Él sonrió, su lengua pasando por sus labios antes de compartir un beso apasionado. Mis dedos apartando unos pocos rizos húmedos de su frente, tocando las gotas de pintura seca. El suave toque de Harry trazado por mi espalda, mi peso corporal descansando sobre él hasta que agarró mis caderas, rodándome. La pintura de sus dedos quedando en la tela de su camiseta. Volqué hacia un lado, mis mejillas sonrojándose cuando Harry se acomodo, tirando de la parte delantera de sus bóxers para cubrir su parte expuesta. Una risita escapó cuando Harry movió sus caderas, levantando el trasero ligeramente hacia arriba del suelo para subir sus jeans ajustados. Sus largos dedos encontraron la cremallera, abotonando y abrochando el cinturón.
Una parte de mí no quería que él se cubriera. El cuerpo desnudo de Harry era hermoso, bronceado y musculoso. Yo nunca había visto algo tan impresionante como la figura de ángel a la que yo tenía gimiendo de placer debajo de mí unos minutos antes.
"Eso fue divertido." Susurré.
Su risa ronca me hizo sonreír, su cuerpo rodando para cernirse sobre mí. El toque de Harry corrió hasta mi antebrazo, haciéndome temblar.
"¿Tienes frío?"
Me había olvidado de donde estábamos por unos minutos, el extenso estudio no era exactamente cálido y ambos estábamos en topless con la excepción de mi sujetador.
"Estoy bien".
La pequeña arruga entre sus cejas me informó de que Harry no estaba convencido, poniéndose de pie delante y extendiéndome la mano. Acepté el gesto mientras tiraba de mí para estar de pie mirándolo fijamente. Una sonrisa se presionó contra mi mejilla con un beso dulce.
"Vamos a arreglarnos".
Miré a nuestro lienzo, dándome cuenta de cómo las impresiones de Harry eran más amplia que las mías. Las formas haciéndome parecer un duende, ya que habíamos puesto nuestras palmas juntas. Mis ojos siguieron un camino de huellas pintadas, uno de mis intentos de fuga fallidos que terminaron con Harry levantándome por encima de su hombro.
Mi cuerpo se volcó bruscamente al oír la puerta del estudio cerrándose de golpe. Me parecía que no podía parar los latidos de mi corazón, el sonido transportándome hacia temprano en el día y la figura aterradora que había descubierto de algún modo donde yo trabajaba. Mi cuerpo se tambaleó hacia atrás, envolviendo mis brazos alrededor de mi piel expuesta. No tenía absolutamente ninguna posibilidad contra él. A pesar de la victoria de Harry en el ring, el hombre intimidante había dejado a mi novio maltratado y golpeado. La imagen de su horrible cara sonriéndome llenó mi cabeza de feos pensamientos. El miedo envolvió mi totalidad cuando una figura masculina subió las escaleras.
"¿Bo?"
El corazón me latía aún cuando Harry se acercó a mí, la ropa en sus brazos.
"Te ves como si hubieras visto un fantasma."
"Yo-yo estoy bien".
Me sentía tonta por suponer que era alguien más, por supuesto, era Harry. Había salido minutos antes para tratar de encontrar algo de ropa limpia en su coche. Fue el resultado de un desacuerdo, Harry no muy cómodo con la idea de un posible cambio de color en la tapicería interior de su vehículo, si nos quedábamos en nuestro actual atuendo.
La camiseta salpicada de pintura que Harry estaba usando fue removida por su cabeza. Yo no podía dejar de reír, mi estado de ánimo cambiando al instante cuando me di cuenta de las rayas negras en sus mejillas aún estaban presentes. Su mirada entretenida volvió hacia mí como sus jeans fueron empujados hacia abajo.
"Vamos, desvístete".
Una parte de mí no quería que él se cubriera. El cuerpo desnudo de Harry era hermoso, bronceado y musculoso. Yo nunca había visto algo tan impresionante como la figura de ángel a la que yo tenía gimiendo de placer debajo de mí unos minutos antes.
"Eso fue divertido." Susurré.
