco sorprendida cuando produjo un corté en su ceja derecha. La herida fue sustancial, la sangre goteando hacia abajo. Scott, escupió una maldición.

Mi plan era salir por la parte trasera y correr hacia Harry. Aunque yo no lo pudiera encontrar, yo estaba segura de la presencia de sus amigos que trabajaban con él en el gimnasio. Pero antes de que pudiera hacer un intento de escape, mi brazo fue tirado con fuerza, mi cadera chocando con el mostrador entre Scott y yo. Era un completo desastre, inclinando la cabeza hacia un lado para escupir la sangre que se había infiltrado en la boca desde su nariz. Mi labio palpitaba, mis brazos ya magullados, pero yo estaba en mejor forma que él.

"Bo"

Mi cabeza giró para encontrar Dan corriendo por la puerta de atrás con los ojos abiertos. Me había olvidado de que Scott y yo no estábamos completamente solos. Pude ver a Dan evaluar urgentemente la situación, su visión saltando de mi rostro petrificado a la mano que agarraba mi antebrazo. Los segundos pasaron en un borrón cuando fui liberada, Dan poniéndome detrás de él mientras gritaba.

"¡Fuera!"

Me sentía desorientada, mirando alrededor del escudo masculino en frente de mí para ver a Scott limpiándose la sangre de debajo de la nariz con el dorso de la mano. Su mirada era un hervidero con enojo, molesto que alguien había interrumpido su plan asesino. Se cortó la respiración en mi garganta mientras sostenía mi visión cautiva.

"Es mejor que mantengas la boca cerrada." Scott habló con los dientes apretados. "O voy a matar también a tu novio."

~Prólogo al capítulo 69

Dan y yo habíamos quedado a cargo de cerrar la tienda porque Steve estaba visitando a su familia. Mis dedos se movieron de forma rutinaria a través de álbumes, colocándolos en orden alfabético. Fue una tarea que se había hecho costumbre después de que los clientes tomaran decisiones rápidas y dejaran las cajas en los lugares incorrectos. El taller estaba vacío, Dan contando y clasificando pedidos en el cuarto de atrás.

Cuando el sonido de la puerta de la tienda hizo eco algo a lo que no tomé mucha atención, escogiendo otro álbum para mover. Levante mechones de cabello, colocándolos atrás de mi oreja para despejar mi visión.

"Lo siento, ya cerramos" Informé sin mirar.

Avancé un poco más a lo largo del pasillo, en busca de la sección de “T”. Pero mis oídos llegaron rápidamente a distinguir los golpes de los pesados pasos sonando por encima de la base de la canción que estaba siendo reproducida. Una sensación extraña flotaba por todo mi cuerpo. Era una sensación inusual, algo me decía que quien quiera que haya sido, no tenía intención de irse.

"Hola, Hermosa."

Me puse tensa. El saludo habitualmente traía un hormigueo en mi totalidad, cuando salían de la boca del muchacho de cabello rizado. Mordí mi labio inferior mientras se formaba un nudo en mi estómago. El ruido del plástico me hizo saltar, el álbum que estaba sosteniendo cayó al suelo, delante de mis pies. Mi mano temblorosa subió a mi boca, tratando de ocultar el aliento petrificado escapando de mi cuerpo en sollozos. Podía sentir el calor que emitía la figura de pie detrás de mí.

No era Harry.

Cuando me quedé inmóvil, mi muñeca fue dolorosamente agarrada antes de que mi cuerpo fuera girado bruscamente. Mis temores se confirmaron mientras miraba al hombre al que Harry había derrotado en el ring de boxeo. Yo no tenía ninguna posibilidad. Me di cuenta de que utilizaba su cuerpo amenazante a su favor, la intimidación era su objetivo mientras permanecía incómodamente cerca mío. La tinta negra arremolinándose en su brazo era el rasgo distintivo que me había llamado la atención anteriormente en la semana. No tenía ningún deseo de estar a solas con este hombre. Todo lo que quería era a Harry.

"¿No estás contenta de verme, Bo?" Sonrió Scott.

La curva de sus labios completamente siniestra, evocando un escalofrío por toda la superficie de mi piel.

"Vete a la mierda." Grite, tirando de mi brazo hacia atrás.

Scott, rió profundamente de mi débil amenaza.

"Y ahí está esa chispa luchadora." Él se burló.

Sus ojos marrones brillaron hasta mi pecho. El asco inundándome, creyendo que estaba mirando la piel expuesta por debajo de mi escote, pero me sorprendió cuando sus dedos llegaron a la cadena alrededor de mi cuello. Mi visión temerosa escaneado a la puerta, una vía de escape que parecía poco a poco convertirse en una imposibilidad.

Harry estaba a menos de diez minutos. Si corría, podía llegar en cinco minutos.

"¿Esto es de él?" Scott preguntó, inclinando la cabeza.

Su pregunta trajo mi atención hacia el hombre frente mío. Mi mano arrebató el colgante de las suyas húmedas, poniéndolo a salvo debajo de mi top. Él parecía encontrar la acción divertida.

"Tal vez podría dársela de nuevo a Harry… algo para que te recuerde, hmm?" Su voz se profundizó cuando habló sus últimas palabras.

Di un paso atrás en el terror, mi cuerpo chocando contra una pantalla. Mi corazón latía con fuerza, mi pulso acelerado mientras mi mente trabajaba a toda marcha. Scott me iba a matar. Rápidamente me di cuenta de que la ubicación había sido planeada, sabiendo que destruiría a Harry estar tan cerca, pero no saber nada de los acontecimientos siniestros que teniendo lugar sólo un par de calles más lejos. Estoy segura de que Scott sabía nuestros acuerdos, tal vez iba a prolongar la tortura hasta que Harry llegara a recogerme del trabajo. Quería acabar con mi vida delante del chico que amaba.

La sonrisa de Scott era repugnante, él estaba disfrutando de esto, sentía placer en el miedo que evocaba. Mis pensamientos se volvieron confusos hacia Hayley. ¿Cómo puede alguien considerar siquiera estar en una relación con el hombre horrible actualmente sujetándome con la mirada? El brazo de Scott sobresaliendo mientras trataba de correr lejos de él. La longitud de mis ondas oscuras quedando envueltas tirantemente alrededor de su mano, jalando con dureza hacia atrás forzando un grito ahogado de mi boca. La acción fue angustiosa, mi vulnerabilidad convirtiéndose cada vez más en desventaja.

“Grita para mi, Bebé.” Scott habló bruscamente, una sonrisa cruzando sus labios.

Que asdfghjkl sois.


sábado, 26 de octubre de 2013

~Capítulo 68

Él sonrió, su lengua pasando por sus labios antes de compartir un beso apasionado. Mis dedos apartando unos pocos rizos húmedos de su frente, tocando las gotas de pintura seca. El suave toque de Harry trazado por mi espalda, mi peso corporal descansando sobre él hasta que agarró mis caderas, rodándome. La pintura de sus dedos quedando en la tela de su camiseta. Volqué hacia un lado, mis mejillas sonrojándose cuando Harry se acomodo, tirando de la parte delantera de sus bóxers para cubrir su parte expuesta. Una risita escapó cuando Harry movió sus caderas, levantando el trasero ligeramente hacia arriba del suelo para subir sus jeans ajustados. Sus largos dedos encontraron la cremallera, abotonando y abrochando el cinturón.

Una parte de mí no quería que él se cubriera. El cuerpo desnudo de Harry era hermoso, bronceado y musculoso. Yo nunca había visto algo tan impresionante como la figura de ángel a la que yo tenía gimiendo de placer debajo de mí unos minutos antes.

"Eso fue divertido." Susurré.

Su risa ronca me hizo sonreír, su cuerpo rodando para cernirse sobre mí. El toque de Harry corrió hasta mi antebrazo, haciéndome temblar.

"¿Tienes frío?"

Me había olvidado de donde estábamos por unos minutos, el extenso estudio no era exactamente cálido y ambos estábamos en topless con la excepción de mi sujetador.

"Estoy bien".

La pequeña arruga entre sus cejas me informó de que Harry no estaba convencido, poniéndose de pie delante y extendiéndome la mano. Acepté el gesto mientras tiraba de mí para estar de pie mirándolo fijamente. Una sonrisa se presionó contra mi mejilla con un beso dulce.

"Vamos a arreglarnos".


Miré a nuestro lienzo, dándome cuenta de cómo las impresiones de Harry eran más amplia que las mías. Las formas haciéndome parecer un duende, ya que habíamos puesto nuestras palmas juntas. Mis ojos siguieron un camino de huellas pintadas, uno de mis intentos de fuga fallidos que terminaron con Harry levantándome por encima de su hombro.

Mi cuerpo se volcó bruscamente al oír la puerta del estudio cerrándose de golpe. Me parecía que no podía parar los latidos de mi corazón, el sonido transportándome hacia temprano en el día y la figura aterradora que había descubierto de algún modo donde yo trabajaba. Mi cuerpo se tambaleó hacia atrás, envolviendo mis brazos alrededor de mi piel expuesta. No tenía absolutamente ninguna posibilidad contra él. A pesar de la victoria de Harry en el ring, el hombre intimidante había dejado a mi novio maltratado y golpeado. La imagen de su horrible cara sonriéndome llenó mi cabeza de feos pensamientos. El miedo envolvió mi totalidad cuando una figura masculina subió las escaleras.

"¿Bo?"

El corazón me latía aún cuando Harry se acercó a mí, la ropa en sus brazos.

"Te ves como si hubieras visto un fantasma."

"Yo-yo estoy bien".

