Harry puso fuerte brazo alrededor de mis hombros, jalándome más cerca de su cálido cuerpo. Afuera estaba oscuro, la calle débilmente iluminada por las farolas parpadeantes mientras nos alejábamos de su coche. Era extraño, aunque Harry me asustara mucho, me sentía segura con él. Puede que haya sido el hecho que sabía que nadie se atrevería a pelear con él.
"¿Haces esto con todas las chicas?"
Harry bajó la vista para mirarme.
"¿Qué quieres decir?" Preguntó él.
Desvié la mirada hacia el suelo mientras seguía caminando.
"Asustarlas para estar contigo." Hablé en voz baja.
Se rió de mis palabras, sus dedos presionando contra mi hombro.
"Así que si te asusto.", Confirmó a sí mismo.
-Hizo una pausa antes de hablar otra vez.
"Tú eres la única, la mayoría de las chicas son más que dispuestas." Él sonrió.
El viento sopló, azotando mi cabello largo hacia atrás. Me estremecí un poco en cuanto la brisa fresca tocó la piel no cubierta de la parte superior de mi pecho y cuello. Harry me jaló más cerca cuando se dio cuenta de que apretaba mi chaqueta más hacia mi cuerpo.
"Tu mamá me dijo que no volvería esta noche, te puedes quedar en mi casa."
"¿Qué? No." Me detuve abruptamente.
Su brazo cayó de mis hombros antes de tomarme del brazo con fuerza en su gran mano.
"Quiero que te quedes en la mía." Habló la voz ronca de Harry.
"Voy a estar bien por mi cuenta".
Pude verlo tensar su mandíbula ante mi objeción. Pero él optó por dejarlo pasar.
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