Su risa ronca me hizo sonreír, su cuerpo rodando para cernirse sobre mí. El toque de Harry corrió hasta mi antebrazo, haciéndome temblar.
"¿Tienes frío?"
Me había olvidado de donde estábamos por unos minutos, el extenso estudio no era exactamente cálido y ambos estábamos en topless con la excepción de mi sujetador.
"Estoy bien".
La pequeña arruga entre sus cejas me informó de que Harry no estaba convencido, poniéndose de pie delante y extendiéndome la mano. Acepté el gesto mientras tiraba de mí para estar de pie mirándolo fijamente. Una sonrisa se presionó contra mi mejilla con un beso dulce.
"Vamos a arreglarnos".
Miré a nuestro lienzo, dándome cuenta de cómo las impresiones de Harry eran más amplia que las mías. Las formas haciéndome parecer un duende, ya que habíamos puesto nuestras palmas juntas. Mis ojos siguieron un camino de huellas pintadas, uno de mis intentos de fuga fallidos que terminaron con Harry levantándome por encima de su hombro.
Mi cuerpo se volcó bruscamente al oír la puerta del estudio cerrándose de golpe. Me parecía que no podía parar los latidos de mi corazón, el sonido transportándome hacia temprano en el día y la figura aterradora que había descubierto de algún modo donde yo trabajaba. Mi cuerpo se tambaleó hacia atrás, envolviendo mis brazos alrededor de mi piel expuesta. No tenía absolutamente ninguna posibilidad contra él. A pesar de la victoria de Harry en el ring, el hombre intimidante había dejado a mi novio maltratado y golpeado. La imagen de su horrible cara sonriéndome llenó mi cabeza de feos pensamientos. El miedo envolvió mi totalidad cuando una figura masculina subió las escaleras.
"¿Bo?"
El corazón me latía aún cuando Harry se acercó a mí, la ropa en sus brazos.
"Te ves como si hubieras visto un fantasma."
"Yo-yo estoy bien".
Me sentía tonta por suponer que era alguien más, por supuesto, era Harry. Había salido minutos antes para tratar de encontrar algo de ropa limpia en su coche. Fue el resultado de un desacuerdo, Harry no muy cómodo con la idea de un posible cambio de color en la tapicería interior de su vehículo, si nos quedábamos en nuestro actual atuendo.
La camiseta salpicada de pintura que Harry estaba usando fue removida por su cabeza. Yo no podía dejar de reír, mi estado de ánimo cambiando al instante cuando me di cuenta de las rayas negras en sus mejillas aún estaban presentes. Su mirada entretenida volvió hacia mí como sus jeans fueron empujados hacia abajo.
"Vamos, desvístete".
Su tono juguetón fue claro mientras se subía los pantalones hasta las caderas, cubriendo parcialmente, las huellas de mi palma que había dejado a su piel. Me moví, bajándome los jeans, tropezando un poco antes de recuperar el equilibrio. Harry ya estaba vestido mientras me miraba fijamente. Me agaché para buscar algo limpio que ponerme. Mis dedos agarraron un par de shorts me quedaban alrededor que había dejado donde Harry. Los subí por mis piernas mientras Harry buscaba una sudadera para que me ponga. Mis dedos curiosamente cogieron una gorra color azul marino escondido entre la ropa.
"Uh, uh, eso es mío." Harry hablaba juguetonamente.
La gorra fue tomada de mis dedos. Miraba fijamente como los rizos desordenados de Harry fueron barridos de su frente, el ala del sombrero a la parte posterior de su cabeza. No pensé que fuera posible que él viera aun más atractivo, pero Harry tenía la costumbre de probar que estoy equivocada.
"Te ves sexy". Dije.
Se rió de mi elogio repentino, mis mejillas sonrojándose. Un pequeño beso fue dejado en mi nariz.
"Gracias, Bebé. Tu tampoco te ves mal”. Harry me guiñó un ojo. Sus ojos recorriendo tentativamente mi cuerpo.
En ese momento me di cuenta que seguía sin camiseta. Mi visión se desvió hacia el suelo, hasta que una sudadera gris me fue alcanzada.
"Toma". Él habló.