Me sentía tonta por suponer que era alguien más, por supuesto, era Harry. Había salido minutos antes para tratar de encontrar algo de ropa limpia en su coche. Fue el resultado de un desacuerdo, Harry no muy cómodo con la idea de un posible cambio de color en la tapicería interior de su vehículo, si nos quedábamos en nuestro actual atuendo.

La camiseta salpicada de pintura que Harry estaba usando fue removida por su cabeza. Yo no podía dejar de reír, mi estado de ánimo cambiando al instante cuando me di cuenta de las rayas negras en sus mejillas aún estaban presentes. Su mirada entretenida volvió hacia mí como sus jeans fueron empujados hacia abajo.

"Vamos, desvístete". 

Su tono juguetón fue claro mientras se subía los pantalones hasta las caderas, cubriendo parcialmente, las huellas de mi palma que había dejado a su piel. Me moví, bajándome los jeans, tropezando un poco antes de recuperar el equilibrio. Harry ya estaba vestido mientras me miraba fijamente. Me agaché para buscar algo limpio que ponerme. Mis dedos agarraron un par de shorts me quedaban alrededor que había dejado donde Harry. Los subí por mis piernas mientras Harry buscaba una sudadera para que me ponga. Mis dedos curiosamente cogieron una gorra color azul marino escondido entre la ropa.

"Uh, uh, eso es mío." Harry hablaba juguetonamente.

La gorra fue tomada de mis dedos. Miraba fijamente como los rizos desordenados de Harry fueron barridos de su frente, el ala del sombrero a la parte posterior de su cabeza. No pensé que fuera posible que él viera aun más atractivo, pero Harry tenía la costumbre de probar que estoy equivocada.

"Te ves sexy". Dije.

Se rió de mi elogio repentino, mis mejillas sonrojándose. Un pequeño beso fue dejado en mi nariz.

"Gracias, Bebé. Tu tampoco te ves mal”. Harry me guiñó un ojo. Sus ojos recorriendo tentativamente mi cuerpo.

En ese momento me di cuenta que seguía sin camiseta. Mi visión se desvió hacia el suelo, hasta que una sudadera gris me fue alcanzada.

"Toma". Él habló.

Me ayudó a vestirme, el material suelto quedando holgado alrededor de mi cuerpo. Sus dedos largos agarrando la cremallera antes de que fuera subida. Giré los ojos cuando Harry pareció cambiar de opinión, descaradamente exponiendo más de mi pecho a sus ojos chispeantes. Mi mano empujándolo mientras se reía entre dientes, lo reajusté, cerrando la cremallera a lo más alto. Aspiré el olor familiar de Harry que se quedó en la ropa, sintiéndome segura y cálida. La sudadera de Harry era demasiado grande, mis dedos enrollando las mangas, creyendo que seguro parecía más pequeña de lo habitual ya que el dobladillo me quedaba a la mitad del muslo.

"Está lloviendo". Comentó.

Me paré mientras el levantó mi capucha, mi pelo desordenado cayendo sobre mis hombros. Sus ojos verdes escaneado mi cara mientras yo le sonreía tímidamente. Harry se inclinó hacia delante, con el pulgar suavemente rozando mi mejilla.

"Eres tan linda."

"Tú también lo eres." Toqué su hoyuelo izquierdo.

Yo podía oír su risa, inclinándose y levantando la ropa manchada de pintura. Ya tenía sus Converse puestas antes de que yo tuviera la oportunidad de jalar mis botines. Pero quedé un poco sorprendida cuando Harry los tomó de mis manos. Su voz sonaba ronca mientras lo miraba confundida.

"Necesito que lleves esto." Me entregó la ropa, mis brazos sosteniendo la pila contra mi pecho. "Así yo te cojo."

Las llaves de Harry fueron colocadas en el bolsillo de la sudadera que yo llevaba puesta antes de que él procediera a cargarme y llevándome a estilo nupcial hacia las escaleras. No había necesidad de que yo sostuviera la ropa, las telas descansan sobre mi estómago mientras envolvía un brazo alrededor de su cuello. La fuerza de Harry siempre asombrandome, no parecía tener dificultades con nada. Un hecho del que yo era muy consciente cada vez que espontáneamente me cargaba.

Una vez que pasamos las escaleras, Harry nos acercó al interruptor de la luz, mis dedos extendidos apagando la luz. Mi palma pegada a la puerta de metal, no teniendo la fuerza contundente que necesitaba. Retiré mi tacto como Harry me dio un ligero apretón, haciendo que la barrera se abriera con su pie. Mis ojos se abrieron como a sabiendas me sonrió.

Un círculo grande de lluvia se derramaba sobre nosotros, enfriando la extensión no cubierta de mi pierna. Yo estaba agradecida por el calor del cuerpo de Harry y la capucha de su ropa. Mis dedos buscaron a tientas las llaves que habían sido estratégicamente colocadas en mi bolsillo, murmurando con disgusto por la puerta aparentemente inflexible, que se negó a cerrar por completo.

"Bebé, me estoy mojando un poco aquí, ¿podríamos apurarnos?", Sugirió Harry.

Sabía que las manchas de agua en su camiseta se volverían como transparentes. Mi mente se alejó irremediablemente con la imagen de Harry mojado y sin camisa, pronto agité imagen pecadora de mi cabeza mientras sostuve su nuca un poco más fuerte.

"Espera." Hablé, inclinándome hacia adelante lejos de su calidez.

Maldiciones escaparon de mi boca al no poder empujar la pesada puerta de nuevo en su lugar.

"Bo".

Salté como la rodilla derecha de Harry entró en contacto con la puerta, resolviendo la rigidez que no me permitiría bloquearla. Mi agarre se había apretado alrededor de la parte posterior de su cuello con sorpresa.

"Oh, gracias." Tartamudeé.

"No hay problema".

El sonido de la cerradura de pernos señalándonos que el estudio de arte estaba seguro, Harry entonces nos llevó por el camino estrecho de la acera que bordeaba la carretera principal. Yo lo observaba, su bello rostro salpicado de gotas de lluvia. Sus hoyuelos aparecieron cuando uní a las gotitas en sus mejillas con la punta de mi dedo índice.

Minutos más tarde nos paramos al lado del gran vehículo de Harry. Mis dedos una vez más, jugueteando con las llaves de las que estuve temporalmente a cargo, abriendo las puertas con un clic del botón. La puerta del pasajero se abrió, mi cuerpo fue colocado cuidadosamente en el asiento delantero mientras yo acomodaba la ropa salpicada de pintura. Harry recibiendo mi agradecimiento, colocando mis botines en el suelo.
A medida que tomó el lugar a mi lado en la parte delantera del coche, mi sonrisa apareció de nuevo. Las rayas negras que había dibujado en los pómulos de Harry estaban difundidas por las gotas de lluvia. Yo no podía dejar de admirar cómo incluso cuando estaba despeinado y mojado, Harry seguía siendo el hombre más impresionante que jamás había visto. Todo en él era cautivador, sus ojos impresionantes, sus labios carnosos y el hábito extraño que tenía de deslizar su lengua por estos para humedecerlos. Pero no era todo acerca de su físico estéticamente atractivo, algo que muchas mujeres habían mirado apenas pasaba. Era la oscuridad dentro de él y lo rápido que se podría transformar a su lado juguetón y cariñoso que me encantaba. Todavía había algo impredecible sobre el muchacho que actualmente besaba la palma de mi mano. Pero yo estaba dispuesta a aceptar eso para mantener a Harry en mi vida.

"Creo que debemos conseguir un poco de pintura para el cuerpo." Harry interrumpió mis pensamientos.
Sus largos dedos jugando con la cremallera de la sudadera adornando mi torso, tirando de ella ligeramente para revelar un poco más.
"Tal vez sabor a chocolate… así yo podría lamer tu cuerpo desnudo." Su voz bajando considerablemente.

"Harry". Me sonrojé, apartando su brazo y golpeándolo ligeramente.

~Capítulo 67

|| Siento haber tardado ||
No había pasado ni una hora y nuestro lienzo estaba lleno de nuestras huellas en una gama de diferentes colores y tamaños. Besos eran los toques que compartíamos, mi camiseta sufriendo la misma suerte que la de Harry, siendo dejada abandonada a un lado. Su piel colorida estaba cálida contra la mía, nuestra juguetona lucha a menudo terminaba con mi cuerpo atrapado debajo del suyo. Sin embargo, tuve la oportunidad en una ocasión, de atraparlo y dibujarle rayas negras horizontales en sus mejillas. Yo bromeé, diciéndole que me recordaba a un jugador de fútbol americano, a lo que se echó a reír y me hizo cosquillas en los costados.

Me levanté, alejándome del contacto de Harry y caminando hacia la mesa donde estaba la cámara. Limpie mis manos en mis pantalones jeans ya arruinados, tratando de sacar la pintura antes de recogerla y pasear de nuevo sobre el lienzo del suelo. El dispositivo era simple y moderno, algo por lo que estaba agradecida, ya que la tecnología no era uno de mis fuertes.

Harry estaba sonriéndome mientras yacía sobre su espalda, toques de color sobre su piel bronceada. Manchas de pintura adornaban su torso, muchas de ellas causadas por mí misma, los patrones corrían por sus musculosos brazos. Adorables hoyuelos aparecieron cuando ubique el objetivo y pulse el botón de toma.

"Bo, ven aquí."

