Harry Edward Styles Cox.

domingo, 22 de septiembre de 2013

~Capítulo 59

[Siento tardar en subir capítulos, es que entre el instituto y que tengo exámenes cada dos por tres no tengo tiempo.]

Mi mente estaba en otras cosas mientras pasaba el cuchillo sobre el pan tostado, esparciendo la mermelada morada. No había oído a Harry entrar en la cocina. Me sorprendió cuando sus brazos se envolvieron alrededor de mi cintura desde atrás. Sonreí mientras tarareaba en mi oído, apoyando su cabeza sobre mi hombro. Cosquilleándome el cuello con sus labios gruesos dejando besos tentadores a través de mi piel.

"No me gusta despertarme solo." Murmuró. "Pensé que ya habías empezado a correr."

Sus palabras me confirmaron que mi suposición era correcta. Él estaba asustado.

"Tuve que conseguir ventaja, con lo largas que son tus piernas." Bromeé.

Esto sólo le animó aún más, sus dientes mordiendo mi hombro expuesto mientras él juguetonamente gruñía. Me moví de su dominio, riendo mientras me apretaba entre su cuerpo y mesón. Sus ojos se posaron en mi boca en cuanto traje mi labio inferior entre mis dientes. Vi como su lengua rosada salió, mojando sus labios.

"Oh, um…”

Los dos rápidamente volcamos a ver a mi mamá que estaba en la puerta. Sus ojos rápidamente levantándose, no segura sobre a dónde mirar ya que Harry estaba en sus holgados pantalones de ejercicio de color gris. Sin embargo, esto no pareció perturbarlo mientras él le sonrió, envolviendo sus brazos alrededor de mi cintura por la espalda antes de besar la parte superior de mi cabeza. La camiseta de Harry quedándome suelta en el hombro y silenciosamente me alenté a ponerme unos shorts. Mi cabello cayendo en cascada sobre mi parte frontal en ondas. Al parecer, yo había heredado las mejillas rosadas de mi madre.

"Voy a um… solo…”

Se dio la vuelta rápidamente y se dirigió por el pasillo hacia la sala de estar. No era mi intención que mi mamá nos descubriera así, pero no había nada que pudiera hacer al respecto de la situación. Sin embargo, el hombre que actualmente estaba besando mi cuello parecía no tener ningún descontento con la escena. Besé a Harry en la mejilla, moviéndome hacia la puerta. Una risita escapó de mis labios mientras tomaba mi mano, sin esfuerzo jalándome de espaldas a él. Dejando un beso fuerte a mi boca antes de mover la cabeza a la puerta en indicación. Chillé cuando apretó mi nalga, ligeramente palmeándola en aliento.

"Ve y ponte una camiseta." Me reí.

Lo vi tomar con descaro un bocado de la tostada antes de correr hacia la puerta y subir las escaleras hasta mi habitación. Mi cuerpo tomó una respiración profunda cuando me preparé para tener la conversación inevitable con mi madre. La encontré sentada en el sofá, con los ojos como dardos a mí cuando entré por la puerta.

"Bo". Ella sonrió.

Se levantó de su puesto, rápidamente envolviendo sus brazos alrededor de mí. Me sonrió mientras besaba mi mejilla. Llevó sus manos a mis hombros, sosteniéndome con el brazo extendido, mirándome con curiosidad. Su cabello castaño tomado en una coleta, su suave mirada azul sosteniendo la mía. Su uniforme de enfermera todavía adornándola, el color pálido algo que no le gustaba de trabajar en el hospital.

"Así que tú y Harry."

Un rubor se deslizó sobre mis mejillas mientras le asentí con la cabeza ligeramente, me resultaba un poco difícil de encontrar su contacto visual. Ella me apretó los hombros.

"¿Se cuidaron?" Sus cejas se elevaron inquisitivamente a mí.

"Oh dios, mamá, sí." Me retorcí.

Ella asintió con la cabeza ligeramente en alivio, su sonrisa regreso. El calor no había tenido la oportunidad de desaparecer de mi cara antes de que otra ola de vergüenza rodara a través de mí.

Me llevé a toda prisa el pelo adelante para cubrir el lugar que donde yo sabía que los labios de Harry habían traído sangre a la superficie de mi cuello. Un recordatorio de nuestras actividades íntimas la noche anterior. Mi madre murmuró algo acerca de ser joven mientras ella se rió.