Me ayudó a vestirme, el material suelto quedando holgado alrededor de mi cuerpo. Sus dedos largos agarrando la cremallera antes de que fuera subida. Giré los ojos cuando Harry pareció cambiar de opinión, descaradamente exponiendo más de mi pecho a sus ojos chispeantes. Mi mano empujándolo mientras se reía entre dientes, lo reajusté, cerrando la cremallera a lo más alto. Aspiré el olor familiar de Harry que se quedó en la ropa, sintiéndome segura y cálida. La sudadera de Harry era demasiado grande, mis dedos enrollando las mangas, creyendo que seguro parecía más pequeña de lo habitual ya que el dobladillo me quedaba a la mitad del muslo.
"Está lloviendo". Comentó.
Me paré mientras el levantó mi capucha, mi pelo desordenado cayendo sobre mis hombros. Sus ojos verdes escaneado mi cara mientras yo le sonreía tímidamente. Harry se inclinó hacia delante, con el pulgar suavemente rozando mi mejilla.
"Eres tan linda."
"Tú también lo eres." Toqué su hoyuelo izquierdo.
Yo podía oír su risa, inclinándose y levantando la ropa manchada de pintura. Ya tenía sus Converse puestas antes de que yo tuviera la oportunidad de jalar mis botines. Pero quedé un poco sorprendida cuando Harry los tomó de mis manos. Su voz sonaba ronca mientras lo miraba confundida.
"Necesito que lleves esto." Me entregó la ropa, mis brazos sosteniendo la pila contra mi pecho. "Así yo te cojo."
Las llaves de Harry fueron colocadas en el bolsillo de la sudadera que yo llevaba puesta antes de que él procediera a cargarme y llevándome a estilo nupcial hacia las escaleras. No había necesidad de que yo sostuviera la ropa, las telas descansan sobre mi estómago mientras envolvía un brazo alrededor de su cuello. La fuerza de Harry siempre asombrandome, no parecía tener dificultades con nada. Un hecho del que yo era muy consciente cada vez que espontáneamente me cargaba.
Una vez que pasamos las escaleras, Harry nos acercó al interruptor de la luz, mis dedos extendidos apagando la luz. Mi palma pegada a la puerta de metal, no teniendo la fuerza contundente que necesitaba. Retiré mi tacto como Harry me dio un ligero apretón, haciendo que la barrera se abriera con su pie. Mis ojos se abrieron como a sabiendas me sonrió.
Un círculo grande de lluvia se derramaba sobre nosotros, enfriando la extensión no cubierta de mi pierna. Yo estaba agradecida por el calor del cuerpo de Harry y la capucha de su ropa. Mis dedos buscaron a tientas las llaves que habían sido estratégicamente colocadas en mi bolsillo, murmurando con disgusto por la puerta aparentemente inflexible, que se negó a cerrar por completo.
"Bebé, me estoy mojando un poco aquí, ¿podríamos apurarnos?", Sugirió Harry.
Sabía que las manchas de agua en su camiseta se volverían como transparentes. Mi mente se alejó irremediablemente con la imagen de Harry mojado y sin camisa, pronto agité imagen pecadora de mi cabeza mientras sostuve su nuca un poco más fuerte.
"Uh, uh, eso es mío." Harry hablaba juguetonamente.
La gorra fue tomada de mis dedos. Miraba fijamente como los rizos desordenados de Harry fueron barridos de su frente, el ala del sombrero a la parte posterior de su cabeza. No pensé que fuera posible que él viera aun más atractivo, pero Harry tenía la costumbre de probar que estoy equivocada.
"Te ves sexy". Dije.
Se rió de mi elogio repentino, mis mejillas sonrojándose. Un pequeño beso fue dejado en mi nariz.
"Gracias, Bebé. Tu tampoco te ves mal”. Harry me guiñó un ojo. Sus ojos recorriendo tentativamente mi cuerpo.
En ese momento me di cuenta que seguía sin camiseta. Mi visión se desvió hacia el suelo, hasta que una sudadera gris me fue alcanzada.
"Toma". Él habló.