Me animó a bajar al suelo, los dedos de Harry agarrando la cámara y apuntando hacia mí. Me reí, cubriendo mis ojos con mi mano antes de quitar la obstrucción. Sus labios gruesos contra mi mejilla antes de que el flash se encendiera, iluminando nuestros gestos juguetones. En cuanto terminamos, la memoria de la cámara contenía un gran número de fotos, documentando algunos descarados besos robados, otras capturadas individualmente, disparos cubiertos de pintura. Me sonrojé por algunas de las imágenes, pero Harry se negó a dejarme eliminarlas.

Harry estaba una vez más relajado, extendido sobre su espalda a través de la vasta extensión de nuestro lienzo colorido. Me subí encima de él, con las rodillas a ambos lados de su cintura. Mis dedos se sumergieron en la pintura roja, yo siendo testigo de sus pestañas revoloteando, cerrando sus ojos en cuanto me puse en contacto con su piel desnuda. Él lanzó un profundo suspiro permitiéndome usar su cuerpo como yo quisiera, completamente a mi merced.

Las yemas de mis dedos dibujando en el centro de su pecho antes de usar más pintura para llenar mi dibujo. Una vez que había terminado me eché hacia atrás admirando mi trabajo. El corazón me hizo sonreír y cuando Harry se dio cuenta de lo que había dibujado una sonrisa adornó sus rasgos impresionantes. Su pelo rizado quedando desordenado sobre su cabeza.

"¿No debería estar a este lado?" Sus dedos tocando sobre el lado izquierdo de su pecho.

Negué con la cabeza sonriendo, ligeramente guiándolo lejos.

"Tú corazón está en el centro de tu pecho, es sólo que el lado izquierdo es más grande."

Agarró mis manos, jalándome hacia él, rozando nuestras narices mientras él frotaba la mía con la suya para hacerme reír.

"Supongo que tu eres la mitad izquierda de mi corazón entonces." Harry susurró.

Mi corazón revoloteaba en mi pecho, mi boca desesperadamente presionando un beso fuerte al rosa suave de sus labios. Las ondas de mi pelo que contenían toques de color, como cortinas alrededor nuestro, ocultando la acción cada vez más apasionada. Una pequeña risita fue lanzada entre nosotros cuando los dedos de Harry trazaron un patrón en mi costado desnudo. Mi cabeza se alejó un poco, rompiendo nuestro contacto antes de que él gruñera en molestia, sosteniendo mi barbilla y continuando el movimiento encendido de nuestros labios.

"Bo". Cuestionó Harry.

Besé ligeramente su boca por última vez. Las cejas de Harry se unieron en un ceño mientras me miraba fijamente bajar por lo largo de su cuerpo. Di un beso al pequeño camino de vellos que desaparecía en sus bóxers que eran visibles por encima de sus jeans. Mi nariz corría a lo largo de la banda de su ropa interior mientras mis dedos abrían torpemente su cinturón. Logre abrirlo, haciendo estallar el botón. Harry no parecía preocuparse por la pintura que actualmente estaba manchando su ropa, mis manos limpiando los últimos restos de color de mis caricias en sus pantalones antes de abrirlos por completo. Con su ayuda pude tirar de ellos hacia abajo un poco. Tenía la sensación de que mi amante de pelo rizado sabía exactamente lo que estaba haciendo, y me dio una pequeña sonrisa para tranquilizar mi mirada nerviosa.

Agarré suavemente la banda de sus bóxers, extendiéndola lejos de su piel tibia antes de meter con cuidado mis dedos libres de color. Vi sus labios carnosos entreabrirse, sus ojos fijos en los míos. Mi toque suavemente curvándose alrededor de su pene, liberándolo de los confines del tejido apretado. El verde de los ojos bonitos de Harry estaba oculto desde mi punto de vista, su cuerpo tensándose. Su ropa interior amontonada antes de que enganchara el elástico de su cadera, llevándolo un poco más abajo.

Un pequeño grito de asombro se escapó de mis labios cuando fui testigo de la contracción del miembro de Harry cada vez duro que descansaba sobre los tonificados músculos del estómago desnudo de Harry. Mis dedos cuidadosamente bombeando hacia arriba y abajo, engatusando sonidos suaves salir de los labios de Harry mientras él me permitía expresar mi curiosidad. Miré con asombro como la sangre corría a su entrepierna, contrayéndose de nuevo cuando tenté ligeramente la base con la punta de mi lengua cálida. Su miembro cada vez más grueso, más duro, más pesado. Mi pulgar rozó lentamente sobre la cabeza, las caderas de Harry levantándose.

Mi mente retrocedió rápidamente a mi conocimiento limitado de lo que Harry deseaba, de cómo le gustaba que lo toquen. Tomé sus bolas en mi mano, apretando ligeramente mientras iba en busca del punto sensible que me acordé de la última vez. Segundos después, un gemido gutural salió por encima de mí. Eso trajo una sonrisa a mis labios, con cuidado hundiendo los dedos en la zona de nuevo. Mi otra mano estaba ocupada en la prestación de ligeros toques en la cabeza de color rosa de la erección palpitante de Harry. Yo nunca lo había visto tan inquieto, incapaz de hilvanar una frase coherente. Sus manos estaban en puños apretados a sus costados. Me sorprendió la áspera y ruda voz de Harry resonó en todo el estudio vacío.

"No me tientes." Él habló con dureza.

Si él hubiera hablado conmigo de esa manera cuando nos conocimos por primera vez me hubiera quedado petrificada, su tono amenazante. Pero mirándolo ahora, tendido y en mi misericordia, la vista trajo una sonrisa a mis labios. Yo estaba en control. Me gustaba.

"Bo".

Estaba desesperado. Elevando las caderas un poco. Lo solté, mis palmas presionando sus entradas y con fuerza empujándolo hacia el suelo. Harry miró furioso, con la mandíbula tensa por la frustración mientras se lo negaba. Se movió bajo de mi, mis manos capturando sus muñecas antes de que pudiera tomar el asunto con sus propias manos. Una chispa de emoción corrió a través de mí ante la idea de presenciar a Harry dándose placer el mismo.

No podía negar que había una pequeña parte de mí que deseaba dejarle hacerlo, ver como él alcanzaba su propio orgasmo. Pero no se lo permitiría.

"Compórtate." Lo regañé.

Él trajo su peso sobre los codos, apoyándose. Los ojos de Harry se oscurecieron, nadando en una seductora lujuria como él inclinó la cabeza hacia un lado y sin vergüenza miró todo mi cuerpo con su visión penetrante. La pequeña sonrisa en su boca difundiéndose mostrando su cambio de humor repentino, mordiéndose el labio inferior antes de lamerlo un poco con la lengua. El pecho de Harry duramente subía y bajaba mientras él permanecía tranquilo.

"Buen chico".

Mi alabanza le hizo sonreír. Él sabía que yo estaba usando sus propias palabras en su contra. Mis rodillas se colocaron a cada lado de su pierna izquierda mientras bajaba mi cabeza a la altura de sus caderas. Coloqué mis manos a ambos lados de la suave piel de sus entradas, viendo los músculos tensarse cuando soplé aire caliente en la zona que estaba expuesta. Mis ojos tomaron una última mirada ansiosa a Harry que estaba esperando con impaciencia antes de que trazara una audaz línea con mi lengua por la longitud de su erección.

No le di tiempo a Harry para adaptarse, teniéndolo en mi boca, ahuecando mis mejillas y chupando. Un grito ahogado salió de la boca de Harry, acompañado por gemidos entrecortados. Una mano temblorosa viajó a levantarme el pelo hacia un lado, lo que le permitió ser testigo del rosa de mis labios alrededor suyo. Sus caderas involuntariamente se levantaron, estimulado por la imagen. Acepté la palabra maldición que cayó de su boca como una disculpa, su mano húmeda sobre la mía que descansaba sobre su cadera. Harry entrelazó nuestros dedos, apretando de vez en cuando, dándome la confianza para continuar. Pero sentí su muslo tensarse debajo de mí, cuando guié su toque a mi pelo, permitiéndole enredar sus dedos entre mis olas. Parecía un poco nervioso, nuestra mirada fija en la del otro.

"Está bien." Hablé en voz baja.

Quería mostrarle que no tenía que ser tan delicado conmigo todo el tiempo. Pero yo estaba agradecida por el hecho de que Harry sabía que no debía ser demasiado duro después de nuestra discusión de no hace mucho tiempo. Su miembro se retiró completamente de la calidez de mi boca, mi lengua lamiendo varias veces en el rosa de la cabeza. Me tomó por sorpresa cuando su risa profunda y tensa sonó.

"No es un polo".

Mi risa siguió, cortando su breve diversión mientras lo envolví una vez más. La palma de mi mano izquierda pegada a la parte inferior de su abdomen, sus músculos cada vez más tensos. Su mano suavemente empujándome más hacia abajo, el gusto de Harry abrumando mis sentidos. La naturaleza erótica de nuestras posiciones empezaba a calentarme. Mis labios soltando a Harry de mi boca, su gemido resonando cuando froté mi entrepierna sobre su muslo. Creo que estaba un poco sorprendido, gimiendo en aliento mientras usaba su cuerpo para mi propio placer, el alivio de mis frustraciones reprimidas. Su punta entró en mi calor húmedo que ansiaba desesperadamente, luchando por respirar mientras levantaba su muslo un poco más alto, mostrando su deseo de que continuara las acciones de mis caderas.

Harry se dejó caer completamente sobre su espalda, maldiciendo entre gemidos. Hice una mueca mientras sus dedos eran apretados entre mi pelo, el resultado de mi intento de tomar un poco más. Le respondí rastrillando las uñas a través de su estómago, asegurándome de dejar un par rasguños. Un gemido de dolor vibraba como Harry desesperadamente tiró de mi pelo, obligándome a retroceder.