"Te dije que era dulce."

No tenía ni idea de los acontecimientos que habían tenido lugar desde que había visto por última vez Harry. Pero me encontré a mí misma sonriendo, ella tenía razón.

"Realmente me gusta." Admití en voz baja.

Aún no le había dicho a nadie mis verdaderos sentimientos por Harry. Pero la expresión en el rostro de mi madre mostraba compresión, ella era plenamente consciente de lo que había dejado sin decir.

"La forma en que te mira. Es como cuando tu padre solía mirarme."

Las palabras se apretaron en mi corazón. Podía sentir las lágrimas en mis ojos ante la mención de mi papá. Incluso cuando estaba creciendo, no podía negar el amor que se veía entre mis padres. Se habían amado mutuamente. Cuando mi papá fue alejado de nosotros, prácticamente mi madre se rompió por dentro, nunca la había visto en nada comparable a la época después de la muerte de mi padre. El significado detrás de sus palabras era tan poderoso.

Nuestra conversación fue interrumpida en silencio cuando Harry apareció en el umbral. Sus jeans estaban colgando bajo en sus caderas, la banda negra de sus calzoncillos asomándose por encima. Se quedó quieto con el torso desnudo sonriéndonos, completamente ajeno a la situación profunda de la que él era una parte.

"Te dejo." Mi mamá me apretó la mano mientras se alejaba.

"Me alegro de verte, Harry." Ella habló mientras pasaba por la puerta.

"Igualmente, señora Ellis."

"Heather". Corrigió mi madre.

Su risa ronca resonó antes de que él se dirigiera hacia mí.

"Pensé que ibas a poner algo de ropa." Me reí.

Sus dedos juguetonamente tiraron del dobladillo de la camiseta que llevaba puesta. Sus ojos verdes brillaban con diversión mientras su altura se cernía sobre mí. Puse mi mano sobre la suave piel de su cadera mientras se inclinaba hacia abajo. Su calor me consolaba.

"Llevas mi camisa, y aunque se ve bien en ti, como que la necesito de vuelta." Él sonrió en mi cuello.

Mis dedos dejándole la piel de gallina a su paso mientras arrastraba mis caricias por su espalda tonificada. Un ligero gemido cayó entre nosotros, enredando mis dedos entre sus rizos desordenados, manteniendo sus labios presionados en mi hombro.

"Vas a tener que atraparme primero, Styles." Susurré.

Me aparté para descubrir Harry mirándome boquiabierto. El brillo juguetón se vio abrumado por una oscuridad sutil cuando me miró a los ojos. Se veía tan sexy. Moretones todavía dispersos en su torso bronceado de la pelea que había tenido lugar el día anterior. Recé para que las marcas hayan pasado desapercibidas por mi madre. Me sentí un poco incómoda al pensar en ella asumiendo que yo le había infligido tales impactos durante nuestras actividades en el dormitorio.

"Desafío aceptado." Sonaba la voz de Harry más ronca que de costumbre.

El tono profundo envió escalofríos por mi piel antes de que yo apresuradamente me echara a correr hacia la puerta. Apenas había llegado a las escaleras antes de que una mano grande agarrara la tela holgada ocultando mi torso. Me las arreglé para escapar, girando y presionando un pequeño beso a los labios de Harry en distracción. Sorprendentemente, el gesto me había proporcionado ventaja, la cual aproveche tambaleándome por las escaleras. Podía oír a mi madre riendo mientras yo gritaba, Harry en mis talones mientras me perseguía hasta mi dormitorio.

No me quedaba ningún lugar para correr mientras él con una sonrisa malévola cerró la puerta detrás de él. Mi cuerpo retrocedió en cuanto Harry se acercaba, una sonrisa de satisfacción adornando su rostro.

"Parece que gané." Dijo con orgullo, sus ojos mirando de arriba abajo mi porte más pequeño.

Las puntas de sus dedos me quemaban la piel, en cuanto los enganchó en el cuello de mi camiseta, tirando de ella hacia abajo ligeramente. Mi cuerpo se sentía débil cuando disminuyó la distancia entre nosotros, su toque hacia abajo rozando por los costados hasta el dobladillo de la prenda.

"¿Puedo sacártela?" Él sonrió.