Me ayudó a vestirme, el material suelto quedando holgado alrededor de mi cuerpo. Sus dedos largos agarrando la cremallera antes de que fuera subida. Giré los ojos cuando Harry pareció cambiar de opinión, descaradamente exponiendo más de mi pecho a sus ojos chispeantes. Mi mano empujándolo mientras se reía entre dientes, lo reajusté, cerrando la cremallera a lo más alto. Aspiré el olor familiar de Harry que se quedó en la ropa, sintiéndome segura y cálida. La sudadera de Harry era demasiado grande, mis dedos enrollando las mangas, creyendo que seguro parecía más pequeña de lo habitual ya que el dobladillo me quedaba a la mitad del muslo.
"Está lloviendo". Comentó.
Me paré mientras el levantó mi capucha, mi pelo desordenado cayendo sobre mis hombros. Sus ojos verdes escaneado mi cara mientras yo le sonreía tímidamente. Harry se inclinó hacia delante, con el pulgar suavemente rozando mi mejilla.
"Eres tan linda."
"Tú también lo eres." Toqué su hoyuelo izquierdo.
Yo podía oír su risa, inclinándose y levantando la ropa manchada de pintura. Ya tenía sus Converse puestas antes de que yo tuviera la oportunidad de jalar mis botines. Pero quedé un poco sorprendida cuando Harry los tomó de mis manos. Su voz sonaba ronca mientras lo miraba confundida.
"Necesito que lleves esto." Me entregó la ropa, mis brazos sosteniendo la pila contra mi pecho. "Así yo te cojo."
Las llaves de Harry fueron colocadas en el bolsillo de la sudadera que yo llevaba puesta antes de que él procediera a cargarme y llevándome a estilo nupcial hacia las escaleras. No había necesidad de que yo sostuviera la ropa, las telas descansan sobre mi estómago mientras envolvía un brazo alrededor de su cuello. La fuerza de Harry siempre asombrandome, no parecía tener dificultades con nada. Un hecho del que yo era muy consciente cada vez que espontáneamente me cargaba.
Una vez que pasamos las escaleras, Harry nos acercó al interruptor de la luz, mis dedos extendidos apagando la luz. Mi palma pegada a la puerta de metal, no teniendo la fuerza contundente que necesitaba. Retiré mi tacto como Harry me dio un ligero apretón, haciendo que la barrera se abriera con su pie. Mis ojos se abrieron como a sabiendas me sonrió.
Un círculo grande de lluvia se derramaba sobre nosotros, enfriando la extensión no cubierta de mi pierna. Yo estaba agradecida por el calor del cuerpo de Harry y la capucha de su ropa. Mis dedos buscaron a tientas las llaves que habían sido estratégicamente colocadas en mi bolsillo, murmurando con disgusto por la puerta aparentemente inflexible, que se negó a cerrar por completo.
"Bebé, me estoy mojando un poco aquí, ¿podríamos apurarnos?", Sugirió Harry.
Sabía que las manchas de agua en su camiseta se volverían como transparentes. Mi mente se alejó irremediablemente con la imagen de Harry mojado y sin camisa, pronto agité imagen pecadora de mi cabeza mientras sostuve su nuca un poco más fuerte.
"Espera." Hablé, inclinándome hacia adelante lejos de su calidez.
Maldiciones escaparon de mi boca al no poder empujar la pesada puerta de nuevo en su lugar.
"Bo".
Salté como la rodilla derecha de Harry entró en contacto con la puerta, resolviendo la rigidez que no me permitiría bloquearla. Mi agarre se había apretado alrededor de la parte posterior de su cuello con sorpresa.
"Oh, gracias." Tartamudeé.
"No hay problema".
El sonido de la cerradura de pernos señalándonos que el estudio de arte estaba seguro, Harry entonces nos llevó por el camino estrecho de la acera que bordeaba la carretera principal. Yo lo observaba, su bello rostro salpicado de gotas de lluvia. Sus hoyuelos aparecieron cuando uní a las gotitas en sus mejillas con la punta de mi dedo índice.