"Bo, voy a acabar." Harry habló con voz ronca.

Su tono de voz era duro y forzado, mi pequeña mano sustituyó mi boca mientras yo bombeaba su miembro palpitante. Mi mano izquierda animó a Harry liberar mi cabello entrelazado con sus largos dedos, sabiendo que él trataría de evitar lo que yo deseaba experimentar. Una vez libre, mi boca lo envolvió. Alejé su mano cuando intentó detenerme. Quería probar a Harry correctamente, y por la asombrosa erupción de oscuridad a través de sus ojos, estaba claro que él se dio cuenta de mi intención.

"Mierda".

Una mano grande desesperadamente viajó a sostener la mía mientras sus caderas se levantaron involuntariamente. Mis ojos fuertemente cerrados, Harry con voz entrecortada llamando mi nombre como él lanzó su orgasmo en chorros calientes en mi boca. Luché para tragar, lo que permitió a Harry acabar, el calor corría por mi garganta. Sabía cómo me acordaba, salado como la primera vez que había tomado las gotas de la punta de los dedos de Harry en mi lengua. Se deslizó de mi boca, su miembro descansando sobre su estómago mientras yo frotaba pequeños círculos en la parte inferior de la cabeza. El exudado lento significaba que estaba gastado; goteando sobre sus músculos abdominales tensos mientras el pecho de Harry subía y bajaba con dureza.

"Bo".

No hice caso de la petición de Harry. Mi lengua se movió a lamer los restos de la sustancia blanca en su estómago, intentando limpiarlo. Desesperadamente me agarró la mano de utilizarlo como palanca para tirar un poco y coger mi antebrazo. Fui jalada sin esfuerzo hacia el cuerpo de Harry. Él se rió suavemente, meneando la cabeza. La yema de su pulgar rozó la comisura de mis labios, recogiendo algunas gotas de la liberación de Harry. Tomé su pulgar más allá de mis labios, chupándolo. Me miró casi con admiración.

"Oh dios.", Expresó en voz baja.

"¿Te gustó?"

"Creo que eso está sobreentendido."

domingo, 13 de octubre de 2013

~Capítulo 66

Los dedos de Harry se deslizaron de los míos en cuanto levantó su teléfono de la mesa de café. Admiré el perfil lateral de su cara, sus labios ligeramente en puchero mientras se concentraba en el texto que había zumbado al ser recibido. Una pequeña sonrisa agraciando su boca antes de que él se volcara hacia mí.

"¿Te acuerdas de Sean?", Preguntó Harry.

"Sí, tu amigo artístico".

Harry se rió de mi descripción.

"Bueno, él se fue de la ciudad por unos días y me preguntó si podía ir a su estudio para asegurarme de que todo estaba bien. ¿Quieres venir conmigo? "
Asentí con la cabeza, sonriendo.

"¿Ahora?" Levanté las cejas.

"Sí".

"Deja que me ponga mis zapatos."

Levanté mis piernas del regazo de Harry y me bajé del sofá. Cuando regresé lista para salir, apagó el televisor y se puso sus Converse.

"Vamos".



El coche se detuvo antes de que Harry apagara el motor. Sus hoyuelos apareciendo, salió del vehículo y trotó hacia mi lado. Mi cuerpo se deslizó hacia abajo, con los pies en contacto con el pavimento. Estaba libre para explorar el ambiente a mí alrededor mientras Harry se aseguraba de que el coche estaba bloqueado. Yo nunca había estado en esta parte de la ciudad antes. Incluso en la oscuridad se las arreglaba para emitir un ambiente creativo. Era seguro poder encontrar individuos inclinados sobre cuadernos, mientras transferían la imaginación de su mente al papel, sentado en las pequeñas cafeterías. Había una mezcla de arquitectura moderna y tradicional revistiendo la carretera, árboles altos a lo largo de la ruta.

"Bo".

Me volqué a encontrar a Harry con su brazo estirado hacia mí. Mis dedos juntándose con los suyos mientras me alentaba a caminar al lado de él.

"¿Dónde está el estudio de Sean?"

"Es aquí".

Me guió por un angosto camino de ladrillos entre dos edificios, con la mano libre rozando la pared de la izquierda que mostraba manchas de color. Nos detuvimos frente a una puerta de metal, Harry sacando las llaves de su bolsillo trasero. Yo pacientemente esperé a que la entrada sea abierta, mi cuerpo a cercana proximidad de Harry, que todavía no encontraba el interruptor de la luz.

Cuando el área se vio envuelta en el brillo, yo estaba un poco sorprendida de encontrar sólo una escalera.

"Sube, yo estaré allí en un segundo."

Con las instrucciones de Harry subí las escaleras, mis ojos se abrieron al llegar a la cima. El espacio era de largo alcance, las paredes de color blanco puro, con un piso espacioso, ventana de techo a piso en la parte delantera del edificio. Los proyectos de arte de Sean estaban esparcidos alrededor de los lados conteniendo secciones de trabajo diferentes para los modelos, pinturas y dibujos.

"¿Qué te parece?"

El calor de Harry se podía sentir detrás de mí antes de que él deslizara un brazo para sostener mi cintura.

"Es increíble." Le respondí, aturdida.

Él se rió con voz entrecortada en mi cuello, dejando un beso en mi mejilla antes de alejarse de mí para pasear. Me encontré frente a una imagen llamativa de una mujer, el pincel atrapando las características de su bonita cara con colores oscuros. Me hizo preguntarme si ella era amiga de Sean o una imagen que había creado de la memoria. Mis pensamientos vagaron hacia Harry. Yo no tenía la habilidad o la paciencia para pintar cualquier cosa. Pero si lo hiciera, sería él. Estoy segura que mi estudio sería muy surtido, pero tengo serias dudas de que no había el color exacto para que coincida con sus labios en forma de corazón. El tono roda adornando su boca era uno de mis tonos favoritos, eso y el verde impresionante de sus ojos.

El espacio en medio de la vasta habitación estaba completamente vacío, lo que me pareció un poco extraño. Miré hacia abajo al oír un crujido debajo de mi pie, luego descubriendo un enorme lienzo de papel extendido por todo el suelo del estudio. Cuando me volqué para llevar esto a la atención de Harry, él estaba ocupado leyendo una nota pegada a la ventana.

"¿Harry?" Le llamé.

Mi voz resonó en todo el espacio creativo, mis pies llevándome a investigar lo que estaba sosteniendo su atención.

"¿Qué es?", Cuestioné yo.

Él sacudió la cabeza, ligeramente riendo.

"Sean quiere usarnos para un proyecto." "¿Qué tipo de proyecto? ¿Tiene algo que ver con el papel en el suelo? "

Harry asintió con la cabeza, colocando la nota a un lado. Vi como él se abrió paso entre una serie de latas de pintura apiladas una encima de la otra, las gotas secas permitiendo ver qué color tenia dentro del contenedor.

"Él quiere que el papel sea como un lienzo enorme, él dice que podemos usar nuestros cuerpos, manos, pies… pechos".

La pequeña sonrisa en los labios de Harry me dijo que estaba bromeando mientras miraba mi pecho.

"No dijo eso." Dije seria.

"No, pero no me importa si los tienes fuera." Harry me guiñó un ojo. "Puede que sea más divertido".

Le golpeé el brazo, la risa ronca de Harry haciendo eco mientras caminaba hacia unas bandejas de pintura para verter los colores.

"Sean dice que hay una cámara en algún lugar también, él quiere que tomemos fotos."

Saqué la cámara desde un armario en la parte de atrás, colocándola sobre la mesa antes de que ayudara a preparar las cosas, intentando tener un número de diferentes tonos para trabajar. Los botes se colocaron de nuevo a su posición anterior antes de que Harry se quitara los zapatos y los calcetines. Yo hice lo mismo, enrollando el final de mis jeans.

"Vamos a pintar, Bebé." Harry sonrió.

Entró en la bandeja de la pintura azul profundo. Yo hice lo mismo, optando por una verde.

"Hace frío". Chillé, Harry riendo.

Mis ojos vieron como mi muchacho de pelo rizado pasaba sobre el lienzo enorme extendido en el enorme estudio de arte. Sus pies dejando un rastro de huellas de color marino detrás de él. Se dio la vuelta, mirando fijamente el patrón creado antes de sonreírme. Con mucho cuidado salí de mi pintura, mis ojos fijos en Harry. Mi nariz se arrugó con diversión mientras levantó su mano derecha, con los dedos juguetonamente llamándome. Acepté su reto en cuanto corrí tan rápido como pude hacia él. Mis pies dejando mi propio rastro de huellas verdes, ligeramente deformes con mi velocidad. Harry estaba riéndose mientras me atrapó, mi cuerpo saltando arriba, fuertes brazos sosteniendo mis muslos.

Miramos hacia abajo mientras Harry nos giraba.

"Es como si hubieras desaparecido." Él dijo con curiosidad.

Tenía razón, mis pisadas dejando el lienzo, como Harry me llevó a algunos colores diferentes. Me deslicé por su cuerpo, estirando y colocando sus manos en la pintura de color negro. La sonrisa apareciendo en su rostro me puso un poco nerviosa cuando Harry regresó a su altura imponente.

"No, no, no." Supliqué.

Pero ya era demasiado tarde. Con un movimiento de sus dedos largos y mi camiseta estaba salpicado de manchas oscuras. Boquiabierta, miré el lío que Harry había creado en mi ropa.

"Ups, creo que vamos a tener que sacártela."