Mis pestañas revoloteaban, sus manos grandes encontrando mis caderas desnudas en cuanto él arrugó la tela más arriba. Me reí cuando Harry apretó ligeramente mis costados, sabiendo muy bien lo cosquillosa que podría ser. Pero las risas cesaron. Su caliente respiración corriendo a través de la piel de mi cuello. Harry hundió su cara en el hueco de mi cuello. Los ligeros mordiscos cosquilleando en mi totalidad. Labios rozando mi oído.

"Me desperté con una erección en la mañana." Él murmuró ligeramente.

El tono de su voz descendió directamente al lugar en donde más lo necesitaba. Su toque seductor continuando para eliminar gradualmente la ropa que había requisado.

"Me decepcioné al ver que mi novia no estaba allí para ayudarme."

La camiseta fue retirada suavemente por encima de mi cabeza dejando mi pecho completamente expuesto al verde lujurioso que observaba mi piel.

"Tal vez la próxima vez." Él sonrió.

Rápidamente tiró abajo la tela gris para cubrir su torso tonificado.

"Mm, todavía caliente." Harry tentó.

Mi antebrazo derecho viajó a ocultar mis pechos mientras él se echaba a reír. Cuando le pedí que me buscara otra camiseta, no estuve muy contenta con su cuidadosa opción selecta. Mis mejillas se ruborizaron cuando él la extendió expectante a mí, con los ojos brillantes de picardía. Me aparté de él mientras esperaba a que me vista.

Una arruga grabada en mis rasgos cuando levanté la prenda.

"Harry, esto es prácticamente transparente." Le dije a mis espaldas.

"Lo sé." Él juguetonamente confirmando.

Antes de que pudiera quejarme otra blusa, menos transparente, me fue alcanzada suavemente por encima de mi cabeza. Me sentí como una niña, mientras él me ayudaba a vestirme, guiando mis brazos por las mangas. Me hizo dar la vuelta para quedar de frente a él, su sonrisa picara mostrándose a la ligera en sus rasgos impresionantes. Pero me quedé desanimada en cuanto los hoyuelos adorables en sus mejillas desaparecieron, junto con su estado de ánimo feliz.

El enfoque de Harry había aterrizado en mi cadera, mi mano alejando sus dedos cuando intentó levantar la tela cubriendo las pequeñas contusiones que él había creado.

"Lo siento, te lastimé." Su voz era baja.

Para ser honesta, los recuerdos de su estado oscurecido no me molestaban. Sonreí ante la situación, las marcas cubriendo tanto a Harry como a mí. Algunos moretones, rasguños y otros colores más suaves, evidencia de los labios calientes y seductores. Combinábamos.

Pero ese no era el daño que le preocupaba.

"Es solo que eres realmente…" Me interrumpió.

Tenía la sensación de que Harry sabía lo que yo estaba tratando de decir. La ligera curva de sus labios me calmó un poco. Tomó diversión al darse cuenta de mis ojos nerviosamente mirando hacia abajo entre nosotros. Mi sutileza dejaba mucho que desear.

"Tu cuerpo se ajustará a mí. Cuantas más veces tengamos relaciones sexuales, más fácil será." Explicó.

Su rostro acarició mi cuello, sus labios puestos sobre la piel sensible por un segundo antes de pasar a mi oído. Sus brazos sujetándome cerca, nuestros pechos vestidos presionados. El calor irradiado por Harry calentando mi totalidad.

"Sin dolor, sólo placer." Él ronroneó.

Un rubor enrojeció mis mejillas mientras hablaba la última palabra. Había algo en la forma que la lenta y ronca voz de Harry, llevaba la poderosa palabra a un nivel completamente nuevo. Cómo sus labios carnosos acariciaban el significado, la firmeza me aseguraba que tenía toda la intención de hacer cumplir su declaración. Yo estaba sin aliento cuando Harry se echó hacia atrás, sus ojos fijos en los míos tímidos.

"¿Qué pasa?" Él frunció el ceño.

Mis manos se tomaron en las suyas más grandes, sus pulgares frotando cuidadosamente sobre la parte posterior.

"¿Quieres volver a hacerlo conmigo?", Le pregunté en voz baja.

Él sonrió, asintiendo con la cabeza mientras su indomable pelo le caía alrededor de su cara.

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