Minutos más tarde nos paramos al lado del gran vehículo de Harry. Mis dedos una vez más, jugueteando con las llaves de las que estuve temporalmente a cargo, abriendo las puertas con un clic del botón. La puerta del pasajero se abrió, mi cuerpo fue colocado cuidadosamente en el asiento delantero mientras yo acomodaba la ropa salpicada de pintura. Harry recibiendo mi agradecimiento, colocando mis botines en el suelo.
A medida que tomó el lugar a mi lado en la parte delantera del coche, mi sonrisa apareció de nuevo. Las rayas negras que había dibujado en los pómulos de Harry estaban difundidas por las gotas de lluvia. Yo no podía dejar de admirar cómo incluso cuando estaba despeinado y mojado, Harry seguía siendo el hombre más impresionante que jamás había visto. Todo en él era cautivador, sus ojos impresionantes, sus labios carnosos y el hábito extraño que tenía de deslizar su lengua por estos para humedecerlos. Pero no era todo acerca de su físico estéticamente atractivo, algo que muchas mujeres habían mirado apenas pasaba. Era la oscuridad dentro de él y lo rápido que se podría transformar a su lado juguetón y cariñoso que me encantaba. Todavía había algo impredecible sobre el muchacho que actualmente besaba la palma de mi mano. Pero yo estaba dispuesta a aceptar eso para mantener a Harry en mi vida.
"Creo que debemos conseguir un poco de pintura para el cuerpo." Harry interrumpió mis pensamientos.
Maldiciones escaparon de mi boca al no poder empujar la pesada puerta de nuevo en su lugar.
"Bo".
Salté como la rodilla derecha de Harry entró en contacto con la puerta, resolviendo la rigidez que no me permitiría bloquearla. Mi agarre se había apretado alrededor de la parte posterior de su cuello con sorpresa.
"Oh, gracias." Tartamudeé.
"No hay problema".
El sonido de la cerradura de pernos señalándonos que el estudio de arte estaba seguro, Harry entonces nos llevó por el camino estrecho de la acera que bordeaba la carretera principal. Yo lo observaba, su bello rostro salpicado de gotas de lluvia. Sus hoyuelos aparecieron cuando uní a las gotitas en sus mejillas con la punta de mi dedo índice.
Minutos más tarde nos paramos al lado del gran vehículo de Harry. Mis dedos una vez más, jugueteando con las llaves de las que estuve temporalmente a cargo, abriendo las puertas con un clic del botón. La puerta del pasajero se abrió, mi cuerpo fue colocado cuidadosamente en el asiento delantero mientras yo acomodaba la ropa salpicada de pintura. Harry recibiendo mi agradecimiento, colocando mis botines en el suelo.
A medida que tomó el lugar a mi lado en la parte delantera del coche, mi sonrisa apareció de nuevo. Las rayas negras que había dibujado en los pómulos de Harry estaban difundidas por las gotas de lluvia. Yo no podía dejar de admirar cómo incluso cuando estaba despeinado y mojado, Harry seguía siendo el hombre más impresionante que jamás había visto. Todo en él era cautivador, sus ojos impresionantes, sus labios carnosos y el hábito extraño que tenía de deslizar su lengua por estos para humedecerlos. Pero no era todo acerca de su físico estéticamente atractivo, algo que muchas mujeres habían mirado apenas pasaba. Era la oscuridad dentro de él y lo rápido que se podría transformar a su lado juguetón y cariñoso que me encantaba. Todavía había algo impredecible sobre el muchacho que actualmente besaba la palma de mi mano. Pero yo estaba dispuesta a aceptar eso para mantener a Harry en mi vida.
"Creo que debemos conseguir un poco de pintura para el cuerpo." Harry interrumpió mis pensamientos.
Sus largos dedos jugando con la cremallera de la sudadera adornando mi torso, tirando de ella ligeramente para revelar un poco más.
"Tal vez sabor a chocolate… así yo podría lamer tu cuerpo desnudo." Su voz bajando considerablemente.
"Harry". Me sonrojé, apartando su brazo y golpeándolo ligeramente.
"Harry". Me sonrojé, apartando su brazo y golpeándolo ligeramente.