La mirada de suficiencia en su rostro desapareció rápidamente mientras paseaba hacia él, amarillo cubriendo mis manos antes de que las apretara contra su pecho. El color haciendo contraste con el blanco de su camiseta. Tuve el tiempo justo para entrar en la naranja antes de hacer mi escape a través de nuestro lento desarrollo del arte. Mi salida precipitada fue documentada, los pies de Harry, dejando un rastro detrás de él mientras corría para alcanzarme.

Me volqué al llegar a la esquina del papel, dando un paso hacia Harry. Una risa escapándose cuando él me ofreció una mano ennegrecida, mis dedos deslizándose en la suya. Sin esfuerzo me jaló hacia él, chocando contra su cuerpo antes de que mi brazo fuera elevado por encima de mi cabeza para que Harry me hiciera girar a mí alrededor. Me sentí como si debería estar usando un lindo vestido, nuestros movimientos dignos de un baile de parejas.

Llevé mi atención a Harry, su boca curvándose mientras agarraba su antebrazo. La pintura amarilla de mi mano untada sobre su piel mientras me levanté en mis puntillas para presionar un beso en su mejilla. Mis dedos jalando ligeramente el dobladillo de su camiseta.

"Sácatela". Susurré.

Un estruendo vibró en el pecho de Harry mientras se reía.

"Sólo si tú te la sacas primero.", Tentó.

Tímidamente asentí con la cabeza, mirando el material blanco que se retiraba lentamente por lo largo del torso de Harry. Mi cabeza inclinada hacia un lado en apreciación, mi mirada admirando la forma en que sus músculos se tensaban, la tela seductoramente siendo removida. Yo no tenía ningún control, mi cuerpo gravitando hacia su calor, la estatura de Harry elevándose sobre la mía. Un suspiro salió de sus labios entreabiertos cuando rocé mi pulgar sobre su pezón endurecido.

"Tu turno". Él habló.

Mi cuerpo retrocedió cuando Harry se me acercaba, las plantas de nuestros pies grabando nuestros movimientos. Su expresión era de diversión cuando lo intentó por segunda vez, mis reflejos no lo suficientemente rápidos para evadir el toque de Harry. Mordidas tentadoras fueron dejadas en mi cuello mientras juguetonamente él gruñía. Las palmas de mis manos contra su pecho fuerte, estallando en risa mientras caíamos al suelo. Me senté a horcajadas sobre su cintura antes de suspirar en sorpresa, cuando Harry nos volcó. Me moría de ganas de pasar mis dedos por sus suaves rizos, pero no pude, mis muñecas quedando atrapadas por encima de mi cabeza en las enormes palmas de Harry.

"No te escaparas así de fácil." Él susurró seductoramente.

sábado, 12 de octubre de 2013

~Prólogo al capítulo 66

El alivio en el rostro de Harry cuando me vio entrar en la sala de estar fue casi como para enmarcarla. Él estaba de pie al instante, acercándose. Un beso fue presionado en mi mejilla antes de que él se trasladara a toda prisa detrás de mí. Me di cuenta de sus rizos despeinados, una indicación visual evidente de su nerviosismo y la forma en que repetidamente había pasado sus dedos a través de ellos.

Un brazo rodeó mi cintura, mi espalda pegada a su parte frontal, casi usándome como a un escudo humano. Volqué la cabeza, dándole un beso en el cuello.

"Tú hermana me habló de España." Susurré.

Sus ojos se abrieron, su agarre se apretó. Solté una carcajada antes de mirar a mis amigas.

"¿Alguien quiere algo de beber?"

Hubo unos pocos gestos de asentimiento, mis dedos quitando el brazo de Harry de mí antes de acercarme a la puerta. Ya en mis talones, me persiguió a la cocina.

"Ella no tiene palabra" murmuró para sí mismo.

Me reí, alcanzando y sacando de un par de copas de la alacena mientras él se apoyó en el mesón.

"Yo creo que fue muy gracioso. ¿Por qué estabas nadando desnudo de todos modos? "

"Era la mitad de la noche y yo estaba hirviendo."

Jess y yo habíamos tenido una conversación muy entretenida, que principalmente consistió en derramar la totalidad de historias embarazosas de Harry. Uno de mis favoritas era sus vacaciones en familia a España con su madre.

"Todavía no la he perdonado por robar mi traje de baño y una toalla."

Yo había comprendido que su hermana secretamente lo había seguido a la piscina, tomando la única prenda de 
Harry y llevándosela a su habitación, dejándolo con la delicada tarea de negociar el viaje hasta el piso diecisiete 
desnudo.

"Hubiera estado bien si no fuera por la incómoda experiencia del ascensor".

Él suspiró al pensarlo.

"Oh, Dios mío, cuéntame." Me reí.

"No, de ninguna manera". Negó con la cabeza con una determinación única. Él jugó nerviosamente con uno de los botones de su camisa antes de que su cabeza se levantara. "Hay una fiesta. La próxima semana en la casa de Hayley. "Dijo Harry, tratando de cambiar de tema. "Bueno, yo uso el término casa, vagamente."

"¿Vas a ir?" Sonreí, vertiendo el líquido en las copas.

Lo noté asentir.

"Y tú también." Hizo una pausa. "Um, si quieres."

Mi cabeza se volcó para verlo mirándome, con los ojos curiosos fijos los míos.

"Me encantaría".

La sonrisa que llevaba iluminó su rostro, hoyuelos profundos apareciendo en sus mejillas.

"Genial… ah .. Y no me dejes solo con tus amigas de nuevo." Él añadió con cautela.

Harry se movió en sus pies, mirando hacia la puerta. Si yo no lo conociera bien, podría decir que él parecía un poco asustado.

"¿Por qué?" Cuestioné, colocando la botella a un lado.

"Me pidieron que me quitara la camisa para demostrar que era un entrenador de boxeo."

"Oh dios." Me reí.

sábado, 5 de octubre de 2013

~Capítulo 65

El viaje en coche constó de miradas prolongadas, la temperatura de la situación anterior aumentando. La atención de Harry fue sacada de la carretera cuando yo apoyé la mano sobre su rodilla. Sus ojos insinuando lujuria, mi toque acariciando su muslo izquierdo mientras él se desplazó un poco en su asiento. Cuando nos detuvimos por el semáforo, mi mano se deslizó un poco más arriba. El pecho de Harry subía y bajaba de forma desigual, lamiendo alrededor de sus labios mientras desesperadamente trataba de concentrarse. No pude evitar la pequeña sonrisa formándose en mi cara, mi apretón causando que la respiración de Harry se enganche, sus converse blancas apretando el pedal como los músculos de sus muslos se tensaron.

"¿Estás tratando de matarnos?" Su voz saliendo en una carcajada.

Creo que nunca lo había visto tan nervioso antes, el tono rosa apareciendo en sus mejillas mientras yo continuaba mi toque encendido. Era un cambio refrescante, normalmente yo era la que tenía dificultades para mantener la compostura. Cuando las luces cambiaron de rojo a ámbar, mis dedos rozaron su entrepierna. La sorpresa de Harry se deslizó de su boca en una maldición, el coche sacudiéndose hacia adelante a medida que frenamos de golpe. Mi risa hizo eco en todo el interior del vehículo, el pitido detrás de nosotros en señalización de los conductores enfadados con impaciencia esperando a que nos movamos.

Pasaron unos segundos, el coche acelerando por el camino.

"Creo que lo mejor es que te dejes tus manos para ti misma mientras estoy conduciendo.", Bromeó Harry.

Me reí, asintiendo con la cabeza. No pasó mucho tiempo antes de que se detuviera en la acera frente a mi casa. 

Mi mirada tímida encontrándose con la de Harry mientras él sostuvo su labio inferior entre sus dientes.

"¿Q-Quieres entrar?", Le pregunté en voz baja.

"Sí." Él contestó bruscamente.

Era humorístico lo obvio de su entusiasmo, impulsado por la idea de lo que estaba dispuesta a hacer por él si es que mi pequeña actuación en el coche no decía mucho. Harry tenía tanto mi cinturón como el suyo desabrochados en poco tiempo, trotando a mi lado del coche y cogiendo mi mano para ayudarme a bajar. Un fuerte brazo fue puesto por encima de mi hombro, tirando de mí hacia el lado de Harry mientras cruzamos la carretera. Busqué mis llaves, su cálido aliento abanicando por mi cuello mientras me rodeaba con sus brazos desde atrás.

La puerta se cerró detrás de Harry mientras apresuradamente se sacaba las Converse. Yo sabía que mi madre probablemente no estaba, pero no me costaba comprobar. Mi mano pegada a la puerta de la sala de estar, de pronto confundida al oír parloteos. Mis ojos se abrieron en cuanto mis amigas me saludaron con entusiasmo desde sus posiciones relajadas en el sofá. Les di una sonrisa antes empujar la puerta cerrándola y, volcándome hacia Harry. Él me tiró hacia él, siendo totalmente ajeno al hecho de que no estábamos solos en casa.

"¿Recuerdas cuando dije que mis amigas querían conocerte?"

Sus labios presionados a los míos mientras murmuraba su confirmación en contra de mi boca. Mis dedos se deslizaron por debajo de su gorro, quitando el sombrero de sus rizos suaves.

"Bueno, están sentadas en la sala de estar ahora".

Mis palabras fueron amortiguadas en el beso. Sonreí con cautela cuando Harry cogió mis hombros empujándome 
hacia atrás y mirándome con los ojos como platos.

"¿Qué?" Sus cejas se levantaron.

"Tal vez podrían estar en el sofá esperando." Inocentemente le sonreí.

"¿En este momento?" Habló Harry, desconcertado.

Asentí con la cabeza.

Su visión se posó en la puerta de la sala de estar. Segundos más tarde el teléfono de Harry fue revelado de su bolsillo trasero. Vi como sus dedos largos se desplazaron por la pantalla.

"¿Qué estás haciendo, llamando refuerzos?" Lo molesté.

"No exactamente".

La sonrisa apareciendo en su cara me hizo puso un poco incómoda. Su teléfono fue sostenido en su oreja, sus ojos en mí, como a sabiendas sonrió. Cuando se escuchó el sonido confirmando, rápidamente me dio su móvil. Miré hacia abajo, un poco confundida acerca de lo que estaba pasando. Maldije al leer el nombre.

"Llamando a Jess." Apareció en la pantalla.

"Harry." Le advertí.

Pero ya estaba a mitad del camino a través de la puerta de la sala antes de mirarme de nuevo a mí.

"Buena suerte con mi hermana." Él se echó a reír.

Yo no sabía muy bien qué hacer, no podía cancelar la llamada. El sonido de mis amigas saludándolo podía oírse a través del pequeño espacio entre el pasillo.

"Así que Harry, ¿qué haces para ganarte la vida?" Fue la primera pregunta que Zoe hizo.

Tomé la satisfacción de saber que mis amigas lo harían pasar de lo peor. Se lo merecía después de la situación en que me acababa de meter. Una voz trajo a mi atención al teléfono que actualmente sostenía en mi mano derecha.

"¿Harry? ¿Estás ahí? "

Puse el dispositivo a mi oído.

"Oh, eh, hola, es… soy Bo… la novia de Harry." Tartamudeé.

"Oh, Dios mío, oh Dios mío... ¡MAMÁ!"

Me estremecí un poco, sosteniendo el teléfono lejos del lado de mi cabeza mientras Jess siguió llamando a su madre. Lo puse a mi izquierda mientras se dirigió a mí de nuevo.

"Hola, Bo, ¿estás ahí?"

"Sí, estoy aquí." Sonreí.

"Mi mamá no está, así que solo me tienes a mí. Esto es tan emocionante, he estado molestando a Harry por siglos para conocerte. Supongo que esto no es realmente conocerte bien, pero esta bien. ¿Está ahí ahora, así puedo hablar con ustedes dos? "

"Oh no, está siendo interrogado por mis amigas." Bromeé.

Jess se rió. Me había acordado de Harry diciendo cómo Jess fue siempre parlanchina, nunca hubo un silencio incómodo cuando estabas ante su presencia.

"Hay tantas cosas que quería decirte y preguntarte;. Pero ahora que te tengo mi mente se quedó en blanco", admitió.

"Eres exactamente como Harry te describió." Sonreí.

Yo había sido informada de los gestos emocionados de su hermana, incluso en las cosas más simples.

viernes, 4 de octubre de 2013

~Capítulo 64

“Oye, Bo.”

Giré sobre mis talones para encontrar que Dan estaba detrás de mí. Recibió mi sonrisa antes de mirar de nuevo a mi casillero. Su cuerpo se apoyó contra la puerta metálica del compartimiento junto a mi izquierda mientras yo revolvía, colocando las cosas en mi bolso para ir a casa.

"¿Todo bien?", Le pregunté.

"Sí, yo sólo quería hablar contigo."

Vi como se apartó un poco de su cabello castaño claro de la frente, liberando su ojos azules de la obstrucción. Su estatura por encima de la mía, todo el mundo parecía ser más alto que yo. Dan se aclaró la garganta mientras yo esperaba pacientemente, mirando hacia debajo de vez en cuando la pantalla de mi teléfono. Harry estaría afuera para recogerme.

"Mira, sé que tu novio y yo no nos llevamos exactamente bien… Pero tú y yo todavía podemos ser amigos, ¿no? Yo sé que él no va a permitir que nos veamos fuera del trabajo, pero... "

Sacudí la cabeza, frunciendo el ceño. Mi acción cesó las palabras de Dan, preocupación en su rostro.

"Yo.".

"Harry puede ser agobiante a veces, pero no me controla. Yo soy mi propia persona. Nadie me dice qué hacer. Yo simplemente no quiero molestarlo, causaría más problemas y no deseo ver más discusiones entre ustedes dos. "

Dan pareció considerar mis palabras antes de darme una pequeña sonrisa, asintiendo con la cabeza. Parecía un poco decepcionado.

"Eso está bien conmigo, siempre y cuando llegamos a pasar el rato en el trabajo."

"Claro". Sonreí.

Se demoró unos segundos antes de abrir sus brazos.

"¿Me das un abrazo?"

Hice una pausa, cerrando mi casillero antes de asentir con timidez y acercarme a Dan para que envolviera sus brazos alrededor de mí. Solté una risa, su agarre apretándose juguetonamente.

"Me tengo que ir, Harry me está esperando."

Dan respiró profundo, casi como si estuviera inhalando el aroma de mi shampoo. Sus brazos me soltaron vagamente, mi cuerpo dando un paso atrás. Sus oscuros ojos azules sosteniendo mi mirada, mirando hacia abajo a mis labios antes de que él sonriera.

"Nos vemos pronto, Bo."

"Que tengas una buena noche."

Mi cuerpo giró “con gracia”, chocando con el marco de la puerta. Oí la risa de Dan detrás de mí antes de que yo me dirigiera hacia fuera a la parte delantera de la tienda. Mis botines arrastrándose a lo largo de los azulejos grises mientras buscaba mi teléfono que había metido a mi bolsa. Mis ojos en busca de Poppy para despedirme, pero ella debió haber estado ocupada con algún cliente, sus rizos dorados por ningún lugar a la vista. Retomé mi camino, andando hacia la puerta de entrada, fruncí el ceño, volcando la mirada hacia el otro extremo de la tienda.

Un hombre de pie, de espaldas a mí, con la cabeza inclinada. No tenía ni idea de por qué me había llamado la atención. Hemos tenido clientes dentro y fuera de la tienda de música todo el tiempo. Tal vez fueron los remolinos de tinta oscura en la piel de su brazo que cautivaron mi atención. Pero no tuve tiempo de reconocer los conocidos diseños en mi mente, mi cuerpo chocando con algo duro.

"Lo siento." Me disculpé.

Mi torpe acción quedó sin perdón, en vez de eso, una risa ronca me llamó la visión hacia arriba, reuniéndose con un par de ojos brillantes y esmeraldas.

"Hola, Hermosa."

El hoyuelo en su mejilla izquierda volviéndose prominente cuando él me sonrió, su diversión haciéndose notoria. Harry reconoció mi sorpresa, no esperaba verlo en las instalaciones de la tienda, por lo general se sentaba y esperaba en su Range Rover. Steve todavía tenía un poco de dudas del hombre alto que le había dado una hemorragia nasal.

"Normalmente sales a tiempo." Harry echó un vistazo a su reloj confirmando mi retraso de sólo unos minutos.

Le agarré de la muñeca, rizos sobresaliendo por debajo de su gorro mientras me miraba. Su carácter protector era tan fuerte como siempre. Puede ser abrumador a veces, pero no podía negar la sensación de calor que me provocaba saber que Harry se preocupaba por mí. O el hecho de que se veía increíblemente sexy cuando sus rasgos se endurecían, tensando su mandíbula, sus cejas fruncidas. Todo lo que quería hacer era besarlo, hacerle olvidar lo que lo llevaba a esa oscuridad que se infiltraba en sus ojos impresionantes. Era una técnica que ha demostrado ser muy exitosa para fomentar a Harry a encontrar algún tipo de equilibrio.

"Vamos, bebé".

Mi mano fue tomada entre las suyas, llevándome a la salida. Admiré lo grande que era su palma
cuando Harry la presionó contra el cristal, manteniéndolo abierto para que yo saliera. Recibió mi silencioso “gracias” cuando pasé bajo su brazo.

Aspiré una profundamente, absorbiendo el olor de la lluvia sobre el asfalto. Era uno de mis aromas favoritos, eso y el olor de Harry.

Yo había visto por la ventana por la tarde que el cielo se había caído, mojando todo lo que no estaba protegido. Pero el tiempo había mejorado en el último par de horas, todavía nublado pero ya no llovía.

"Tus cordones están desatados." Harry comentó casualmente mirando a mis zapatos. "Te puedes caer de nuevo."

"Oh".

Empecé a agacharme, pero una mano cálida cesó mi movimiento.

"Yo lo hago".

Una tímida sonrisa se extendió sobre mi boca cuando Harry se puso de rodillas delante de mí. Su expresión adorable hundiendo mi corazón mientras miraba hacia arriba. Parecía casi inocente, sus labios rosados entreabiertos, sus ojos brillando. Sus pestañas revolotearon cuando yo suavemente aparté algunos rizos sueltos que habían escapado de su gorro, mis dedos rozando sobre su mejilla antes de que él inclinara la cabeza, volviendo a atar mi agujeta.

Harry casi tarareaba mientras yo distraídamente jugaba con los rizos pequeños de su nuca, la acción reconfortante para los dos.

El sonido de la puerta de la tienda me distrajo, miré a mí alrededor justo a tiempo para ver de cerca, pero no había nadie a la vista. Mis labios fruncidos, explorando por el aparcamiento, vi al hombre cuya presencia no me había pasado desapercibida en la tienda donde yo trabajaba. Mi respiración se aceleró, mi boca secándose mientras su cabeza se volcó ligeramente, y me dio la oportunidad de echar un vistazo para reconocer sus rasgos en mi mente.
Segundos después, desapareció por la esquina.

"¿Bo?"

Mi cabeza se lanzó hacia abajo, esperando ver a Harry todavía en cuclillas en el suelo, pero él ahora estaba de pie, mis agujetas atadas.

"Bo, te pregunté si estabas bien" Él frunció el ceño.

"Yo-yo .. Sí, estoy bien." Tartamudeé. "Gracias".

Él no parecía muy convencido, pero procedió a llevarme a su coche de todos modos. Me sentía segura con Harry. Mi mano enganchada en uno de sus brazos, él no dejaría que nadie me haga daño. La puerta del pasajero se mantenía abierta, la presencia de Harry persistente mientras esperaba a que yo subiera. No me había dado cuenta de que lo estaba mirando fijamente hasta que él me habló.

"¿Qué?" Él sonrió.

Una mano grande aún sostenía el marco de la puerta del vehículo, sus músculos tensos bajo la camisa a cuadros negra que llevaba. La prenda estaba desabrochada, revelando una camiseta blanca, el dobladillo ligeramente cubriendo el cinturón negro de sus jeans. Mientras asimilaba la imagen en frente de mí, los labios de Harry se extendieron en una sonrisa. Me encantaba su pelo rizado, los rizos dándole una apariencia más joven hasta que te encantabas con la vista de su físico musculoso. Los hoyuelos de sus mejillas deberían haber mayormente un contraste, pero de algún modo Harry lograba lucir su apariencia, adorablemente lindo, mezclado con innegablemente sexy.

"Te ves muy lindo." Sonreí.

Me resultaba difícil comprender cómo se las arreglaba para verse tan atractivo sin esfuerzo.

"¿Lindo?", Se rió Harry.

"Creo que es tu gorro y tus hoyuelos… eres adorable."

Mis dedos juguetearon con un rizo pequeño que se había escapado de su gorro.

"Bo, no se supone que sea adorable, soy un chico."

Vi a Harry como juguetonamente flexionó sus músculos.

"Bueno, yo creo que sí."

Su toque se deslizó por la puerta, cerrándola de golpe. La acción repentina me hizo saltar. Mi visión flotó de nuevo a Harry, su sonrisa haciendo acto de presencia una vez más. La mirada en sus ojos me recordaba a un depredador acechando a su presa, poco a poco avanzando en la de matar. Dejé escapar un chillido bastante femenino como mi cabeza fue empujada a un lado por la de Harry, palabras prometedoras siendo susurradas a mi oído.

"Te voy a mostrar que es adorable." Murmuró entre dientes.

No había pasado ni un segundo y Harry ya me había levantado del piso, elevándome hasta que mis piernas se envolvieron alrededor de su cintura. Mi sorpresa le hizo reír profundamente. Sus grandes manos sosteniéndome y apretando por donde la espalda cambia de nombre. La acción me distrajo mientras Harry aprovechó la oportunidad para atacar a mi cuello, sus labios calientes suavemente dejando chupones. Suspiré, agarrando su nuca y enterrando mis uñas en su piel bronceada provocando a un ronco gemido salir de la boca de Harry. Él me tenía apretada contra un lado de su coche, dominándome mientras yo susurraba su nombre en la vulnerabilidad.

Fue en ese momento que sentí un poco de lluvia salpicar sobre mi mejilla, la segunda gota aterrizando en mi nariz. Me eché a reír suavemente mientras Harry continuaba tratando de demostrar un punto, nuestra ropa siendo salpicada por la humedad.

"Harry". Hablé sin aliento.

Mi espalda se arqueó contra su fuerte torso, sus labios gruesos rastreando mi mandíbula.

"Deja de reír. Estás arruinando mi momento masculino. "Harry murmuró.

"Está lloviendo." Yo le informé, más bien divertida.

Mi cuerpo rozando el suyo mientras Harry me tenía tan cerca como sea posible, permitiéndome deslizarme de su agarre.

"Continuará". Su voz ronca sonaba casi amenazante.

La puerta del pasajero se abrió de golpe una vez más, esta vez con un poco más de prisa, las gotas de agua cayendo a un ritmo más rápido de las nubes oscuras.

jueves, 3 de octubre de 2013

~Capítulo 63

Salí del cuarto de baño sólo para descubrir que Harry había desaparecido, ya no estaba donde yo lo había dejado sentado en el borde de la cama. Mi visión examinó la habitación, reconociendo que algo estaba ausente o fuera de lugar, pero no pude decir que era. Un profundo suspiro fue emitido antes de que yo me dirigiera a la puerta del dormitorio. Mi atención se despertó, tenía mis pies llevándome al final del pasillo, cautivada por el suave sonido musical.

Mis dedos apretando el marco de la puerta de la sala de estar, mi curiosidad al instante cayendo sobre Harry. Él estaba sentado en uno de los sofás, ligeramente inclinado. La guitarra, cuya ausencia había reconocido en la habitación de Harry, se apoyaba en su rodilla derecha. Rizos dejándose caer sobre su frente mientras tarareaba en la concentración. Lo único que podía hacer era escuchar con asombro como el hermoso sonido de su voz ronca resonaba por toda la cálida habitación. La longitud de sus dedos sosteniendo una plumilla, rasgueando las cuerdas. Nunca me había imaginado a Harry como el tipo musical, algo que me pareció un gran contraste con su trabajo muy físico. Pero al escucharlo ahora, el tono de su voz, acariciando las palabras familiares para mi, hacia mi corazón derretirse, mi compostura siendo llevada con él.

Yo caminaba tranquilamente alrededor de la parte trasera del sofá, Harry haciendo una pausa en cuanto mi presencia se hizo conocida. Él me miró, mis labios presionando un beso en su mejilla.

"Por favor, continua." Susurré.

Los bellos sonidos continuaron filtrándose en el aire mientras me sentaba a su lado.

"But if I kiss you will your mouth read this truth 
Darling how I miss you, strawberry’s taste how lips do 
And it’s not complete yet, mustn’t get our feet wet 
Cause that leads to regret, diving into soon. 
And I’ll owe it all to you, oh, my little bird, my little bird “.

Yo estaba fascinada por el muchacho capturando mi completa atención. Me di el gusto en el perfil lateral de su cara mientras cantaba la letra. La completa, forma de corazón de sus labios de color rosa, haciendo un mohín con ciertas palabras. Sus pestañas oscuras parecían más largas mientras estudiaba a Harry desde mi posición, rozando la parte superior de sus mejillas cuando él parpadeaba. Los músculos de sus antebrazos haciéndose evidentes con sus mangas enrolladas, sus dedos largos fácilmente viajando arriba y abajo del traste. Parecía tranquilo, mostrando el control que yo sabía que poseía.

Cuando la canción terminó Harry se volcó hacia mí, poniendo la guitarra a un lado. El ligero tinte rosado en sus mejillas me hizo creer que no estaba acostumbrado a una audiencia.

"Eres increíble… No sabía que cantabas." Sonreí.

"No he cantado en mucho tiempo.", Contestó en voz baja.

Había una tristeza en sus palabras, algo que me obligó a acercarme. Mis dedos rozaron su frente, reordenando los rizos que se habían extraviado.

"¿Por qué?"

Un brazo me atrajo hacia su calor, Harry dejando un beso en la parte superior de mi cabeza.

"Yo solía cantarle a mi hermana… para bloquear el ruido de mi papá cuando llegaba a casa borracho. Ella siempre decía que era la única manera para que ella pudiera dormir. Cuando mi papá se fue no había ninguna razón para que yo cantara más ".

Le apreté la cintura mientras Harry jugaba con mis dedos.

"Se siente diferente ahora, sin embargo."

Mi cabeza se inclinó hacia arriba para encontrarlo sonriendo hacia mí, me besó en la nariz juguetonamente. Me acerqué a frotar la suya contra la mía mientras se reía.

"Busqué, pero no creo que tenga una bolsa de agua caliente".

Sonreí al ver la expresión en su rostro adorable. La atención de Harry sobre mí causaba una sensación de hormigueo en mi estómago, suprimiendo los músculos apretados por un segundo de alivio.

"Puedes usar estas". Sugerí, tomando sus manos entre las mías.

El tamaño de sus manos era algo bastante extraordinario. Estiré sus dedos curvados, sorprendida por la longitud de estos. Mi pulgar pasó por encima de las líneas en sus palmas, siguiendo los pliegues en su piel cálida. Seguí explorando la vasta zona, dándoles la vuelta para encontrar los pequeños cortes en los nudillos de Harry que todavía estaban lejos de sanar adecuadamente debido a la pelea.

Incliné mi cabeza hacia arriba para descubrir a Harry mirando fijamente como investigaba la parte específica de su cuerpo.

"¿Te gustan mis manos?", Me preguntó en tono de broma.

Le sonreí, asintiendo con la cabeza mientras me ruborizaba.

"Son enormes".

La risa ronca de Harry sonó, tomando mis manos entre las suyas.

"Tal vez las tuyas son muy pequeñas.", Sugirió.

Me reí cuando Harry comenzó a burlarse de mi estatura, haciéndome cosquillas.

"Pero en serio, son anormalmente grandes." Hablé, envolviendo mis dedos alrededor de su índice.

Reflexionó sobre mi declaración durante unos segundos, mirando a donde nos pusimos en contacto.

"Puedo sostener una lata de Coca Cola entre mis dedos." Dijo, con cierta brusquedad.

Mi boca se abrió mientras él me sonrió con aire de suficiencia.

"De ninguna manera, déjame ver." Le dije.

Salté, arrastrando a un poco emocionado Harry detrás de mí a la cocina.



Habíamos terminado con nuestro pequeño experimento, que consistió principalmente en mí entregándole objetos a Harry para ver la cantidad de cosas que podía sostener en una mano. Me quedé muy sorprendida con los resultados.

Ahora estábamos en la sala de estar, una película había sido puesta en el reproductor de DVD mientras prácticamente estaba echada encima de Harry, que estaba tendido en el sofá. Él utilizó la extensión de su palma caliente para frotar círculos en mi espalda, aliviando la tensión que sentía. 

Una manta cubriéndonos después de que Harry regresara con dos tazas de té.
Mientras veíamos la película 007 que yo había elegido, mi mente comenzó a divagar. El personaje principal en la pantalla había provocado unos cuantos pensamientos curiosos que se arremolinaban en mi cabeza. Después que el villano había sido matado a tiros, me levanté de Harry.

"¿Alguna vez has tenido un arma antes?" Pregunté yo.

Me levanté el pelo suelto detrás de la oreja, para que mi visión quedara clara. El silencio de Harry siguió por un corto tiempo, estudiando mi rostro. Cuando todo lo que leía era la curiosidad, me respondió.

"Sí".

Me recosté hacia abajo, con la cabeza contra su pecho mientras consideraba su respuesta. El movimiento de su mano todavía calmando el dolor en mi espalda.

"¿Has disparado una?"

"Sí".

Mi repentino movimiento hizo a Harry suspirar ligeramente, mi rodilla accidentalmente rozando su entrepierna. Me disculpé ante la persistencia.

"¿A alguien?" Pregunté.

El verde de sus ojos avivándose, sosteniéndome más cerca.

"No, no. Fue en un campo de tiro, un entorno totalmente controlado. "Él respondió apresuradamente. "No he disparado a nadie, Bo." Harry resopló.

"¿De verdad matarías a Dan?", Le pregunté en voz baja contra su pecho vestido, casi con miedo de su respuesta.

Mi cuerpo se movía con el auge y la caída del torso fuerte de Harry. El ritmo constante siendo consuelo para mí, así como el olor familiar de Harry.

"Si te lastima... No sé lo que haría."

Fue una respuesta que estaba esperando, la naturaleza protectora de Harry mostrándose. Mis dedos jugaban con el borde de su camiseta por debajo de la manta, empujando la tela hacia arriba para dibujar patrones aleatorios sobre la suave piel de su cadera.

"Igual, no necesitaría un arma, sólo lo golpearía hasta acabar con él." Dijo en voz baja.

miércoles, 2 de octubre de 2013

~Capítulo 62

Me quedé callada, Harry nerviosamente mordiéndose el labio inferior. Supuse que él pensaba que yo todavía quería irme cuando su presencia abandonó el lugar desde donde resguardaba la puerta. Harry se movió detrás de mí, sentándose en el borde de la cama en la derrota. Me quedé allí durante lo que parecieron minutos, con los ojos clavados en mi escape. Hubiera sido muy fácil para mí para caminar en línea recta. Pero yo sabía que el dolor emocional sería insoportable. Yo estaba enamorada de un chico que sabía era peligroso. Pero no había absolutamente nada que pudiera hacer al respecto.

Bruscamente volqué hacia Harry, sus ojos chispeantes, imposiblemente más grandes cuando su cabeza se elevó a mi mirada. Su mirada sorprendida sostenía esperanza. Era casi como si no pudiera comprender mis acciones cuando me senté a su lado, nuestros muslos rozando. Su calor emanado con nuestro toque, pero no hizo ningún movimiento para conectar a nuestros dedos como lo haría normalmente.

"Harry, ¿tienes un arma, o-o es de otra persona?"

Los dos estábamos mirando al suelo.

"De otra persona". Hizo eco la voz ronca de Harry.

Yo no estaba muy segura de si debía estar aliviada por la información dada, o petrificada porque Harry tenía conocidos que poseían armas.

"¿Por qué demonios conoces a alguien que posee un arma?"

Su cabeza se volcó hacia mí, con los ojos atrapándose unos a los otros. Absorbió mi rostro por un momento, teniendo la comodidad en el hecho de que yo había elegido quedarme, para darle el beneficio de la duda.

"¿Recuerdas que te dije acerca de ser detenido por la policía?"

Mi mente viajó de nuevo al parque de atracciones y cuando Harry había dicho eso casualmente en la conversación. En ese momento yo había pensado que el incidente se había reducido a su mal genio, una pelea tonta, alimentada por el ego.

"Ustedes fueron puestos bajo custodia." Confirmé

Él asintió con la cabeza. Harry pausó, casi como para medir mi reacción. Ansiosamente jugueteó con sus dedos sobre su regazo.

"Hubo una pelea en un club al que solía ir… Se puso un poco desastroso esa noche, la gente estaba intoxicada. Uno de los chicos del grupo con el que estaba disparó algunos tiros ".

No me había dado cuenta, pero mientras Harry hablaba yo había tomado su mano izquierda en la mía, apretándola mientras pacientemente esperaba a que continuara.

"Nadie fue herido." Él afirmo. "Y yo no tenía ni idea sobre el arma hasta entonces."

Asentí con la cabeza en la comprensión. Parecía un poco aliviado con mi reacción.

"La policía llegó y se llevó a todos a la estación… no tuve cargos, sin embargo."

Nos sentamos por un corto tiempo, mi mente procesando lo que había escapado boca de Harry.

Cuando se movió, mi atención se precipitó de nuevo, tomando mi otra mano en la suya. Me resulta difícil comprender cómo alguien podía verse tan bello como Harry, pero aún contener tal oscuridad inconfundible. Los dos parecían contradecirse fuertemente entre sí.

"Yo estaba enfadado." Harry sacudió la cabeza. "No me gusta la forma en que estaba actuando hacia ti."

Yo no entendía, Dan había sido más que amable conmigo, pero Harry se negaba a verlo. Me había dado cuenta que su comportamiento posesivo, había aumentado desde la noche que pasamos juntos en mi habitación. Cuando estábamos en la presencia del otro, yo siempre me encontraba compartiendo el calor de su cuerpo. El brazo de Harry se ponía alrededor de mi espalda o mis hombros, acercándome, entrelazando nuestros dedos inconscientemente. Incluso cuando dormíamos, Harry se sentía como una manta extra, sus pestañas rozando mi mejilla mientras me sostenía imposiblemente cerca. Si no tuviéramos responsabilidades, tenía la sensación de que nunca me dejaría ir.

"Eres mía y yo haría todo lo posible para protegerte."

"Harry, no tienes que preocuparte por Dan" Dije intentado calmarlo.

Mi cuerpo bajó al edredón, el alivio corriendo, sabiendo que habíamos tenido la conversación que temía tener con Harry desde que había hablado con Dan Pude relajarme un poco con la confirmación de que no era mi novio el que poseia un objeto que podría fácilmente terminar con una vida.
Me tomó por sorpresa como un par de labios se apretaron a los míos, mis ojos parpadeando hasta abrirse por completo. Harry se alejó, moviendo su cuerpo sobre el mío. Sus dedos largos atraídos por la cadena de plata sobre el cuello de mi ropa, jugueteando con el colgante por un corto tiempo. El gesto fue un recordatorio de la noche que me lo había dado y lo mucho que se preocupaba por mí.

"Tú sabes que yo nunca te haría daño." Él hizo una mueca ligeramente ante sus propias palabras y cómo se contrastaban con el número de moretones en mi cuerpo. Su cabeza se sacudió cuando él frunció el ceño. "No intencionadamente." Sus palabras susurradas.

"Lo sé." Susurré, una pequeña sonrisa curvándose en mis labios.


No hubo más palabras intercambiadas, sólo besos y toques suaves. Era como si estuviera tratando de alejar el temor. Su nariz suavemente empujó mi mejilla, deseando que correspondiera. Mis dedos se deslizaron en el cabello de Harry, tirando de sus rizos para forzar un ronco gemido de su boca. Ya sea en un momento caliente, apasionado o un gesto reconfortante, había aprendido que Harry amaba que alguien jugara con sus suaves rizos. Mis dedos levemente rascaron su cuero cabelludo para persuadir a otro sonido excitante de sus labios. Pero cuando una gran mano viajó hasta debajo de la camisa a cuadros que yo llevaba, me estremecí cuando Harry palmeó mi pecho.

Sus movimientos cesaron inmediatamente. Un momento de comprendimiento cruzó por su rostro.

"¿Estas sensible?"

Me puse un poco tímida, no completamente cómoda con la discusión de los pros y contras de mi cuerpo. Harry siguió a interrogarme mientras yacía debajo de él.

"¿Estás en tu periodo?"

"Harry." Me quejé, mis mejillas empezando a sonrojarse.

La curva ligeramente de sus labios me dijo que estaba divertido por mi falta de voluntad.

"No hay necesidad de estar avergonzada."

"Estás encima de mí mientras discutimos mi ciclo mensual, voy a encontrar eso un poco incómodo, Harry."

Se rió de mi respuesta cortante, rodando hacia un lado, nuestra conversación anterior aparentemente olvidada.

"¿Puedo hacer algo por ti?"

El verde de sus ojos brillaba, mirándome por debajo de algunos rizos sueltos antes de empujarlos hacia atrás.

"Si tienes calambres, creo que tengo un poco de paracetamol en el armario".

Harry estaba de pie y caminando hacia la puerta antes de que pudiera responder. Miró a su alrededor cuando lo llamé, sus labios entreabiertos mientras se paró interrogante.

"Estoy bien." Sonreí. "Pero tal vez algo caliente para poner en mi estómago".